ADAMMe encontraba hablando con Kellen, sobre la generosa oferta que les propondríamos a los idiotas que trabajan con Montgomery, cuando recibió una llamada de su madre. Terminó invitándome a comer y, aunque quise negarme, no lo hice.Cada uno subió a su auto, no tengo idea de dónde vive su madre; por ello, conduje detrás de él. Las veces que había probado su comida, es porque Paige se llegó a aparecer en el departamento de Kellen, por eso también fue que logré conocerla.Llegamos a una zona bastante costosa y privada. Pasamos la caseta de vigilancia, supongo que Kellen les mencionó a los de seguridad que yo venía con él, porque me dejaron pasar sin decirme absolutamente nada.Entramos a la casa de Paige y ella, en cuanto vio a Kellen, corrió a abrazarlo. Una vez que notó mi presencia, hizo lo mismo conmigo.—Me da mucho gusto que hayas aceptado la invitación —mencionó Paige con una sonrisa.—A mí me da más gusto que me hayas invitado —anuncié, sobre todo, después de cómo se encuentra
Me encontraba en un terrible dilema. En primer lugar, no debería de estar aquí. En segundo lugar, ni siquiera debería de estar mirando a Amina, mucho menos tocarla, y en tercer lugar, Kellen, me matará. Pero… ¡Al carajo! No puedo solo irme y dejarla así como se encuentra.—Hueles, demasiado bien — hablé cerca de su oído, justo ahí su respiración cambió, a una más profunda—. No sabes todo lo que pasa por mi cabeza justo ahora, ¿acaso tienes una ligera idea de todo lo que puedo hacerte sentir? Seguro que no —su respuesta me dejó con la boca abierta.—¿Y qué es lo que me harías sentir? —preguntó en voz baja, pero con un deje de deseo y lujuria impregnado en cada palabra que salía de su boca.—¿Quieres que te lo explique? —La mire— ¿O quieres que te lo enseñe? —trago saliva.—Enséñame —había cierta duda en su voz.—De acuerdo, pero si quieres que pare, solo dilo, ¿está bien? —Asintió y se mordió el labio inferior.—Primero, te llenaría de besos aquí —deje unos cuantos besos en su cuello y
AMINADesde que conocí a ese hombre, la verdad es que no me lo he podido sacar de la cabeza. No hay día que no piense en él y en su enorme y grande polla. Cuando lo vi aquella ocasión en que el tarado de Ashton, me gastó esa broma, preferí disimular; sin embargo, cada noche me pregunto: ¿por qué no me horroricé ante lo que vi? Ahora quiero saber si Ashton, lo hizo a propósito.Quizá sí, recuerdo que alguna vez le llegué a decir, que, para mí, los hombres ya han muerto; no obstante, él me dijo todo lo contrario. Recuerdo exactamente las palabras que salieron de su boca, para ser un poco inmaduro; hay veces que puede llegar a sorprenderme.“Aún no conoces al hombre indicado y cuando lo hagas, todos tus miedos, dudas y sufrimiento desaparecerán, ya lo verás”Hace unos años fue cuando me lo hizo saber, en realidad ya me había olvidado de eso, pero hace poco, bueno, para ser más precisos desde que lo conocí, que esa frase regresó a mis pensamientos, ¿será que Ashton tiene razón?Lo que por
AMINAEn cuanto terminé de arreglarme, salí de mi habitación. Tenía muchas ganas de ver a Kellen, sin embargo, si Adam aún se encontraba ahí, no sabría cómo reaccionar. Para mi mala fortuna, aún seguían aquí.—¿Por qué tardaste tanto? —Mi madre preguntó y todas las miradas recayeron en mí—. Tuvimos que cenar sin ti, puesto que Kellen y Adam, están por irse. Si te hubiéramos esperado, se habrían marchado con el estómago vacío.—Lo siento —me sonrojé, ya que Adam tenía una media sonrisa dibujada en su cara—. No pude salir antes, ya sabes que tardo más de lo normal, cuando quiero relajarme —esa última frase, por supuesto, fue dirigida para Adam.Kellen estuvo muy al pendiente tanto de lo que Adam o yo hacíamos, por ello decidí mirarlo lo más mínimo. Él, por su parte, realizó lo mismo. Además, cada vez que lo miraba, recordaba todo lo que había pasado dentro de mi habitación, mi centro empezaba a palpitar y mis bragas ya se sentían húmedas. Supongo que esta noche no la pasaré nada bien.M
BREENLa noche en que cambió mi vida por completo aún no logró superarla por completo. He aprendido a lidiar con ese suceso, más no he podido olvidarlo y ser feliz. Tengo muchos demonios que aún me siguen persiguiendo y temo que, debido a ello, me quedaré sola por el resto de mi vida.10 años antes…Me encontraba más feliz que nunca. Una etapa de mi vida estaba por concluir y otra por comenzar. Aunque mi mejor amiga, Amina y yo, tomaríamos rumbos distintos, ambas sabíamos que nunca nada podría separarnos. Eso, en realidad, es lo que al menos yo pensaba, pero todo estaba por tomar un rumbo bastante trágico en nuestras vidas. Estaba terminándome de arreglar para salir a una fiesta junto a ella. Amina ya me esperaba en el taxi, así que me despedí de mis padres y salí a su encuentro.—Déjame decirte, que esta noche te ves espectacular —bromeo Amina. —Sabes que solo voy a divertirme, no me interesa conquistar a nadie. Aún no me siento preparada —Amina puso los ojos en blanco.—Eres una a
ADAMA diario, me encuentro pensando en cada cosa que les haré a los hijos de puta que abusaron de mi hermana. No hay día que no lo haga, sé que disfrutaré hacerles pagar cada lágrima que derramó y que sigue derramando.Además, cuento con el apoyo y la ayuda de un gran hombre, llamado Kellen Brennan, que en poco tiempo se convirtió no solo en un socio, sino en un gran amigo y hermano. Él, al igual que yo, se encuentra en la misma situación. Desea venganza.10 años antes…Escuché cómo se cerraba la puerta de un auto. Supuse que se trataba de Breen, quien no tenía idea de que me encontraba en casa, para acompañarla el día de mañana en su gran día.Ella daría un pequeño discurso para su generación y, aunque le mentí, diciéndole que no podía acompañarla, sé que rápidamente se le pasaría el enojo al saber que era una pequeña mentira.Abrí la puerta de golpe con una enorme sonrisa en el rostro, pero esta rápidamente desapareció al ver el estado en que se encontraba.Su rostro magullado con e
BREENAmina se encontraba frente a mí, con la mirada perdida y su cuerpo cubierto por sangre. Ella me pedía que la ayudara, pero yo no podía hacer nada. Mientras intentaba hacerlo, sentía cómo se le iba la vida cada vez más rápido.Aquellos hombres se encontraban detrás de ella, tocándola mientras yo solo miraba. Trataba de moverme, pero ese hombre, me sostenía con una fuerza descomunal y me hablaba al oído. Describiéndome lo que le estaban haciendo a ella, con una risa siniestra.—No me dejes morir —fueron sus últimas palabras, antes de cerrar los ojos para siempre.Desperté dando un grito de agonía, con lágrimas en los ojos y completamente bañada en sudor, me senté en medio de la cama, prendí la lámpara de noche y subí mis rodillas hasta que tocaron mi pecho, mi cabeza colgaba entre ellas y abracé mis piernas con mis brazos, imágenes de aquella noche fatídica, mezcladas con el sueño que acababa de tener, no hacía más que agravar toda mi situación.Hacía bastante tiempo, que no soñaba
BREENY desde ese día, Randy comenzó a conquistarme, parecía intuir que no me gustaba que se acercaran mucho a mí, y eso él lo respetó demasiado, hasta que un día me preguntó por qué era así, por qué no me gustaba que me tocaran, porque no me gustaba que me abrazaran.Me aseguró que él quería hacerlo, y yo más que nadie lo sabía; sin embargo, cada vez que se acercaba, yo lo alejaba; le pedí que dejáramos de vernos, pero él se opuso, me advirtió que eso no pasaría, entonces le conté la verdad a grandes rasgos. Él estuvo atento mientras yo le relataba todo lo que sufrí durante y después, bueno, lo sigo haciendo, no obstante, en menor medida.Esa fue la primera vez que dejé abrazarme por él, me dio un beso en la frente y me aseguró que con él estaría a salvo, yo sabía que me hablaba con la verdad. Los meses posteriores a nuestra primera cita fueron progresando exitosamente, él me contaba cosas sobre sí mismo, su familia, sus amigos más cercanos, en fin, todo, y yo también hacía lo mismo.