—¿Qué debo pensar?—.—No es lo que parece—.—Sí, lo tengo claro, tus esperanzas para regresar con ella están intactas—.«Se ve fatigado, está todo sucio, se pasa las manos por la cabeza, en su tan acostumbrado gesto, levanta la cara y me mira antes de hablar con su semblante decaído».—No hay justificación para lo que hice...—Te sentiste traicionado cuando la perdiste, pero eso no significa que tu amor por ella se haya esfumado—.—Audra...—No se puede avanzar atado al pasado, ya te lo dije, ni siquiera importa que ella esté casada y tú también—.*Alexander piensa en lo que pasó, horas antes... Cuando llegaron a la clínica y Bianca fue revisada.—Gracias por salvarme—.—Eso no fue nada. Él doctor dijo que te encontrabas bien— Fuera de algunas quemaduras. —Ahora llamaré a una enfermera, puedes suministrarle el número de alguien que pueda venir y quedarse contigo y dejarte comunicarte con Diego—.—No te vayas, por favor—.—Tengo que irme, salí de casa y dejé a Audra sin ninguna expli
—Estos chocolates están riquísimos, nunca los había probado—.—Leo me tiene muy consentida, me los regala frecuentemente, ya le dejé claro que cuando no pueda salir por la puerta, tendrá que averiguar cómo sacarme— Responde mirando a su computador.Sofia se ríe, toma otro chocolate y se lo lleva a la boca, cierra los ojos y saborea por un buen rato.—Esa familia te quiere mucho—.Audra gira en su silla para poder mirarla, a Sofia la habían ascendido y estaban en la misma área.—Son realmente maravillosos, cada día me siento más compenetrada con ellos, estar en esa casa o en la mía me parece lo mismo—.—Ojala me toquen unos suegros así, después de que encuentre al hombre de mis sueños, claro está ¿Cómo te sientes hoy?—.Audra sonrío, bajó la vista a su vientre y acarició suavemente la ligera curva que se evidenciaba debajo de su ropa, su elección de prendas de vestir, la ayudaban a disimular un poco su figura, las personas que tenían que saber, ya estaban enteradas, no tenía prisas por
*«Estaba sentada frente a Ethan en su oficina, se iba de viaje y estaba dejando su extenso itinerario listo. Hoy también era él día en que llegaba Alexander del extranjero».—Necesito que envíes todos esos documentos que firmé y sobre el caso del que te hablé ayer, dejé todo concretizado para que mi cliente venga por el papeleo—.—De acuerdo—.«Ethan se levanta de su silla y le da la vuelta a la mesa, se sienta en la que me queda al lado, no sin antes moverla para aproximarla a la mía».—Si hubieses sido mi esposa, estarías en casa tranquila, esperando a mi hijo— Audra hace el intento de levantarse, pero él se lo impide. —Viviendo una vida rodeada de lujos...—Mantengamos las cosas en un ámbito profesional...—Te deseé desde el primer momento en que te conocí y aún ahora, siento lo mismo— Continuaba como si ella no hubiese dicho nada. — yo te vi primero, eres una reina y lo que me pidas lo tendrás, conmigo puedes tener el mundo a tus pies, el poder de hacer lo que quieras—.Él la hac
—No lo aceptaría— Se sienta cerca, coloca sus manos a cada lado del rostro de ella. —Soy demasiado posesivo y celoso para aceptar eso—.La besó con locura hasta que se quedaron sin aliento, ella pretendía apartarse, pero no era rival para él, Alexander tiraba de su vestido, era un obstáculo innecesario entre ellos.—No, por favor— Era la primera vez que ella se negaba.—¿Qué pasa?— Dice extrañado, con la voz jadeante como la de ella.—¿Es que no me ves?—.—¿De qué hablas?—.—Ya se nota mi embarazo— «Sus ojos brillan y me sonríe, toma mi mano y me hace tocar su enorme erección».—No tienes idea de lo excitante que es que lleves a mi hijo dentro de ti, te ves preciosa—. «Desliza mi vestido, su mirada entre hambrienta y orgullosa recorre mi cuerpo, se levanta un momento y extiende la chaqueta de su uniforme en el suelo, me cargó y me dejó encima de ella, volvió a besarme, no pude negarme ese contacto con él, mi mente decía una cosa, mi traidor corazón y mi cuerpo otra muy distinta, desc
—Nada...—Amor, ya tenemos que irnos— Johnson se aproximó a las chicas en busca de su esposa.—De acuerdo, Cariño. Audra, me dejas saber de sí me acepta en las clases—.—¿Qué clases?—.—Ya te diré en el camino, curioso— Dice mirando a su esposo tiernamente. —Adiós chicas, Audra, cuídate mucho— La mujer toca el vientre de la joven y le sonríe con dulzura.Audra la despide con un abrazo, luego, aprovecha que se fueron y se va a otra esquina del restaurante, cerca de la puerta, no quería quedarse con Bianca, los demás estaban sentados aún en la mesa, hablaban animadamente esperando para irse también, ella solo quería estirar un poco las piernas, antes de que les tocara emprender el largo camino a casa, se había puesto un vestido blanco, tenía una trenza floja de lado, reposando sobre su hombro, varios mechones rozaban su cuello, le agradó ver el efecto de ese atuendo en Alexander. En ese preciso momento, Bianca aparece a su lado.—¿Te quieres quedar con mis amigos también?—. Audra se so
«A la mitad de la semana, Ethan estaba de un humor de los siete infiernos, no estaba conforme con nada y pedía todo a gritos».—¡Madre mía! Tu jefe está de atar—.—Hoy peor que nunca, me pidió un informe que te aseguro que ésta correcto y ni siquiera lo vio y me lo mandó a revisar de nuevo ¡Y de qué forma!—.—¿Por qué será...? Ohhhh, ¿ya sabe que hablaste con el señor Fernando para dimitir?—.—Claro, se lo dirían en cualquier momento, se supone que Ethan es mi jefe directo—.—¿Por qué dices que se supone?—.—Ethan es un abogado penalista, sin embargo, la mayor parte de su trabajo se inclina más por lo empresarial, según los documentos que me pasan por las manos, en todo caso, el representante legal que figura en ellos es el señor Fernando. En pocas palabras, no tengo mucho que ver con el trabajo de él en sí, no ejerce aquí, es un intermediario más bien—.—¿Te parece eso normal?—.—No he trabajado en otro lugar y me lo encuentro extraño de igual modo, no creo que el señor Fernando nece
«Lo único que hice fue lavarme la cara, las manos me temblaban, esperé un rato a que se me pasara. Sofía no se quedó conforme, entró y me insistió para que le dijera lo que pasaba, estaba furiosa, hice todo lo posible por tranquilizarla, me hizo jurarle que este sería el último chance que le daba a Ethan. Alexander fue a buscarme al trabajo y para mi suerte, justo en ese momento, el auto de Ethan se alejaba a toda velocidad, respiré aliviada ya que no quería un enfrentamiento».—¿Te sientes bien? Te ves sonrosada—.«Odio ser tan pálida».—Sí, fue un día agitado, además, el almuerzo no me sentó muy bien—.—No estoy en contra de que trabajes, no quiero imponerte nada, lo que creo es que podrías tener más sosiego en estos días, te he notado un tanto cansada—. —Me lo he pensado y ya hablé con mi jefe, este viernes será mi último día aquí—.—¿Hablas en serio?—.—Sí, me dijo que, si en un futuro quiero regresar, me lo permitirán—.—Me alegra saber eso, por tanto, no tienes de qué preocupar
—Espera— En ese momento él besaba su cuello e interrumpió el beso, sin soltarla la miró.—¿No quieres?—.—Sí quiero... ¿Podrías apagar las luces? Por favor—.Él sostuvo su mirada un momento.—Preciosa, me encanta lo que veo, te deseo con todo y nuestro bebé, ustedes son míos—.Ella sí sentía algunos complejos, bajo su mirada se esfumaban todos y cada uno de ellos, por otro lado, de ninguna manera podía ver las marcas que tenía.—Solo esta vez— Ella no quería renunciar del todo.Alexander cedió y apagó la luz, la recostó en la la cama y entró en ella de inmediato, intensificando sus embestidas, apoyándose sobre sus brazos para no poner todo su peso sobre su esposa, ella se aferraba a las sábanas mientras gritaba de placer, ese encuentro se alargó bastante, Alexander no había estado con ella en lo que pensaba era una eternidad y la deseaba más allá de lo posible.Él extendió la manta sobre los dos, acercando el cuerpo de ella al suyo, luego encendió nuevamente la luz, ella cerró los ojo