A la mañana siguiente, como de costumbre, el primero en despertar fue Dante, sin embargo, por primera vez en mucho tiempo, el joven sonrió al recordar que no tenía nada que hacer.Su padre y él habían decidido dejar la manada encargada de Valiant y del guerrero que había sido la mano derecha de Lían, el antiguo delta de Basil, por lo que no debía preocuparse hasta su regreso.Los negocios de la familia aún eran manejados por Basil, pues debido a los acontecimientos, los traspasos y los nombramientos todavía no habían sido efectivos.Y en cuanto a Loto de Luna, Alastor había decidido enviar a Wyatt a verificar el estado del territorio y para designar a un encargado, pues Wyatt y su compañera, volverían a Arcadia para estar con él e Iva.Por lo que, a sabiendas de que no tenía ningún compromiso, el joven decidió centrarse en disfrutar de sus pequeñas vacaciones.Con aquello en la cabeza, Dante salió de la cama y se dirigió al armario de la habitación, el cual, había sido surtido con rop
Ante la pequeña disputa de la pareja, Keren soltó una risita.―Tranquilo hermano, deben ser cosas del embarazo ―dijo divertida―En realidad, Iva es así, el embarazo solo lo acentúa ―dijo Alastor con un bostezo ―Diosa, necesito un café ―gruñó antes de estirarse ―Por cierto, cachorro, ¿quién hizo el desayuno? ――Fue Dona, papá ―respondió Ares― ¿Dona? ―preguntó Alastor con el ceño fruncido ―Diosa, le dije que se tomara un descanso y que visitara la isla ―masculló antes de continuar bajando las escaleras con Ares de la mano ― ¿Por qué no se puede desayunar a las diez de la mañana? ―lo escuchó gruñir Keren―Déjame adivinar, mi hermano es un alfa perezoso ―dijo Keren divertida―A papá le gusta dormir, sus siestas son sagradas ―dijo Anna abrazando a Dante ― ¿Me llevas? ――Empiezo a creer que Egan y Elizabeth tienen razón, te consiento demasiado ―dijo Dante poniéndose de cuclillas para que ella pudiese subir a su espalda―No te veo quejándote ―rio Anna besando su mejilla ― ¿Vienes, tía Keren
Ante las palabras de su padre, Alastor suspiró antes de dirigirse a Zeth, quien se sentaba junto a Keren quien se había sentado junto a Ares.―Dime una cosa, ¿Dasha realmente vino sólo a verlo morir? ――No, mi madre dice que, de todo corazón, espera que él despierte, que tiene muchas cosas que hablar con él y que, sobre todo, tiene que explicarle algo ―― ¿Explicarle algo? ¿Qué cosa? ―preguntó Alastor con extrañeza―Pues, me parece que está relacionado con las supuestas traiciones ―dijo Zeth con un suspiro al mismo tiempo que negaba con la cabeza ―Ella siempre me dijo que Arioch no era tan malo, que lo que ella sufría, no era enteramente su culpa y que existía una muy buena razón para ello ―dijo aceptando la taza de café que Marianne le extendía ―Aunque, bueno, Bernie y yo siempre pensamos que eran delirios suyos por el sufrimiento que pasaba ――Oh, por favor, no me vayas a decir que su dolor era debido a Samael ―dijo un irritado Alastor― ¿Te sorprendería? ―le preguntó Anna―Sabemos
En medio de una horrible tormenta, sentada en el suelo de un refugio, una joven loba de cabello castaño y ojos color avellana, intentaba protegerse del frío con una delgada manta mientras observaba como, en una pequeña mesa de madera, su hermano jugaba al ajedrez con un atractivo joven de cabello oscuro y ojos dorados como el sol.Desde que lo había conocido, el tipo le había parecido pedante y sumamente molesto, pues este, se dedicaba a acosarla a diario, sin embargo, en ese momento, el joven no tenía ojos para nadie más, solo para el pequeño que se estremecía con cada trueno que resonaba en la distancia.―Tranquilo, ponte estos ―dijo el joven sacándose unos audífonos bluetooth de su bolsillo ―No sé si te guste el tipo de música que escucho, pero, creo que será mejor que los truenos ――Gracias… ―masculló el niño mientras se colocaba los audífonosSintiendo curiosidad porqué tipo de música escucharía aquel joven presumido, la castaña mantuvo sus ojos clavados en su hermano, el cual, s
Eran alrededor de las ocho de la mañana en la hermosa isla de Arcadia, donde sus habitantes, iban y venían por las calles de los diferentes distritos para cumplir con sus deberes diarios.Al igual que los civiles, en el sagrado palacio de Interlunio, todos sus habitantes habían comenzado a realizar sus tareas desde muy temprano, sobre todo, el ejército imperial, el cual, cumplía con su rutina diaria de entrenamientos y vigilancia, pues, tras el secuestro del rey, esta se había endurecido.Pese a que habían capturado al culpable, el paradero del rey era aún desconocido, por lo que, el palacio, se vigilaba incluso tras sus murallas.Los encargados de aquella tarea, eran los nuevos cadetes, los cuales, eran supervisados por los soldados más experimentados.― ¡Oye! ¡Damián! ―le gritó un joven de tez morena a un joven de cabello oscuro que tenía algunas mechas grises ―Deja de distraerte con las criadas, te meterás en problemas si Aidée te descubre ―― ¿Qué sucede? ¿Acaso te gusta la nueva?
Ante la decepción en los ojos de la mujer, Anna soltó un suave suspiro y negó con la cabeza lentamente.―Podría hacerle frente a Mikaela señora Aidée, pero le recuerdo que su excelencia no estaba muy de acuerdo con mi contratación, así que prefiero no causar problemas… ――Anya ―la llamó la mujer con un tono más suave―De verdad, no quiero causarle problemas señora Aidée ―dijo Anna acercándose a la mujer ―Usted ha sido muy amable conmigo, pero, me temo que, si hago frente a esas chicas, su excelencia podría enojarse con usted ――Oh, no, eso no importa Anya, las amantes de su excelencia son unas estúpidas, creen que teniendo su favor pueden terminar echándote del palacio y quedarse con tu puesto ―gruñó Aidée ―Las muy tontas, han trabajado aquí por años y desde que el joven Zeth volvió, jamás les ha dedicado una sola mirada ――Espere, ¿sus amantes? Pensé que su excelencia tenía una compañera ――Y la tiene, pero a su excelencia no le interesa ―dijo Aidée con decepción ―Prefiere tontear co
«Un mes atrás en Wolfsong»Temprano por la mañana en la manada de Loto de Luna, Anna salía de su armario con una sencilla chaqueta de algodón, la cual, su madre le había sugerido llevar, pues en el avión privado de Alastor, siempre solía hacer mucho frío.Al volver a su habitación, se encontró con Elizabeth, quien justo estaba cerrando una pequeña maleta de viaje, la cual, la propia loba le había llevado la tarde anterior.― ¿Llevas todo? ―preguntó Elizabeth sin mirarla―Sí Eli, llevo toda la ropa que me compraste para hacerme pasar por una omega de clima tropical ―Reprimiendo una risita, Elizabeth apoyó sus dos manos sobre la maleta que acababa de cerrar.― ¡No me hagas reír! ―exclamó ― ¡Sigo furiosa contigo! ―― ¿Podrías guardar tu ira hasta mi regreso? ―le preguntó Anna al mismo tiempo que la obligaba a girarse para poder verla ―Eli, tengo que ir, no puedo dejar a mi padre en manos de ese monstruo, además, es cuestión de tiempo para que venga a buscarme, lo mejor es que nos adelan
El camino hasta el hangar de Adriano fue largo y en silencio, nadie se atrevía a hablar, ni si quiera el joven Ares, quien aún no terminaba de entender la situación, por lo que, de vez en cuando, le echaba miradas a su madre y a su hermana, quien tenía un semblante preocupado. ― ¡Mira Anna! ―exclamó Ares emocionado ―Es el avión del abuelo ―dijo señalando la puerta abierta del hangar ― ¿Te habías subido antes? ―le preguntó Anna con curiosidad ―No, ¿nos sentamos juntos? ―preguntó el cachorro con emoción ―Claro que sí hermanito ―dijo Anna en un susurro antes de mirar a su madre, quien asintió lentamente mientras acariciaba su vientre Iva estaba nerviosa, pues volar en su estado no era la mejor opción, sin embargo, ella no quería perder ni un solo minuto más, pues su vínculo con Alastor se encontraba sumamente débil. Al llegar al hangar, tuvieron que esperar unos pocos minutos para que el piloto terminara de preparar todo lo necesario y confirmara el permiso de aterrizaje en G