Capítulo 40

—Espera— En ese momento él besaba su cuello e interrumpió el beso, sin soltarla la miró.

—¿No quieres?—.

—Sí quiero... ¿Podrías apagar las luces? Por favor—.

Él sostuvo su mirada un momento.

—Preciosa, me encanta lo que veo, te deseo con todo y nuestro bebé, ustedes son míos—.

Ella sí sentía algunos complejos, bajo su mirada se esfumaban todos y cada uno de ellos, por otro lado, de ninguna manera podía ver las marcas que tenía.

—Solo esta vez— Ella no quería renunciar del todo.

Alexander cedió y apagó la luz, la recostó en la la cama y entró en ella de inmediato, intensificando sus embestidas, apoyándose sobre sus brazos para no poner todo su peso sobre su esposa, ella se aferraba a las sábanas mientras gritaba de placer, ese encuentro se alargó bastante, Alexander no había estado con ella en lo que pensaba era una eternidad y la deseaba más allá de lo posible.

Él extendió la manta sobre los dos, acercando el cuerpo de ella al suyo, luego encendió nuevamente la luz, ella cerró los ojo
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