Pov Kian Oigo murmullos a mi alrededor, sonidos que no entiendo y un olor desagradable a algo. Puntos de luz saltan en la oscuridad de mis ojos; puedo sentir cómo todo gira a pesar de que no me muevo sobre la superficie blanda en la que estoy. Cada centímetro de mi cuerpo duele como si lo hubiesen roto en miles de pedazos, y eso me trae recuerdos de que así fue. Intento levantar la mano y todo lo que apenas logro es mover un solo dedo. —Líder Kian, no se esfuerce. Tengo que, Juliette me necesita; debo ir a buscarla y sacarla de aquel lugar. Después de mucho esfuerzo, abro los ojos para ver en dónde estoy. Todo está lleno de plantas que cuelgan del techo, las paredes y de algunos estantes. A mi lado está la chamana y mi mano derecha. —Kian, gracias al cielo, pensé que ibas a morir. Hice un esfuerzo para levantarme y me detuve al sentir el desgarrador dolor entre mi pecho y mi pierna. —Nada de eso, aún estás débil. Es un milagro que sigas con vida. Te encontré en u
Pov Kian Al día siguiente, me levanté temprano para partir. Un par de hombres me acompañarán, entre ellos la guardia personal de Juliette. De los que trajo, algunos murieron, otros siguen en pie y eso es bueno. —Kian, ya todos están listos. Arreglé mis muñequeras, acomodando los pequeños dardos en ellas, tomé el látigo y con eso salí de la única habitación buena. La tierra de Shurt es traicionera; bosques oscuros protegen el Reino como la primera defensa. Sus frutos son tan exquisitos a la vista que te hipnotizan. Fácil, como atraer a la abeja a la miel, una muy mortal y venenosa. —¿Ya informaron a los lobos de todo lo que necesitan saber? —Sí, líder, también se les dio el antídoto por si alguien se envenena de cualquier forma. Llegué a la mesa de reuniones con mis generales. Sobre ella, varios papeles y mapas esparcidos brindan la información actual del Reino. Cambiaron muchas cosas, como las fronteras; solo hay pequeñas brechas donde podamos pasar. Sin embargo, est
Pov Kian Cortaba uno tras otro, extremidades cayendo, la sangre salpicando por todas partes. Xantea dijo un par de minutos que ha se habían hecho más largos. Eran duros, demasiado; perdían un brazo y seguían peleando con el otro de una forma más agresiva. —XANTEA, J0DER, MÚEVETE. —ESTOY EN ESO, DAME TIEMPO, YA CASI. Aún quedaban muchos, más de ocho tal vez, y aunque suene poco, lo cierto es que parece que lucháramos contra un ejército. —Ya está, ustedes crucen, vamos, yo me encargo de ellos. Uno a uno, mis hombres y los lobos fueron entrando; no pretendía dejar sola a Xantea en una lucha casi a muerte. Pensé que necesitaría mi ayuda, pero ver su forma de pelear entre su loba y la magia me sorprendió bastante. ¿Qué ha estado haciendo en todo este tiempo desaparecida? La ayudé a acabar con el último, quedando totalmente exhaustos; esto no formaba parte del plan. —Dame un momento, Kian, solo un momento, necesito recuperarme. Miré los cuerpos a mi alrededor; ninguno
Pov Keira—Ese cabr0n, permití que mi hija se fuera con él pensando que estaba segura y ahora me entero de que su Reino fue atacado.Otra mesa voló por los aires estrellándose contra las paredes en construcción del nuevo castillo.—Cuando lo tenga de nuevo frente a mí, voy a quebrarle cada maldit4 extremidad antes de cortarle la garganta.Todos nos mantuvimos en silencio escuchando los planes de tortura que el Rey Bastian va a infringirle a alguien.Habla claramente de partirlo como una ramita, jugar con sus pelotas como si fueran canicas y, una vez más, cortarle la garganta.Pobre hombre, no lo conozco, pero lo compadezco; solo espero que, después de tantas cortadas de garganta, siga vivo.—Bastian, Juliette es una mujer grande y bien entrenada— su compañera se acerca tomando las garras que tiene por manos—. Recuerda quién la entrenó; lo hiciste tú y lo hiciste muy bien. Nuestra princesa sabe cómo protegerse.Ethan me rodeó con sus brazos, seguramente al sentir el miedo de Alba; la p
Pov Ethan Ayudé a mi padre a organizar algunas cosas antes de irse. Está estresado, frustrado, como si cargara con el peso de todo el mundo encima, cuando claramente soy yo el que debería hacerlo. —Ethan, está de más decirte que te cuides en tu viaje. No sabes a lo que vas a enfrentarte allá. Por algo será que muchos intentan ir y nadie sale con vida. Llevas a tu compañera, tu alma gemela; no hagas nada que la ponga en riesgo. Estreché el abrazo de mi padre, con Thorin entrando en mi mente para animar a su cachorro. Decirlo así suena bastante raro, ya que ambos Lycans son igual de grandes e intimidantes. —Me alegra saber que la has aceptado. —Solo por ser tu compañera, eso lo sabes. Odio a los escamosos escupe fuego; aunque ella se ve bastante leal, es justa. Tal como debería serlo una reina. Deiros entró en ese momento; sus pasos vacilan, así como su postura. Trae en sus manos una carta que sé que va dirigida a Mara. Esto la va a romper. —Rey Alfa… —Déjala y lárgate a hacer
Pov Keira —Otra cosa que tienes que saber es que su Lycan saldrá a jugar contigo, y lo digo en más de un sentido. Abrí los ojos, limpiándome las lágrimas; seguramente ya debo tener la cara como un tomate, y su risita insinuante me lo confirma. —Estamos entre mujeres, no tienes por qué ser tan tímida. Ahora bien, sí, Anouk saldrá para interactuar contigo, ya sea para jugar, coquetear o querer intimar. En el último sentido, tienes que confiar en tu loba; ya mi Ava le anda dando buenas instrucciones. —¿Él también puede marcarme? —Lo hará. Los Lycan son más posesivos; eso quiere decir que, a la menor oportunidad, reafirmarán el vínculo. De resto, tendrás que soportar las mordeduras de Ethan. Toqué mi cuello, casi sintiendo el dolor. Ethan no puede ser tan despiadado, ¿o sí? Y pronto mi pregunta no formulada llegó. —Créeme, te marcará por posesividad, por celos, porque está feliz y porque sí. No busques ninguna lógica de por qué de repente te estás bañando tranquilamente y te asalta
Pov Keira Tomé el filo de la roca mojada para dar una última mirada antes de regresar. Nada, de seguro anda entretenido con mis pequeños distractores. Me levanté, mojando mis manos en la cascada para quitarme la tierra; iría a explorar más la cueva en lo que mi Lycan me encuentra. Me giré, estrellándome contra algo que no estaba allí. ¡Ay, no! Levanté mucho la cabeza para ver al enorme Lycan parado frente a mí, sus ojos rojos mirándome con total atención. ¿Cómo es que me encontró tan rápido y cómo es que no lo sentí? Quise escapar, pero fue inútil; sus manos me tomaron con cuidado, llevándome al interior de la cueva. ¿Asustada? Sí, Ethan va a cumplir su palabra. —Ahhh— grité, aferrándome con fuerza a su pelaje cuando se lanzó en el pequeño pozo. Tragué un poco de agua que, para mi sorpresa, estaba dulce, o tal vez es porque su olor se mezcla con mis papilas gustativas. Salí del agua, aún siendo sostenida por Anouk. Se acostó sobre la suave yerba, acusándome en su pec
Pov Keira Mi pecho sube y baja con violencia; me tiemblan las piernas, aunque mi cuerpo se siente más vivo que nunca. Mi centro aún palpita, pidiendo más. El hormigueo recorre mi piel, que vuelve a prenderse como fuego a punto de salirse de control. Algo se filtra en mi mente, un susurro que traspasa la lascivia que nubla mi pensamiento. "Mia" se repite una y otra vez, como un cálido río que recorre mi alma. Un gruñido cerca me hace exponer el cuello, dejando total acceso a mi Lycan, que raspa sus caninos peligrosamente. Todo mi ser le grita que lo haga; mi alma anhela pertenecer a él, así como mi cuerpo ya lo hace. Sus garras bajan por mi piel con delicadeza, recorriéndome sin apuro. Suspiro cuando su tacto llega de nuevo a mi feminidad, acariciándola con cuidado entre sus garras. Abro más mis piernas, aferrándome a su cuello, sus dedos haciéndome arder de placer. Cierro los ojos, disfrutando de ese suave toque que ya me tiene flotando en el aire. Su calor me abandonó. Abrí m