NadinaNo solo Andy estaba rojo, yo igual. Si algo tenía Fernanda es que ella no juzgaba a tal magnitud a menos que haya investigado… ¿Qué habrá encontrado?—Preciosa, nos vemos mañana, y recuerda la cita del jueves.—Ni mañana y por dos semanas estará disponible, Nadina. Vine porque le estamos organizando el cumpleaños de tu padre para dentro de dos semanas. ¿Puedo contar contigo, jovencita? ¿O también los consejos del chichipato psicólogo te lo prohíben?—¡No, tía!, ¿piensan celebrar el cumpleaños de papá aquí? —Eso en el fondo de mi corazón me gustó.—Vienen sus nietas y se encuentran bastante tristes, aunque no lo ha dicho, pero lo hemos notado. Así que se me ocurrió traer la montaña a Mahoma.—Tu familia es insistente.—Como no tienes idea, no podrás alejarla, querido. —Los dos se miraron y eso me causó curiosidad—. Te metiste con la familia equivocada.—Nos vemos el jueves, preciosa.—Tampoco es necesario, ¿te acompaño a la cita, sobrina? ¿Ese es el médico de confianza de Eros?
Capítulo 49Historia de Julián y Adara – parte 6AdaraEra de madrugada, no me sentía bien. Me alejé del fornido cuerpo de Julián para ir al baño. —Algo adormilada, bajé el panti para sentarme a desocupar mi vejiga. No le he dicho nada a mi amargado, pero tenía dos días de retraso y yo era un relojito, esperaré una semana para decirle… —La ilusión se vino al piso, solo en ese instante le di la razón a Julián, si me estaba ilusionando con estar embarazada. Ver la mancha roja en mi protector bajó todas las ilusiones.Me limpié, cambié y tomé la toalla higiénica. El dolor en mi vientre será abismal. Debía controlar mis pensamientos. Aún era joven, como dijo el psiquiatra en la última sesión que tuve. Las palabras de Julián volvieron a mí: «si te pones ansiosa, bloquearás el proceso». —Tenía razón, pero se sentía horrible.Lavé mi rostro con agua fría, respiré un par de veces antes de regresar a la cama, pero no fui capaz de acostarme. Verlo me parecía tan hermoso, así no sea el hombre má
NadinaFue extraño, más no incómodo, el despertar de nuevo en sus brazos. Dormía profundamente. La cita médica era a las nueve y apenas eran las seis de la mañana. Salí con cuidado, tomé ropa interior, algunos objetos personales para bañarme en el otro baño. No quiero despertarlo. Me dio la impresión de que no ha dormido muy bien y si él no se cuida podría tener un bajón y eso se traduce en anemia, luego una descompensación de plaquetas y no quiero ni pensar en lo que pasaría.Al abrir uno de los cajones, vi las cartas que había encontrado al llegar cuando las dejé en el aeropuerto. No pude leerlas porque llegó Andy y las guardé, ahora tampoco las iba a leer. En parte lo dicho por Andy era razonable, se puso a tener detalles cuando vio que me perdía. «¿Insistes en esa tontería? Sabes que te mientes a ti misma». No era momento de pensar… pero algo muy feo se siente en el pecho.Mi tía Fernanda preparaba el desayuno, no tenía idea de lo que preparaba, pero olía muy bien. Ingresé en la s
NadinaEros era un intenso, pero sí había notado que mis hijas pataleaban mucho cuando él no estaba cerca. Eso me gustaba y, por momentos, me fastidiaba. Alex me dijo que mis hormonas se intensificarían por ser mellizas, y lo cierto, era que ni yo me entendía. Sí, me había dolido mucho la situación con mis padres.Ahora que pasé sola, lo noté. Por eso le daré la mejor fiesta de cumpleaños, quiero reivindicarme y hablaré con ellos, quiero que me entiendan. Con lo de Eros, tenía miedo de que me juzgaran cuando se sepa que la intensa fui yo. Y con el embarazo había días en donde amanecía sin ganas de ver a nadie y no quería reconocerlo. Y al siguiente lloro por no tenerlos cerca.Y espero reivindicarme con mis padres, por eso haré una bella recepción. Quiero demostrarles cuánto los amo a todos ellos. Mi tía Fernanda tenía razón; dijo que no diera por hecho algo que no era normal en mí, mi embarazo me tenía como la loca de la familia. Lo sucedido hoy con Andy me molestó e indignó.Era cie
AdaraEl padre había oficializado una misa corta, yo me mantuve alejada de eso. Mientras los empleados, los niños y él celebraba, yo recorría las instalaciones. Mi tía Patricia me encontró en la última habitación de bebés hasta un año, había varias cunas.—Te encontré.—Hola, tía.Me abrazó y en ese momento no sabía que necesitaba tanto de una muestra de afecto. Pero como me ha dicho mi madre. Con los años no es necesario que nos digan las cosas, las intuimos.—¿Estás bien? Te veo triste.Y ahí estaba la sabiduría de los años. Siempre se daban cuenta de todo, dicen que las madres eran adivinas, pero nosotros tenemos madre y segundas madres a las que no se les escapaba nada.—Solo un poco. Creí que me había embarazado y en la madrugada me vino la menstruación.—Sé cómo se siente, por varios meses me sentí así cada mes, hasta que ocurrió el milagro y Eduardo José llegó a mi vida, después cada uno de mis siguientes hijos.—¿Cómo lograste controlar la ansiedad?—Trabajando mucho, y entreg
ErosNadina se puso muy pálida, la cargué, le di un beso en la frente, salí con ella para llevarla a la clínica de Alex. Fernanda se despidió de la agente, a mí se me pasó. Fue descortés el no despedirme de ella, en el momento en que vi a la madre de mis hijas palidecer nada fue más importante.Reconozco que sentí muchos celos y de no ser por mi tía que me encontró de camino y se plantó firme, en este momento le estaría reventando la cara al Andicito ese. Luego escuché cuando ella lo llamó y le dijo las palabras que me devolvieron los sentidos y la cordura. Saber que su intento de besarla fue fallido, escucharla decirle que se apartó, no se lo permitió me agradó mucho.Lo mejor fue escucharla decir que quería quedarse sola, si le daba por tener compañía me escogería a mí por ser padre de sus hijas y sobre todo porque seguía amándome. Yo sabía que mi Divina estaba ahí adentro; controladora, egoísta, intensa, pero así la amaba, también tenía una larga lista de cualidades las cuales me h
JuliánAdara me envió la dirección del nuevo orfanato de mi madre y mis tías; ya con este era el número diez. Dejé el carro al frente del lugar. Al ingresar, varios niños corrían por todos lados. Mi tía bajó las escaleras y me abrazó.—¡Qué guapo estás! —sonreí, le di un beso en la frente.He visto cómo su metodología había dado resultados. En la constructora había un arquitecto y dos delineantes. Ellos eran jóvenes egresados del orfanato, y no solo en la constructora teníamos a los jóvenes que no fueron adoptados. Los había en cada una de las empresas de sus esposos.Como en el despacho de Carlos, en las oficinas de Alejo, en los colegios administrados por Regina, en los restaurantes de mi tío José Eduardo, en las clínicas de Benjamín y de Eros, en las empresas de Santos, en los supermercados y en las inversiones de Vladímir, en los hoteles de los Katsaros, en la clínica de reposo de mi madre, en los orfanatos de mi tía, hasta en los hoteles - hacienda de Aurelio.En cada una de las
NadinaSe fue, Eros salió a verse con esa pelirroja, ¡me dejó sola y se fue con ella! Continué pintando, tenía unas ganas enormes de llorar.—¿Ese cuadro se llamará masacre en el apartamento Kozlova?—¡No estoy para bromas Fernanda!—¿Fernanda? —Se puso las manos en la cintura y comenzó a taconear. Lancé el pincel al balde que tenía con agua para que no se endureciera y la miré a los ojos—. A la sala jovencita.—Ya estoy bastante grandecita…—¡Me importan la reverenda M!, tú y yo tenemos una conversación pendiente desde el día en que llegué y creo que hoy es el día apropiado para hablar.No iba a discutir con ella, tenía la particularidad de que siempre se salía con la suya y, la verdad, tenía muchas ganas de gritar. Cuál perrito regañado salí del taller y me senté en el mueble de la sala. Fernanda puso dos botellas con agua en la mesa. Desvié la mirada, me enfoqué en la ventana; cualquier cosa era más interesante que verla a punto de reprenderme.—¿Por qué es el enojo?—No estoy enoj