NICKOLAS BLAKE.
En el momento que puse un pie en esa sala nuevamente, debí intuir que algo andaba mal, más con la sonrisa burlona en la cara de Liam.
Cuando Caleb Prior dijo aquellas palabras creí que me estaban jugando una broma, pero al ver la seriedad en el rostro de mi padre y tío, supe que no, que era cierto.
¿cómo una cena de negocios termina en un matrimonio arreglado? ¿acaso ya lo tenían planificado antes de venir? ¿Cómo pude ser tan estúpido para no verlo?
El segundo golpe vino después. Cuando reconocí a la joven frente a mí. Venga… esto definitivamente tenía que ser una jodida broma.
¿La chica de la academia?
La detallo. Percatándome que no tiene la misma actitud que de esta mañana. Vaya… por lo visto no soy el único que piensa que este matrimonio es una locura.
—Ven hijo, toma la mano de tu esposa. —siento como están clavándome puñales por la espalda.
Noto el movimiento de su pecho, sus manos cerradas en dos puños. Sus ojos avellana me devuelven la mirada. Sufro el mismo tirón que cuando la vi esta mañana. Su mirada grita muchas cosas y calma no es una de ellas. Sus rasgos son delicados, sus labios rosados entre abiertos invitan a tomarlos, todo en ella te engaña, pero sé que detrás de esa fachada se esconde una víbora.
Su padre posiciona una mano en su hombro, si no estuviese viéndolos fijamente, pasaría por alto el leve apretón que le da. Alzo la ceja.
¿No eres tan valiente Aşkım? «amor mío».
Respira profundo y extiende su mano.
—Katherine Prior, señor —las palabras le salen con rabia. Dibuja una sonrisa para nada sincera
—Nickolas Blake.
Tomo su mano entre las mías, noto el pequeño estremecimiento que invade su menudo cuerpo. No negaré que es atractiva, muy atractiva a simple vista, también es bonita, pero lo que tiene de bonita y atractiva lo tiene de…
«Respira Nick, o esto terminará mal».
A partir de aquí me desconecto de esta farsa. Mi padre y ese sujeto que no tiene otra pinta si no de vividor llegan a acuerdos. Las horas restantes me parecen una autentica locura.
Solo quiero que nos despidamos de esta gente y nos vayamos. Necesito un jodido trago. La mirada constante de mi tío en mí, me hace saber que está pendiente a cualquiera de mis gestos, también reconozco la mirada que me da, esa dice: “no vayas a cagarla”.
Quiero gritar de alegría cuando nos despedimos de los Prior. Solo hay una cosa que me reconforta. Y es que este matrimonio será un calvario tanto para ella como para mí.
De camino a la mansión los cuatros vamos en silencio. Liam echándome una ojeada de vez en cuando. Empuño mis manos y gruño sin poder evitarlo.
—¿Cómo se atrevieron a tomar una decisión tan importante en mi vida? Me llevaron engañado a esa casa del demonio.
Papá respira profundo.
—Nickolas, estábamos cerrando un negocio y se nos dio la oportunidad —Liam coloca una sonrisa socarrona en sus labios, me dan ganas de estamparle un puñetazo por malnacido—. La chica es guapa, habla cuatro idiomas. No tienes por qué cambiar tu vida, solo mantenerte alejado del ojo público y mantener a la chica contenta.
—Uff… eso lo dudo tío —murmura Liam con burla—. Esa chica no se ve para nada sumisa como sus hermanas, y ya Nick sabe que lleva todas las de perder con ella, ¿no es así querido primo? —tenso la mandíbula—. Al menos eso fue lo que demostró esta mañana.
—¿Conocen a la chica? —le pregunta mi tío a su hijo. Este asiente.
—Solo la hemos visto dos veces, ¿no es así Nick? —me contengo para no partirle la cara—. Pero ha demostrado que no va a caer fácilmente en los brazos de Nickolas, a esta chica no podrás manipularla a tu antojo, aunque te parezca que sí.
Voy a perder la m*****a cabeza.
—Por eso cuando Liam, me lo mencionó la escogí a ella y no a su hermana mayor.
Liam.
Claro, él tenía que ver en esto. Sin poder contenerme le lanzo un puñetazo que le da en toda la barbilla.
—Esta me la pagas jodido cabrón —advierto—. Y no pienso casarme, así que desháganse de esa idea y cancelen el maldito matrimonio.
KATHERINE PRIOR.Me parece estar en una película de terror. Luego de que los Blake se fueron de casa, tuve una discusión con papá. No pienso casarme con ese engreído. Con razón me pareció conocida su voz cuando estaba en la cocina escuchando a escondidas, con razón al ver a Liam Blake se me hizo conocido, fue el hombre que estaba apoyado en el marco de la puerta cuando salí de aquel salón.Respiro profundo, pensando en todas mis opciones. No pienso casarme… algo debo hacer para evitarlo.No puedo atar mi vida a un desconocido. Sencillamente no puedo. En algún momento deseo sentir la magia del primer amor, del primer beso. Pero con ese tipo obviamente no será.¿Por qué me pasa esto a mí?Me siento una mala persona por desearle esto a mi hermana, pero sé que a ella si le hubiese gustado. Claro que sí, Zahira no es como yo, ni como Kendra.Ahora todos mis sueños y metas las veo imposibles. Esa familia no me dejará cumplir mis sueños. Saldré de un calvario para entrar en otro. La prueba d
NICKOLAS BLAKE. Sábado, 5 de octubre de 2024.El trago baja amargo por mi garganta. Aun no puedo creer la locura que estoy a punto de cometer. Aun no puedo creer que el viejo se haya salido con la suya. El toque en la puerta me hace levantar la mirada del piso, estoy en una habitación del lugar donde se llevará acabo la boda, mi no tan querida esposa debe estar en otra igual a esta. —Adelante. Aparece Liam con su prometida. Caroline me da una mirada de lástima, lo que me produce que quiera incendiar todo. —Primo… dentro de unos minutos tienes que salir —lo miro con ganas de asesinarlo—. Venga Nick, no me mires así, ya está bueno, ¿acaso creías que no traería consecuencias todas tus escapadas? madura de una jodida vez y acepta que por muy lejos que quieras volar tienes una correa atada en el cuello, como todos en esta familia. Caroline se incomoda ante sus palabras y no es para menos… dichas de esa forma pareciera que… «No vayas por ahí, Nick. Concéntrate en tu problema»
KATHERINE PRIOREstoy cometiendo el peor error de mi vida, lo sé. Pero tampoco me puedo arriesgar a escapar y que los Blake me encuentren. Por eso tomo la propuesta de Nickolas, hoy en nuestra noche de bodas hablaremos y llegaremos un acuerdo sobre este matrimonio obligado.Respiro profundo caminando al lugar donde me espera mi madre y hermanas. Las cuales se muestran aliviadas cuando me ven.—Uff… pensé que habías huido —exhala mi Kendra. Le doy una sonrisa.—Ya tu padre está por venir —dice madre depositando un beso en mi mejilla—. Estás preciosa, mi niña. Siempre serás mi bebé, así te cases y tengas hijos.—Mamá… por favor no la hagas llorar, va arruinar su maquillaje —la regaña mi hermana mayor—. Además, Kate vivirá mejor que nosotras con esa familia.Aprieto los labios y frunzo el ceño, ¿es en serio?—Con gusto te cedo mi lugar —mi tono de voz sale mordaz—. No quería casarme, pero veo que tú si estás interesada.—Katherine…—Niñas, por favor no es momento para tener discusiones —n
KATHERINE PRIOR.Naturalmente no soy una persona que disfruta con el dolor de las demás, ni mucho menos me gusta causar daño, pero tampoco soy ese tipo de persona que no se defiende, suelo lanzar comentarios mordaces con la intención de infligir dolor, justo como ahora.Sonrío internamente al notar como su rostro se transforma y borra la sonrisa burlona. Los tres sabemos que este matrimonio es de papel, pero el hecho que sea yo quien porte el apellido Blake y no ella, da mucho que imaginar y en su caso no es más que sal a la herida, porque desde lejos se nota la adoración que siente por Nickolas, quien se mantiene tenso a mi lado y me ve como si me hubiese vuelto loca.«Ay, querido, no sabes el escorpión que te has echado encima».—Kiara Fiore —le extiendo mi mano con una sonrisa falsa, para sea ella quien la tome. Su mirada de pocos amigos me hace sonreir internamente—. Non potevano trovarne una meno stronza? —«¿No podían encontrar otra menos perra?» Sus palabras se traducen en mi ca
KATHERINE PRIOR.No sé cómo puede una mujer rebajarse al nivel de amante, independiente de que en nuestro matrimonio no haya amor y sea algo acordado, como puede una mujer aceptar hacerle daño a otra y meterse en su relación. Claro que… se mete porque el hombre se lo permite. Pero el punto es… ¿esa mujer no vive con el miedo de que le hagan lo mismo que hizo ella?Está claro que muchas mujeres eso no les importa, como la pelinegra que tengo en frente. Una extraña sensación invade mi pecho, se lo atribuyo a que está humillando mi ego.En lugar de quedarme en la habitación y perder el tiempo con ellos, salgo. Un paseo por el hotel no me vendrá nada mal. Ya mañana hablare con Nickolas y le dejaré un par de cositas claras.DOMINGO, 6 DE OCTUBRE DE 2024La luz del sol me encandila cuando abro los ojos, percatándome de que no me encuentro en una habitación, sino, acostada en uno de los descansos del jardín del hotel.Joder… ¿en qué momento llegue hasta aquí?Bostezo quitándome la pesadez de
Martes, 1 de octubre de 2024.Katherine Prior. Los gritos en la cocina me despiertan, sobo mis ojos mientras veo el cuerpo de mi hermana menor, sigue dormida a pesar de los lloriqueos de mamá y mi hermana mayor.Siempre le he rezado a un Dios para que nos quite la miserable vida que llevamos viviendo desde que nacimos, pero parece que no existe. Porque si existiese, no tuviera que ver cómo mi madre es abusada constantemente por mi padre, como mi padre nos maltrata cada que quiere algo y no salen las cosas como él lo desea, no tuviéramos que ver como padre llega borracho y descarga su ira con mi madre.Respiro profundo al escuchar mi nombre.—¡Katherine Prior! ¡Ven inmediatamente!Me levanto como un resorte de la cama, me pongo las pantuflas, me preparo psicológicamente para lo que me espera.En la cocina está mi madre con la cara hinchada, la mano de papá adorna su piel blanca. Mi hermana mayor se mantiene con la cabeza gacha y las manos hacia atrás. Los ojos de padre se dirigen a mí
NICKOLAS BLAKE —No puedo creer que tu abuelo te pida eso —veo a Kiara, servirme otro trago—. ¿Sabes que eso será un problema en nuestra relación?Respiro profundo para no perder la cabeza.—¿Nuestra relación? —pregunto sin dejar de verla.—Venga, Nick. Sabemos que somos algo más que folla-amigos —se sienta a mi lado, toca mi hombro—. ¿Por qué no nos casamos tú y yo?Abro los ojos como platos. La veo como si se hubiese vuelto loca.—Mujer, ¿acaso perdiste la cabeza? —me levanto del sillón, sin poder creerlo.—Nick, pero no es tan descabellado —viene hacia mí. Toma mi rostro entre sus manos—. Amor, así te quitarías a tu abuelo de encima. No tendríamos que vernos en mi departamento a escondidas de la prensa.Respiro profundo. Tomo sus manos y las quito de mi rostro.—Kiara, no me pienso casar. Ni contigo ni con nadie. —asevero. Su rostro se contrae, pero eso no produce nada en mí—. Además, ¿Qué son esas tonterías que estás diciendo?—Amor, pero piénsalo.Niego con la cabeza. Me termino