Fiorella—¿Sucede algo Fiorella? —me pregunta Dante y quería decirle lo que sabía, pero él era quien debía ser claro y sincero conmigo.—Nada, siempre fui sincera contigo ¿Y tú? Hay algo que deba saber... —se aleja de mi lado y me observa con enojo en su rostro.—Fiorella sé clara, no entiendo qué está sucediendo —mentía tan bien que me hacía enojar aún más, pero decidí no decir nada, quería escuchar la verdad de su boca.—Pasa que siento que no soy prioridad en tu vida, sé que no iniciamos bien, aún no me divorcie, pero estoy a punto de hacerlo y quiero gritar al mundo que estoy contigo, ahora dime ¿Qué soy en tu vida? —le pregunto dándole una segunda chance y esperaba sea sincero.—Eres el amor de vida —acorta la distancia y me abraza por la cintura, acercó su boca a la mía, pero no me besa— Te amo y daría mí vida por ti —susurra cerca de mí boca y casi le creo su mentira, pero me había enamorado de él y no quería sufrir como lo hice toda mi vida.—No me mientes —dije casi al borde
FiorellaMis lagrimas no tardaron en salir, no merecía todo lo que me estaba pasando, porque a mí, algo malo debí hacer en el pasado para merecer esto, él no podía jugar así con mis sentimientos, porque me busco si no quería dejar a su mujer, jamás me hubiera involucrado con el sí estaba casado, no era de esa clase mujer, me respetaba y a los demás, limpie las lágrimas y fui a la habitación en donde tenía la información que me cedió Marcia y decidí que él me pagaría todo lo que me hizo, esto no se quedaría así, encendí mi laptop y abrí los documentos, comencé redactando una nota, Dante Ponzio se iba a arrepentir toda su vida de burlarse de mí.Alrededor de las tres de la mañana había terminado de redactar la nota, le había dedicado diez páginas a la vida de lujos que se daba la familia Ponzio, nunca nombre lo que Marcia investigo, pero si deje varias dudas con respecto a su fortuna y como es que ellos eran multimillonarios, acaso los casos daban tanto dinero, deberían todos replantear
Fiorella—No puedes asegurar eso —no quería defender lo que era más que obvio, pero temía por mi familia.—Tanto te cuesta aceptar la verdad, apenas lo conoces Fiorella —me dice con voz cansina.—Es que no entiendes mi posición —me pongo nerviosa, en ese momento sentía mi cara arder del enojo que sentía por su insistencia.—¿Qué no entiendo? Por favor, escúchate cuando hablas, otro hombre en mi lugar hubiera usado en tu contra tu relación con el abogado, ese —me lanza a la cara y respiro profundo para tragarme mis palabras que estaban atoradas en mi garganta.—Lautaro no puedo hacer más, acaso no es obvio todo lo que está pasando, te imaginas si la policía sabe de mi vinculación con él, más lo que Marcia me mostró y que estaba en esa computadora ¿Crees que no tengo miedo? —largué todo y me sentí mal, las lágrimas rodaron sin parar por mis mejillas.—No llores por favor —me abrazo y llore en sus brazos, todo me dolía, el engaño, el robo e incendio, en poco tiempo mi vida se había reduc
Dante Los últimos cinco días habían sido una pesadilla, no sabía nada de Fiorella, me volví loco por su ausencia, ella no me respondía los llamados, ya le había dejado un montón de mensajes y no los leía, estaba más que seguro que había pasado algo.Llegamos del viaje a las diez de la mañana del domingo, al pisar el aeropuerto fui hacia el estacionamiento en donde Charly me estaba esperando.—¡Espera papá! ¿A dónde vas con tanta prisa? —me alcanza Mariza antes de subir al auto.—No puedo explicaré ahora, por favor ve con tu madre y Augusto, te prometo que sabrás todo —ella solo me miro y se alejó.—¡Dante sube! —exclama Charly y así lo hago.—Llévame al departamento de Fiorella —le dije al subir, pero no arranco, llevo sus manos a su rostro y me preocupé— Pasa algo —le consulté sin saber que sucedía.—En tu ausencia pasaron muchas, es mejor ir al Bufete, Nicolás te explicará todo.—¿Qué tiene que ver Nicolás? Quiero ver a Fiorella, llevo cinco días sin saber de ella y tú no me diste
Dos meses despuésFiorellaYa habían pasado dos meses desde que recibí la mejor noticia de todas y la que cambió mi vida para siempre, iba a ser madre, estaba cursando mi duodécima semana de embarazo, por fortuna los golpes que recibí aquel día no afectaron al bebe, al saber la noticia ese día entre en crisis por todo lo que había sufrido, pero al hacerme el chequeo de rutina todo salió bien.—Buenos días —salude a Melanie al bajar a desayunar en la cocina, después de haber pasado por aquel fatídico episodio en donde cambiaron mi vida por completo, decidí vender el departamento y volver a casa de mi madre, temía por la vida de mi bebe que tome esta decisión, el dinero de la venta la utilice para iniciar nuevamente mi revista.—¿Cómo dormiste? Cesaron las náuseas —me consulta ella, ya que hace un mes comencé con los vómitos matutinos.—¡No! Ahora estoy con un caramelo de menta para ver si aguanto esta vez —le digo mientras tomo asiento en un banquillo del desayunador.—Preparé licuado
FiorellaDe mi mente no salía la imagen de Dante, quien casualmente estaba en la misma sala de ecografías aquel día que fui a hacerme mi control mensual, durante las noches la duda rondaba mi cabeza, estaba segura de que sabía de mi embarazo, había pasado una semana y no tenía noticias suyas, muy dentro mío deseaba despertar de esta pesadilla y quería reencontrarme con él, verlo entrar por la puerta y ser feliz a su lado como lo fui en ese poco tiempo que basto para enamorarme como loca.Pero eso no podía ser posible, debía olvidarlo y hacer mi vida sola junto con mi hijo, sabía que negarle su identidad no era la mejor de las opciones.—¿Se puede? —golpea dos veces Melanie e ingresa en mi habitación.—Si pasa, estaba pensando en cosas de trabajo.—¿Estás segura? Se que no debo meterme en tu vida, pero ese hombre que estaba en el hospital ¿Es el padre del bebé? —tanto ella como mi madre notaron la presencia de Dante y eso me ponía más nerviosa aún, ya que no quería dar muchas explicaci
DanteDe mi mente no salía la imagen de Fiorella sobre la camilla en la sala de ecografías, desde mi regreso de Cartagena con mi familia que no volví a saber de ella, los días pasaban y se convertían en tortura por su ausencia, sabía que había pasado por mucho, Charly no me había dado mucha información sobre los sucesos por los que ella paso, sabía que detrás de todo esto había un trasfondo, no podía odiarme de la noche a la mañana, más allá de todas mis mentiras, nunca le mentí con respecto a mi amor. Por eso decidí contratar un investigador privado, en este momento me encontraba de camino a la oficina de Smith.Al llegar me anuncie y espere alrededor de veinte minutos, ya que se encontraba ocupado con un caso importante, espere paciente puesto que me vera sin previa cita agendada, le había pagado mucho para que lo hiciera, no me gustaba hacerlo, pero si quería llegar hasta el fondo de todo este enredo, agotare todos los recursos posibles.—Por favor, Claudia, que nadie nos molesté y
Fiorella—¿Por qué no le das una segunda oportunidad? —los planteos de Laura me hacían enojar, ella sabía por todo lo que había pasado a causa de él.—No se merece ninguna oportunidad, menos después de todo lo que me hizo.—Fiorella, no quiero que pienses que estoy de su lado, soy tu amiga y sé que aún lo quieres, solo deberías escucharlo, te juro por lo más sagrado que tengo, que vi a ese hombre desesperado por ti, él te quiere.—Nada de lo que digas va a hacerme cambiar de opinión, solo te mande a verlo para que acordemos una cita con respecto al futuro de nuestro hijo.—Y que vas a hacer cuando lo tengas en frente, no lo escucharas.—¿Él te dijo algo? —ella negó.—¿Tú quieres o no a Dante en tu vida?—Eso ya no importa, porque nadie me devolverá la paz que tenía antes, ni mucho menos mi antigua revista ni mi departamento, lo perdí todo y fue mi culpa, por meterme con quien no debía, él era casado, son las consecuencias de mis malas decisiones.—No, ya te dije que no es tuya la culp