Melissa no supo si podría escuchar algo mejor o peor, pero su historia definitivamente le había hecho algo.Nunca se había imaginado algo igual, sin embargo, había una cosa que titilaba en su mente.¿Aún amaba a esa mujer?El sacrificio que había hecho por ella era evidente y dejó de mirarlo por un momento, más que todo por él.—¿Qué es lo peor? —preguntó como un susurro y luego Bruno se arrimó para mirarla.—No me odies…Ella negó.—No tengo por qué hacerlo. ¿Qué es lo peor?—Desistí de todo. De todas formas, no hay una condición para heredar, y de todas formas, no me importaba conseguirlo. Tenía un año sin ir a Italia, cuando mi madre me llamó. Había una cirugía programada para mi padre, y le dije que, posiblemente, viajaría ese fin de semana. No logré llegar, y mi padre tuvo un infarto. Después de eso, supe que tenía que desligarme completamente de mi familia, aunque lo último que me dijo el abuelo, me dolió —hizo una mueca—. Un sermón sobre el apellido, la dinastía, el deber. La f
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