Mundo ficciónIniciar sesiónSu mano estaba congelada y le producía escalofríos, pero en ningún momento quiso soltarla. Él se movía por el bosque con una naturalidad que le pondría los pelos de punta a cualquiera, era ágil, rápido y estaba entusiasmado. Siempre giraba su rostro para vigilar que Katerine estuviera cómoda con la velocidad en la que él la conducía. Ella intentaba ser entusiasta también, no tenía que esforzarse mucho,







