Capítulo 32

—Mi hijo— Alexander desabrochó la camisa de Audra, con cuidado para no despertarla, le plantó un tierno beso debajo del ombligo, se quedó ahí, embobado, mirando los sutiles cambios de su mujer, ella era de cinturita estrecha y se notaba algo diferente y eso lo fascinó.

—Tengo miedo de no regresar con ustedes, de dejar a tu mamá enfrentarse a esto sola, de no verte nacer y crecer, te garantizo que sí, independientemente de eso, tengo mucha ilusión de conocerte— Susurraba, acariciando suavemente el vientre de su esposa.

Era la primera vez que el exteriorizaba sus temores, él sabía lo arriesgado de su trabajo, usar su cuerpo como escudo para proteger y servir, sacrificar a tu familia por el bien común.

Ya en la mañana, bajó al salón y sus padres estaban conversando, al verlo se levantaron.

—Hijo mío, estás aquí ¡Qué alegría!— Su madre lo abrazó con entusiasmo.

—Madre— La abrazó de vuelta, asintiendo a modo de saludo a su papá.

—¿Cómo estás?—.

—Bien, mamá ¿Y ustedes?—.

—Viéndote ahora, e
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