En el callejón que daba al bosque, luego de que Seth y Lilly ya se habían ido, Amelia, escondida detrás de una roca, soltó un bufido desganado al tiempo que se secó las lágrimas con el dorso de sus manos, estaba tan absorta de sí misma que ni siquiera notó cuando comenzó a llorar. Se levantó de la roca con las piernas entumecidas, se sacudió el musgo que se le había pegado en sus rodillas, para luego prepararse para regresar a casa. Pero justo cuando salió de la sombra de la roca, bajo la luz de la luna, una voz joven sonó detrás de ella saliendo de la oscuridad del denso bosque.
—No quiero ser entrometido… Pero, parece que tú eres la otra protagonista en esa conversación, ¿Cierto…? —Comentó un joven apuesto y musculoso que saltó desde un árbol con ramas frondosas.
—¿Qué? ¿De qué hablas? Yo no… ¿Qué conversación? —Farfulló ella confundida por su repentina aparición, intentando ocultar los secretos de la manada, pero ella era pésima mintiendo y su torpe intento por hacerlo solo empeoró la situación, despertando aún más la curiosidad del joven lobo.
Al darse cuenta de su metida de pata, Mia decidió ignorar la presencia del misterioso oyente y comenzó a caminar hacia el callejón para regresar hacia su casa.
—¿A dónde vas? ¿Tus padres no te enseñaron modales? Te estoy hablando. —Masculló el joven siguiéndola rápidamente. —Te conozco, eres la Luna de la manada Blood Moon, Amelia, ¿Verdad? Te vi al inicio del festival de recién…
El chico finalmente la alcanzo, rodeándola con astucia y se plantó ante ella observándola con atención.
—Mi nombre es Lukas. Soy el alfa de la manada Storm. —Anunció. —Es un placer conocerla… —Bisbisó encendiendo sus ojos, mientras se pegaba más a ella, invadiendo su espacio personal. —Tal parece que no estás muy sorprendida por ser traicionada por tu querido alfa, ¿Eh?
Amelia dio un paso atrás, poniendo su mano en el pecho del joven para alejarlo. Ella conocía esa manada, un pequeño clan asentado cerca del bosque de Blood Moon, con menos de cien miembros. Por eso, asumió que el Alfa de esa manada no representaba una gran amenaza.
—Eso no es de tu incumbencia, hazte a un lado, tengo cosas que hacer; la ceremonia está por terminar, y deberías regresar a tu propia manada. —Espetó para luego evadirlo.
Ella, sin mirar atrás, se alejó rápidamente, dejando al joven Alfa mirando su espalda con interés, como si observara a su próxima presa huyendo de él.
M*****a traición, sacrificio que solo lleva el título de Luna. Lukas siempre se había interesado por el secreto de la longevidad de la manada Blood Moon, y ahora, finalmente, había obtenido una pista.
Al llegar a casa, la celebración ya había culminado y la gente estaba regresando a sus casas. Amelia entró a la casa con paso apresurado, manteniendo su cabeza a gachas para que nadie la viera llegando y no la molestaran. Con solo abrir la puerta de su habitación se encontró con un Seth que la esperaba ansioso y preocupado por su ausencia.
—¿Dónde estabas? ¿Por qué te fuiste sin avisar? ¡Estaba preocupado por ti! —Farfulló el pelinegro enfrentándola. —¡Te pedí atentamente que cuides de nuestro hijo! ¡No debes andar por ahí sin supervisión! ¡Tienes que descansar, dormir bien, acostarte temprano y no caminar demasiado! —Farfulló, lo que parecía una reprimenda, más que una recomendación.
Amelia no pudo evitar recordar la conversación que había escuchado entre él y Lilly en el callejo que da al bosque, así que hizo caso omiso y lo evadió para tumbarse en la cama. Finalmente, ya recostada, no pudo contener sus palabras e interrumpió el sermón de Seth.
—¿Estás cansado? —Interrogó ella. Conteniendo el desprecio que ahora sentía en su interior.
Seth de inmediato guardó silencio por un par de segundos que parecieron eternos y luego decidió camuflar su “preocupación” con su clásico amor fingido.
—Mi amor, solo intento cuidarte. —Musitó acostándose a su lado.
—Me cuidas todo el tiempo, estás protegiéndome las veinticuatro horas del día. Loco por criar al hijo que yo daré a luz. ¿No te cansas de todo esto?
Seth enmudeció por la impresión generada por sus palabras, estaba desconcertado, de pronto sentía una alarma que lo alertó. Algo no estaba bien y debía actuar rápido. “¿Acaso ella ya sabía el secreto que le había estado ocultando?” Pensó, pero luego se convenció a sí mismo, no podía ser posible. Amelia era solo una mujer tonta y estaba obsesionada con él. El secreto de la familia nunca había salido a la luz, no había forma de que lo supiera.
—La celebración de esta noche fue agotadora. —Comentó Seth, luego de dar un suspiro fingido, cambiando de tema. Luego la abrazó con fuerza y enterró su cara en el cuello de ella.
Mia apretó los labios para contener sus palabras, mientras que él frotaba su nariz con su cuello, dándole más cariño, el tono en la voz de Amelia le causaba inquietud, pero no podía dejar que ella lo notara. De repente, inhaló profundamente y entonces lo percibió. Amelia tenía el aroma de otro lobo.
—¿Con quién te encontraste esta noche? —Preguntó Seth, levantando la cabeza con el ceño fruncido, ahora su tono era frío y amenazante.
—Después de que te fueras, recibí a algunos Alfas de las manadas vecinas que asistieron a la celebración, probablemente fue entonces cuando me quedé con el olor. —Respondió Mia, con una actitud algo distante.
Si Seth proclamaba que la despreciaba tanto, lo mejor sería que ella mantuviera algo de distancia. Después de todo, ya estaba embarazada. Solo necesitaba esperar unos meses y ser llevada al altar de sacrificio. Entonces, su misión y propósito estarían cumplidos, su deuda estaría saldada y tanto ella como Seth estarían es paz.
Seth, molesto por la actitud de Amelia, se sintió algo irritado. Pero tenía que admitir que la celebración lo había dejado agotado, y la verdad es que él la había dejado sola para ir a ver a Lilly. Pensó que, si mostraba algo de cariño y decía algunas palabras dulces, Amelia volvería a entregarle todo por el amor ficticio que él le mostraba. Sin embargo, antes de que él pudiera intentar reparar las cosas, su teléfono sonó. Era Lilly. Tal vez su charla de esa noche la había dejado inquieta y estaba pidiendo verlo.
Colgó el teléfono y miró a Amelia con algo de incomodidad.
—¿Era Lilly? —Preguntó Mia con calma. Ella nunca antes había mencionado el nombre de Lilly antes, ya que era un secreto que Seth había pedido que ambos mantuvieran.
—Sí, es ella. Pero no malinterpretes las cosas, ella solo me llamó porque tiene un asunto urgente por resolver y necesita mi ayuda…
—Está bien, ve, yo les diré a los demás que surgieron algunos pendientes en el trabajo y debiste ir a atenderlos. —Musitó ella sin inmutarse, con la mirada fija en el techo.
Seth llegó a la casa de Lilly y como de costumbre, entró por la puerta trasera para que nadie lo viera llamando a la puerta, al entrar fue directo a su habitación en la segunda planta de la casa y le sonrió al abrir la puerta y verla esperándolo en la cama con su sensual pijama puesta.—Allí estás… —Comentó Seth esbozando una amplia sonrisa.Lilly solo se cruzó de brazos y volteó su cara, soltando un bufido cargado de celos.—Oye, preciosa. No me digas que estás celosa de nuevo… —Comentó el pelinegro en tono divertido mientras se subía encima de ella.—Como no estarlo si últimamente pasas más tiempo con ella que conmigo. —Refutó la rubia frunciendo el ceño.—Cariño. Te aseguro que mi amor por ti jamás cesará. Eso tenlo por seguro… —Respondió Seth con firmeza. —¡Es más! Te prometo que nunca me enamoraré de Amelia.—Claro, por eso es que la proteges tanto ¿No? —Insistió ella fulminándolo con la mirada.—Precisamente por eso no podría fijarme en ella nunca, Amelia es tan débil… No puedo e
Capítulo 8Demonio LoboSeth tragó saliva con brusquedad, bajó su cabeza, ruborizado por la vergüenza y se acercó a Mía, pero cuando estuvo a punto de levantarla, Lilly, de repente se lanzó a sus brazos, llorando desconsoladamente.—¡Mi amor, no sabes cuánto lo siento! —Farfulló entre sollozos ahogados.—Lilly, por favor… Cálmate. —Exigió con firmeza, sin apartar la vista de los ojos de su padre, quien lo miraba con desprecio.—¡Te juro que no quería causar todo esto! ¡Yo solo quería verte y hablar contigo porque te extraño muchísimo y ayer luego de echarte me sentí muy mal! ¡Por favor, perdóname! —Explicó la rubia apartándose un poco para mirarlo a los ojos.Seth al verla a los ojos, los cuales estaban inundados de lágrimas, de inmediato se convenció con su lamento, nunca la había visto así y no puedo evitar que su corazón se estrujara ante la imagen de su amada tan quebrantada, así que la envolvió con sus brazos, pegándole a su cuerpo con pesar.Mientras tanto, Magnus, furioso, cami
Talvez fue porque los gritos de Lilly durante el castigo de Seth fueron tan doloroso y exagerados, que Magnus y Tarvos aceptaron rápidamente su posición, Lilly fue convertida en Luna ante los ojos de todos los habitantes del pueblo, disfrutando de un trato repleto de lujos que Amelia nunca había recibido. Hasta hicieron una fiesta en su nombre, celebrando su nuevo título.Todos con excepción de Amelia asistieron a esa celebración, por órdenes de Magnus y Tarvos ella debía permanecer en la habitación del castillo, bajo llave sin derecho a salir. Pero Seth necesitaba hablar con ella. Podía imaginar la expresión de su esposa, débil y sumisa, en ese momento. Seguramente estaba tan destrozada que ni siquiera podía respirar. Abrió la puerta que la aprisionaba y bajó las escaleras de piedra para encontrarse con ella.—¿Qué haces aquí? —Preguntó Amelia a media voz a penas al verlo.—Quiero hablar contigo, necesito que sepas cuanto siento todo esto. —Respondió lastimero mientras caminaba hacia
Capítulo 10Demonio Lobo—¡Esto tiene que ser una maldita broma! —Farfulló Lilly cruzándose de brazos y poniendo los ojos en blanco, como si de una adolescente se tratase.Seth la miró enarcando una ceja extrañado, pero no le dijo nada más. La rubia se dio la vuelta y salió de la oficina para irse a la casa sin importar las labores que tenía por hacer allí.Estaba resentida por todo lo que estaba pasando, le parecía absurdo que Seth la menospreciara. Culpaba a Amelia, y la odiaba porque como ella aún no había dado a luz al hijo, lo que le impide convertirse en la verdadera Luna y la obliga a permanecer temporalmente por debajo de ella.Lilly era una mujer codiciosa, sedienta de dinero y poder, su fuerte deseo de riquezas, joyas y una vida cómoda era incontrolable. Tal vez sentía algo por Seth, pero eso no lo convertía en el centro de su universo, porque cualquier hombre con la misma riqueza y estatus que él era un objetivo, una presa de caza para ella.Al llegar al castillo, de inmedi
Lilly se puso inmediatamente el anillo que simbolizaba su estatus oficial como Luna y se dirigió a la oficina de Seth. Levantó la cabeza con orgullo y aceptó el saludo de los soldados que estaban frente a la oficina de Seth, sin prestar atención a los intentos de Liam por detenerla, y avanzó directamente.— Señorita Lilly, el Alfa está trabajando. Ha ordenado que nadie lo moleste...Pero Lilly, indiferente, empujó la puerta de la oficina. Frente a la mirada de reproche de Seth, Liam se disculpó con resignación, mientras Lilly se lanzaba coquetamente a los brazos de Seth.— Cuando Amelia muera, quiero que me hagas una gran boda, para que todas las manadas cercanas sepan que me he convertido en tu Luna. —Dijo Lilly, levantando la mano y mirando cómo el anillo de diamantes reflejaba hermosos destellos bajo la luz. Sin embargo, Seth de repente cambió su expresión.—¡¿A dónde vas?! ¡¿Se puede saber qué demonios pasa hoy contigo?! —Oyó el cuestionamiento de su amada a sus espaldas, pero la
Cuando Lilly descubrió que Seth se había marchado furioso por el incidente del anillo de compromiso, al principio pensó que había ido demasiado lejos y vivía con el temor de ser castigada. Para su sorpresa, Seth ordenó que Amelia se mudara a los cuartos de servicio. Sintiendo que tenía todo bajo control, Lilly comenzó a presumir de su nueva posición.Vestida con uno de los elegantes vestidos que originalmente pertenecían a Amelia y luciendo un brillante anillo de diamantes, Lilly cruzó intencionadamente su camino con Amelia.—¡Vaya, pero si no es la Luna más elegante y distinguida de Blood Moon! ¿Cómo es posible que estés viviendo en los cuartos de las sirvientas? Parece que finalmente has vuelto al lugar al que realmente perteneces —dijo con malicia.Aunque Amelia estaba embarazada y Lilly no se atrevía a dañarla físicamente, sí aprovechaba cada oportunidad para criticar a la criada de Alanys.Al pelinegro no le importaba que Amelia estuviera allí leyendo o que vagara por el castillo
Siguiendo las instrucciones de Seth, Amelia comienza a salir a caminar todos los días acompañada por Alanys. Ese día, ambas llegan a la gran roca donde Amelia había escuchado anteriormente la conversación entre Seth y Lilly. El lugar tiene una vista espectacular y un ambiente tranquilo. Desde allí podían verse los árboles, a los lados del gran sendero que lleva a la laguna negra, se oyen cantar los pajaritos a toda hora y los venados andan libremente, en el pasado eran cazados a sangre fría por los hombres lobos de la manada, pero ahora ya no lo hacían más, puesto que se dieron cuenta de que era demasiado innecesario pudiendo alimentarse de comida como todos los demás y calmar sus deseos primitivos comprando corazones de ganado cuando necesitaran saciar sus primitivos deseos de sangre.La pelirroja le indica a Alanys que se siente con ella, haciéndole un gesto con su cabeza, necesitaba descansar un poco y deseaba disfrutar el aire fresco, pero pronto, toda esa calma que Mia tanto anhe
Desde que Alanys descubrió las verdaderas intenciones de Seth, su actitud hacia él se había vuelto cada vez más fría y distante, cada vez que lo miraba, sentía como su resentimiento burbujeaba en su estómago, causándole acidez. Aunque la morena no puede desacatar sus órdenes, su comportamiento aún dejaba a Seth desconcertado.Este día, después de entregarle a Seth unos documentos desordenados y el té ya frío, Alanys se retiró en silencio y cruzó el recibidor del castillo, bajó las escaleras de la entrada y se dirigió al jardín del castillo, con la intención de recoger algunas flores frescas para llevárselas a Amelia, esperando que ese detalle le levantara un poco el ánimo a la pelirroja. Pensando en su amiga, Alanys no pudo evitar quedarse mirando las flores brillantes que tenía frente a ella, mientras luchaba por contener las ganas de llorar. Mia, más que cualquier flor, era mucho más suave y hermosa, pero debía marchitarse debido a una vil maldición estúpida.De repente, Lukas apare