Kenneth.Me removí en el sofá, sintiendo unas manos tocar mi pecho.—Lau, la dejé… No la quiero a ella… —mascullé inconsciente.Sin embargo, al no escucharla hablar o seguir tocándome, mi corazón se aceleró. Abrí los ojos asustado cuando escuché los gritos en la habitación de Nailen.La escena era insólita. Aun y maltratada por el ardor de su bronceado, la pelirroja atacaba a Anika con mucha energía, dejándome sorprendido. Ella no era para nada débil cuando era la rabia la que dominaba.La tomé de la cintura pero se volvió loca, me mordió, la solté y en segundos su cabeza golpeó la esquina de la cama.Me arrodillé intentando hacerla reaccionar pero sus ojos expresivos se cerraron, y de repente su boca rosada perdió el color. Sentí que moría.La tomé en mis brazos, sin poder pensar más que estuviera bien.—¡Lauren reacciona! —le rogué, tocando su rostro.Las chicas sacaron a Anika de la habitación, Maira mencionó buscar alcohol, pero cuando sentí una viscosidad brotar de su nuca, supe
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