Dante Los últimos cinco días habían sido una pesadilla, no sabía nada de Fiorella, me volví loco por su ausencia, ella no me respondía los llamados, ya le había dejado un montón de mensajes y no los leía, estaba más que seguro que había pasado algo.Llegamos del viaje a las diez de la mañana del domingo, al pisar el aeropuerto fui hacia el estacionamiento en donde Charly me estaba esperando.—¡Espera papá! ¿A dónde vas con tanta prisa? —me alcanza Mariza antes de subir al auto.—No puedo explicaré ahora, por favor ve con tu madre y Augusto, te prometo que sabrás todo —ella solo me miro y se alejó.—¡Dante sube! —exclama Charly y así lo hago.—Llévame al departamento de Fiorella —le dije al subir, pero no arranco, llevo sus manos a su rostro y me preocupé— Pasa algo —le consulté sin saber que sucedía.—En tu ausencia pasaron muchas, es mejor ir al Bufete, Nicolás te explicará todo.—¿Qué tiene que ver Nicolás? Quiero ver a Fiorella, llevo cinco días sin saber de ella y tú no me diste
Dos meses despuésFiorellaYa habían pasado dos meses desde que recibí la mejor noticia de todas y la que cambió mi vida para siempre, iba a ser madre, estaba cursando mi duodécima semana de embarazo, por fortuna los golpes que recibí aquel día no afectaron al bebe, al saber la noticia ese día entre en crisis por todo lo que había sufrido, pero al hacerme el chequeo de rutina todo salió bien.—Buenos días —salude a Melanie al bajar a desayunar en la cocina, después de haber pasado por aquel fatídico episodio en donde cambiaron mi vida por completo, decidí vender el departamento y volver a casa de mi madre, temía por la vida de mi bebe que tome esta decisión, el dinero de la venta la utilice para iniciar nuevamente mi revista.—¿Cómo dormiste? Cesaron las náuseas —me consulta ella, ya que hace un mes comencé con los vómitos matutinos.—¡No! Ahora estoy con un caramelo de menta para ver si aguanto esta vez —le digo mientras tomo asiento en un banquillo del desayunador.—Preparé licuado
FiorellaDe mi mente no salía la imagen de Dante, quien casualmente estaba en la misma sala de ecografías aquel día que fui a hacerme mi control mensual, durante las noches la duda rondaba mi cabeza, estaba segura de que sabía de mi embarazo, había pasado una semana y no tenía noticias suyas, muy dentro mío deseaba despertar de esta pesadilla y quería reencontrarme con él, verlo entrar por la puerta y ser feliz a su lado como lo fui en ese poco tiempo que basto para enamorarme como loca.Pero eso no podía ser posible, debía olvidarlo y hacer mi vida sola junto con mi hijo, sabía que negarle su identidad no era la mejor de las opciones.—¿Se puede? —golpea dos veces Melanie e ingresa en mi habitación.—Si pasa, estaba pensando en cosas de trabajo.—¿Estás segura? Se que no debo meterme en tu vida, pero ese hombre que estaba en el hospital ¿Es el padre del bebé? —tanto ella como mi madre notaron la presencia de Dante y eso me ponía más nerviosa aún, ya que no quería dar muchas explicaci
DanteDe mi mente no salía la imagen de Fiorella sobre la camilla en la sala de ecografías, desde mi regreso de Cartagena con mi familia que no volví a saber de ella, los días pasaban y se convertían en tortura por su ausencia, sabía que había pasado por mucho, Charly no me había dado mucha información sobre los sucesos por los que ella paso, sabía que detrás de todo esto había un trasfondo, no podía odiarme de la noche a la mañana, más allá de todas mis mentiras, nunca le mentí con respecto a mi amor. Por eso decidí contratar un investigador privado, en este momento me encontraba de camino a la oficina de Smith.Al llegar me anuncie y espere alrededor de veinte minutos, ya que se encontraba ocupado con un caso importante, espere paciente puesto que me vera sin previa cita agendada, le había pagado mucho para que lo hiciera, no me gustaba hacerlo, pero si quería llegar hasta el fondo de todo este enredo, agotare todos los recursos posibles.—Por favor, Claudia, que nadie nos molesté y
Fiorella—¿Por qué no le das una segunda oportunidad? —los planteos de Laura me hacían enojar, ella sabía por todo lo que había pasado a causa de él.—No se merece ninguna oportunidad, menos después de todo lo que me hizo.—Fiorella, no quiero que pienses que estoy de su lado, soy tu amiga y sé que aún lo quieres, solo deberías escucharlo, te juro por lo más sagrado que tengo, que vi a ese hombre desesperado por ti, él te quiere.—Nada de lo que digas va a hacerme cambiar de opinión, solo te mande a verlo para que acordemos una cita con respecto al futuro de nuestro hijo.—Y que vas a hacer cuando lo tengas en frente, no lo escucharas.—¿Él te dijo algo? —ella negó.—¿Tú quieres o no a Dante en tu vida?—Eso ya no importa, porque nadie me devolverá la paz que tenía antes, ni mucho menos mi antigua revista ni mi departamento, lo perdí todo y fue mi culpa, por meterme con quien no debía, él era casado, son las consecuencias de mis malas decisiones.—No, ya te dije que no es tuya la culp
Marcela Ponzio —Buenas tardes, señora, disculpe que interrumpa su merienda, pero afuera está el señor Gerard.—¿Mi detective?—Así es señora.—Hazlo pasar a la sala y prepara café para ofrecerle —mi empleada salió y me quedé intrigada con la visita de Gerard, me levanté y fui hacia su encuentro para dar fin a la curiosidad.—Buenas tardes, señora Marcela, disculpé que vine sin avisar.—Por favor toma asiento y dime ¿Por qué vienes dos meses antes? Se supone que dentro de dos meses teníamos que vernos ¿Les pasó algo a mis hijos? Ese maldito negocio seguramente fue lo que te trajo aquí.—No mí señora, es algo más delicado.—¿No entiendo? Que puede ser más importante.—¡Un bebé!—Seré bisabuela ¿De quién? Nicolás o Augusto, oh mi pequeña Mariza.—En realidad son dos bebés.—¿Mellizos?—¡No!—Por favor, Gerard, ve al punto de una vez.—La niña Mariza será mamá y su padre, el señor Dante, también espera a su tercer hijo.—Mi dios, después de lo sucedido con el último embarazo ¿Cómo es pos
DanteLa llegada de mí madre no me causaba tanto estrés como a Nicolás, ella había decidido irse olvidándose de su familia, pero entendí que ella no estaba de acuerdo con nuestras decisiones, sabía que el mercado ilegal no era rentable para nadie, a la larga todo se descubre, ella solo nos hizo un favor yéndose, no porque quisiera verla lejos de mi vida, si no por su bienestar, bastante ya había jodido a mi familia, ahora solo me quedaba sacarle de la cabeza a Augusto la idea de ser parte de esta mafia, en la cual me encontraba manchado hasta la mierda, pero antes mí vida no tenía sentido, ya que era mecánica, me levantaba al trabajo, hacía crecer el negocio y volvía a intentar sacar a flote mí matrimonio, pero Beatriz no me la hacía fácil, ella solo se sumergía más en su tristeza, como si nuestra vida no importaba, Mariza y Augusto pasaron estos últimos años logrando que su madre los quiera y ya no aguante más, agote todos los recursos posibles, hasta que la luz al final del túnel me
DanteEl día que tanto ansiaba había llegado por fin, hoy después de meses volveré a verla y estaré con ella, para no llegar tarde salí antes del bufete, cuando llegué a mi departamento me di una ducha y me puse mi mejor ropa, quería verme impecable para ella, nada podía salir mal este día.Al terminar encendí mi laptop y terminé parte del trabajo que tenía pendiente, mientras tanto esperaba ansioso que llegué la hora para vernos. Me sentía nervioso, quería que ella me perdone, aunque sabía que no sería una tarea fácil.Mi mente me llevaba a los momentos que viví con ella, en dónde me sentí lleno de vida, por mis malas decisiones hoy pagaba muy caro todo lo que estaba sucediendo.La hora llegó y fui hasta mi habitación y busqué el regalo que había comprado para ella, solo espero lo reciba, lo guarde en el bolsillo de mi campera y al salir me encontré con Mariza y Augusto.—¡Hola papi! —se cuelga de mí cuello mi hija y me da un beso en la mejilla.—Llegamos justo —dice Augusto quien le