183. PREMONICIONES

JULIANA

Era su mate, podía sentir su marca sobre ella.

—Que le diga su mujer quién soy y le dé las explicaciones. Ya no aguanto un segundo más mirándola a la cara —le dije y me marché sin escuchar razones.

Caminé hasta el final de la acera donde había dejado el auto, todo ese tiempo como un autómata, solo avanzando hasta abrir la puerta y sentarme frente al volante.

Con los dedos temblándome, coloqué la cajita en la guantera y la cerré.

Ya las lágrimas empañaban mi visión.

Me llevé la mano a la boca para retener el sollozo que subía por mi garganta, pero me fue imposible contenerlo.

Lloré, lloré amargamente como hacía tantos años atrás, cuando cometí el peor error de mi vida.

Me incliné sobre el timón y descargué todos los sentimientos reprimidos en mi alma.

Pude haber sido tan feliz con el hombre de mi vida y todo lo eché a perder por inmadurez, por juventud e inexperiencia.

Solo era una niña mimada.

Ese día que descubrí que William no era mi mate y a la vez, lo vi irse con la mujer
Sigue leyendo en Buenovela
Escanea el código para descargar la APP

Capítulos relacionados

Último capítulo

Escanea el código para leer en la APP