Capítulo 58¿Te arrepientes?El ambiente en la habitación estaba cargado de una pesadez densa, como si el mismo aire fuera testigo del huracán de emociones que había desatado su unión. La respiración de Alessia aún era errática, su pecho subía y bajaba con fuerza mientras sus pensamientos intentaban encontrar sentido en lo que acababa de suceder.Eso que sabía que nunca debió permitir que pasara, pero que de igual manera pasó y lo disfrutó. El calor de la piel de Leonard aún la envolvía, su piel ardiente presionada contra la de él hacía apenas unos instantes. Pero ahora, mientras el sudor se evaporaba de sus cuerpos y la adrenalina se disipaba como una vela encendida en el viento, lo único que quedaba era un abismo de incertidumbre.Alessia cerró los ojos con fuerza, apretando las sábanas entre sus dedos temblorosos. Su cuerpo aún recordaba cada caricia, cada beso, cada susurro que él le había arrancado en la oscuridad de la noche. Pero su mente… su mente gritaba en negación y arre
Capítulo 59Un torbellino de emociones. El vapor empañaba los cristales de las puertas de la ducha, envolviéndolos en un capullo de calor y confusión. El agua tibia caía en hilos constantes deslizándose por la piel de Alessia, mezclándose con las lágrimas que no podía contener.El sonido de la puerta abriéndose hizo que su cuerpo se tensara. No necesitaba girarse para saber que era él. Sentía su presencia, cálida y arrolladora, llenando cada rincón del pequeño espacio.Leonard entró sin prisa, como si supiera que no había escapatoria. Como si supiera que, por mucho que ella luchara, al final siempre sucumbía ante él.Su silueta se desdibujó entre el vapor, pero cuando dio un paso más, su imagen se volvió clara. Aún e0⁰0000000⁰0staba desnudo, su piel bronceada perlada por gotas de agua. Su mirada oscura estaba fija en ella, cargada de un deseo inquebrantable.Alessia sintió el nudo en su garganta apretarse aún más cuando Leonard la sujetó suavemente por la cintura. Su piel ardía bajo
Capítulo 60Todo un manipulador.El amanecer se filtró con timidez a través de las cortinas de la habitación, tiñendo todo con un matiz grisáceo y melancólico. Alessia se removió en la cama, sintiendo el peso del cansancio sobre su cuerpo. No había dormido bien.A cada intento de descanso, su mente la arrastraba de vuelta a la noche anterior. Al beso desesperado en la ducha, a la intensidad con la que Leonard había reclamado su piel. A la mirada tormentosa con la que la había observado antes de marcharse. Y luego, a su regreso bajo la lluvia, con el rostro ensombrecido por emociones que él jamás admitiría sentir.Su corazón dolía, pero no era un dolor punzante. Era un vacío persistente, un eco de lo que aún no podía soltar del todo. Se giró con suavidad y observó a su pequeña hija, Lizzy, dormida junto a ella. Su respiración era tranquila, su manita aferrada a la sábana con inocente abandono. Verla así, ajena a todo el torbellino en el que su madre estaba atrapada, le recordó por qué
Capítulo 61Celos impulsivos.Alessia sentía que el enojo la ahogaba. Estaba a punto de estallar, y su paciencia, ya tan escasa por el dolor que arrastraba desde la noche anterior, finalmente se rompió.—Puedes hacerlo. No te estoy pidiendo nada que no merezca luego de darte estudios y una vida digna.Alessia respiró profundamente. Tratando de calmarse, pero al recordar como la había vendido a Leonard como una simple mercancía estalló en un grito lleno de reclamo.—¡No se trata de si puedo o no! —gritó, golpeando el escritorio con fuerza. Las hojas de papel saltaron, pero ella no se dio cuenta—. Se trata de que ya estoy harta. Harta de ser tu salvavidas cada vez que metes la pata. Harta de pagar por tus errores. Harta de significar solo un beneficio monetario para ti.Su voz temblaba por la intensidad de lo que estaba sintiendo. Su padre, sorprendido por la violencia de sus palabras, titubeó por un segundo. No se atrevió a replicar, tal vez porque sabía que ella estaba más allá de cua
Capítulo 62La guerra apenas comienza. Luego de escuchar todo lo que Ivan tuvo que decirle, Leonard se quedó en silencio por un rato. Había estado intentando mantenerse al margen de Alessia, se alejó de ella los próximos días para darle espacio, dejar que ella procesara lo que sea que sentía… pero esa noticia había cambiado el curso de las cosas. La idea de que alguien más estuviera rondando a Alessia, hablándole de cerca, quizás tocándola, lo hacía hervir por dentro. —Sí —respondió finalmente a la pregun taclara de Ivan, con voz tensa y decidida—. Prepara el jet. Salimos esta noche. —¿Volverás a casa? —preguntó Ivan, con sorpresa en su rostro—. ¿De verdad vas a ir a verla?—Sí, esta misma noche hablaré con ella. Iván no preguntó nada más. Conocía demasiado bien a Leonard para saber que, cuando hablaba con ese tono, nada lo haría cambiar de opinión. Mientras tanto, en casa de Alessia, el ambiente estaba en calma. Lizzy ya se encontraba dormida, su respiración tranquila y acompas
Capítulo 63El fuego que nunca se apagó.El murmullo en la sala de conferencias se disipó en cuanto Alessia tomó el micrófono. Vestida con un elegante traje blanco que irradiaba seguridad, su presencia dominaba la habitación. La enorme pantalla detrás de ella mostraba los avances de su último proyecto, y la audiencia—compuesta por empresarios, inversionistas y periodistas—escuchaba atentamente cada palabra. —Y con esta nueva iniciativa, esperamos mejorar la sostenibilidad y eficiencia en la producción. —Su voz era firme, profesional, sin rastros de la tormenta interna que la había mantenido despierta la noche anterior. Pero justo cuando se preparaba para pasar a la siguiente diapositiva, la puerta de la sala de juntas se abrió de golpe. El sonido interrumpió su discurso, y todos los asistentes giraron la cabeza, expectantes. Y entonces lo vio. Leonard. Alessia sintió que el aire se volvía espeso en su garganta. Allí estaba él, de pie en el umbral, irradiando poder con su
Capítulo 64La línea entre el amor y el caos.El bullicio en la sala de conferencias seguía vibrando en el aire, pero Alessia apenas lo escuchaba. Sus labios aún sentían la presión del beso de Leonard, como si cada partícula de su cuerpo se negara a olvidar el instante en que todo se salió de control. Los aplausos, los gritos de euforia y la ovación generalizada la envolvían como un eco distante. Todo el mundo hablaba, sus teléfonos parpadeaban con notificaciones y la energía en la habitación era un torbellino de emociones desenfrenadas. Pero Alessia no estaba celebrando. No podía. Porque aunque su corazón latía con una intensidad insoportable, aunque el calor aún palpitaba en su piel, su mente gritaba otra cosa: Esto no debió suceder.Con una respiración entrecortada, tomó el ramo de rosas azules con más fuerza de la necesaria, sus dedos clavándose en los tallos como si con eso pudiera anclar su mundo tambaleante. Leonard la miraba fijamente, sus ojos oscuros brillando con una m
Capítulo 65 El arte de la guerra y el amor. El sonido de la puerta al cerrarse tras Leonard resonó en la sala como un eco hueco. Por primera vez en lo que parecía una eternidad, Alessia se encontró completamente sola. El silencio se extendió por la habitación, envolviéndola en una sensación casi irreal después del torbellino de emociones que había atravesado. Sus piernas se sintieron repentinamente débiles, como si la tensión que había sostenido su cuerpo finalmente cediera, y se dejó caer en una de las sillas frente a la gran mesa de cristal. El ramo de rosas azules aún descansaba allí, su vibrante color contrastando con el caos que se arremolinaba en su interior. Sus dedos, temblorosos, se deslizaron sobre los pétalos suaves, sintiendo la textura casi aterciopelada. El perfume de las flores flotaba en el aire, mezclándose con otro aroma más persistente: el de Leonard. Una mezcla inconfundible de cedro, bergamota y algo más oscuro, más especiado, que aún impregnaba