Todos os capítulos do La esposa consentida del jefe De Falco: Capítulo 31 - Capítulo 40
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Capítulo 30. Primer paso para convertirse en la señora De Falco. Parte 2.
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Batía, Córcega. 2024. Terminé de retocarme el maquillaje, y con un suspiro tras colocar la pequeña caja en mi bolso de fiesta, y colocarme la estola negra de terciopelo, que me había comprado esa tarde, en mis hombros, miré la imagen que me devolvía el enorme espejo de cuerpo entero, que estaba una de las paredes que estaba cerca de la puerta de salida. Definitivamente había valido la pena la pequeña fortuna que me había gastado en ese vestido, y en los complementos, que había elegido ese día en una de las boutiques que visité con Fazio, ni siquiera dejé que Fazio me pagara mi ropa, aunque insistió, esto era algo que sólo podía hacer yo, mientras fuera soltera, no quería provecharme aún más de él. En el espejo se reflejaba la imagen, de una preciosa mujer, nada delgada, pero con curvas alucinantes, a las alturas de sus caderas, y un pronunciado y tentador busto que ni sabía que tenía, todo cubierto por un vestido rojo de una tela preciosa,
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Capítulo 31. La última noche: La representación.
Fazio. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Batía, Córcega. 2024. En ese momento, mientras la besaba, la verdad, no las tenía todas conmigo, por mucho que quisiera convencerme de qué esto se convertiría en lo que yo estaba buscando, un verdadero matrimonio, una unión duradera y sincera, como la que tuvieron mis padres, antes del fallecimiento de mi madre, había muchos baches, y recodos, que podrían dar con todo al traste. Yo he nacido en esta familia, me crie, y me criaron, para ser el Don de la familia De Falco, y aunque algunos herederos de muchas de estas familias, que se dedican a los mismos negocios que la mía, donde la extorción, el tráfico de influencias, el contrabando de todo tipo, excepto el de drogas, otra de las ordenes que mi padre recibió de su esposa, mi madre, las apuestas y el juego, los préstamos de usura, así como la corrupción política, están a la orden del día, no lo hacen por gusto, sino porque es lo único que conocen. Yo, por el contrario, crecí deseando ser el
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Capítulo 32. Reminiscencia del pasado que afectan al presente.
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Batía, Córcega. 2024. -” Tengo la sensación de que desde que conozco a este maldito Adonis Italiano, no hago más que ruborizarme, este idiota, está haciendo que mi sistema vascular, alimentado por las sensaciones que despiertan en mí, activando las diferentes hormonas en mi cuerpo, que lo hace trabajar más de lo debido.”- pensé mientras seguía a ese hombre, esquivando las miradas de muchos de los pasajeros que, descaradamente, no podían evitar sonreír, al reconocernos como la pareja que se había comprometido, hacía unas horas, en el mismo vestíbulo del crucero. La actitud de Fazio, al dirigirnos al camarote, era la de hombre interesante, seguro de sí mismo, e inalcanzable, con esa personalidad fría, que despierta el interés de cualquier mujer, mientras caminaba, sin afectarle los comentarios de las personas que nos salían al paso, que nos miraban, señalándonos, en algunas ocasiones, entre risas mal disimuladas, y miradas de emoción. Al mis
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Capítulo 33. Malentendidos en la última noche.
Fazio. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Batía, Córcega. 2024. -” ¡Debemos, detenernos ahora! Antes que sea demasiado tarde”- pude decir a duras penas, mientras sentía como mi fuego interior, y ese deseo incontrolable por poseer a mi mujer esa noche, me ahogaba, ni siquiera podía mirarla, o todo mi autocontrol saltaría por los aires. No podía permitirme ceder a mis deseos, no si antes no hablábamos, nos sin que Coorah supiera quien era yo realmente, tomarla, sin ser sincero, sería como burlarme de ella. Intenté imprimir algo de cordura a las necesidades que ella había despertado en mí, no recordaba haber deseado tanto a una mujer, como deseaba, en ese momento, a la futura señora De Falco, ni sentir tanto dolor, al tratar de controlar ese deseo, hasta el punto de que me era imposible estar cerca de ella, sin dejarme llevar, sin perder el control de mi parte racional, para intentar hacerla mía toda la noche. -” ¿Qué problema hay en que nos dejemos llevar? ¿Qué nos despidamos esta ú
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Capítulo 34. Un despertar, tras muchos, miedos, dudas e incertidumbre.
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Batía, Córcega. 2024. Poco a poco abrí los ojos, me sentía extraña, con la sensación de que algo estaba diferente a mí alrededor, busqué entre las sábanas, con mi mano estirada, el cuerpo cálido que había dormido conmigo estas dos últimas noches, para encontrar que estaba sola, sobre la cama. Las sábanas frías dejaban claro que, o hacía mucho que Fazio se había ido de mi lado, o ni siquiera, esa noche, se había acostado a mi lado, saber esto hizo que me sentara de golpe en la cama, para mirar a mi alrededor, lo primero que descubrí era que, la cama estaba deshecha por su lado, confirmado que sí que habia dormido a mi lado. En ese momento, el peso doloroso en mi pecho se hizo menos intenso. Sentada miré a mi alrededor, buscando alguna pista del paradero de mi futuro esposo, todo estaba ordenado, no había el destrozo que dejé en uno de mis arranques de ira, al salir del baño, y no verlo allí. Mi mente viajó a la noche anterior, cuando dec
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Capítulo 35. Mensajes que cambian actitudes, y crean necesidades.
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Batía, Córcega. 2024. Justo por esos dos últimos mensajes empecé, por ser lo menos que quería leer en ese momento, y más con el estado de ánimo que tenía. El de Heng era como él, impersonal, serio y directo. En el mensaje me saludaba preguntándome como estaba, e invitándome a cenar en una semana y media, época para la que viajaba a España, que como observé, coincidía con la llegada de mi tío y mi padre, seguramente esta invitación había sido alentada por ellos, pensando que, para esa época, ya abrían ganado, y querían allanar el terreno de nuestro inevitable matrimonio. El mensaje de mi tío era aún más directo e imperativo, prácticamente me ordenaba que comenzara a gestionar mi renuncia en el hospital, y que contratara a una inmobiliaria para que acelerara la venta de mi casa, y así realizar mi traslado Sídney lo antes posible, como fecha límite dentro de dos o tres semanas, incluso me insinuaba que Heng vendría a España, para ayudarme a
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Capítulo 36. Una visita inesperada e impertinente. Parte 1.
Kiora. Taller de la diseñadora internacional Kiora Bella, París, Francia. 2024. - “Dejen todo lo que están haciendo, tenemos un trabajo especial que hacer.”- dije a mi equipo, mientras les mostraba mi última creación, en mi tablet. Increíblemente, tras conocer la gran noticia que me tenía reservada la maldita de Dulce, me faltaron segundos para ponerme crear el vestido de novia más alucínate que hubiera creado hasta la fecha, y tras casi toda la mañana encerrada en mi estudio de trabajo lo conseguí. Tenía muy claro que debía ayudarla a liberarse del yugo que suponía pertenecer a la familia Bell, y ni me planteé fallarle. Para mí, librarme por ahora de la carga de ser una Bell, había sido mucho más fácil que para ella, ya que todos la presionaban para que lo fuera, excepto mi madre, que continuaba pensando que yo era mucho mejor opción como futura CEO, y cabeza de la familia Bell, como si, en esta familia, una mujer pudiera tener poder, en fin, mi madre es un completa ilusa. En l
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Capítulo 37. Una visita inesperada e impertinente. Parte 2.
Kiora. Taller de la diseñadora internacional Kiora Bella, París, Francia. 2024. -” ¿No me sigas que el medicucho, tres al cuarto, le pidió matrimonio a mi Dulce Coorah?”- dijo Jean Paul, expresando su disgusto por que Coorah se casara con Carlos Basterra. La verdad es que ni a Jean Paul, ni a mí, nos gustaba ese estúpido de Carlos, era demasiado pagado de sí mismo, demasiado enamorado de su persona, como para mirar mucho más allá de su nariz, y menos tomar en serio a mi prima, nunca me dio buena espina, y Jean Paul, directamente lo odió, según él era por culpa de sus sensores bisexuales, que le dejaron claro que, Carlos era como decía él “Una mierda de tío”. Y yo ahora, por los hechos acaecidos en el crucero, puedo confirmar que mi asistente tenía razón, así que por el bien de la integridad masculina de del doctor Basterra, esperaba no encontrármelo nunca más, o muy probablemente, le iba a pasar, lo que, en la antigüedad, se llamaba a un hombre sin deseo sexual, y sin miembro vir
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Capítulo 38. Las verdades escondidas que motivan a los enemigos.
Narrador. Villa de la familia Costa, capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. -” ¡Son todos unos malditos inútiles! ¿Es que nadie ha descubierto dónde está? ¿Cómo carajos han desaparecido? Tiene que estar aún en el barco, ¿Es que nadie ha descubierto como se ha ocultado? No puede ser tan difícil de identificarlo...”- los gritos desde el despacho del Sottocapo Marcos Costa, llamó la atención a Rocco De Falco. Desde hacía tiempo el hijo del hermano menor de Don Santino, Giano De Falco, que había fallecido cuando Rocco tenía dos años, en un ajuste de cuentas entre familias, sabía cuál eran las aspiraciones de su padrino, lograr el poder que tenía la familia De Falco. Rocco fue criado por su padrino, debido a que su madre, tras la muerte de su esposo, entró en una grave depresión, que la llevó al suicido, tres años después de la muerte de su padre. En un principio la Nona de los De Falco, se iba a encargar de Rocco, ya que él es tres años más joven que Faz
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Capítulo 39. El regreso del heredero De Falco. Parte 1.
Fazio. Antigua cueva de contrabando, con acceso al mar, oculta, y privada, de la familia De Falco, costa de la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. Mucho antes de que entráramos, con el motor a muy bajo nudos, en la cueva que estaba oculta por una roca, y mucha vegetación, con uno de los yates de la familia, ya estaba relajado. El plan de Renzo fue perfecto, desde el momento que puede escapar al hacerme pasar, tras el atraque, por uno de los encargados del puerto, en recoger los containeres con el material de deshechos reciclados del barco, hasta el momento en que me recogió el todoterreno en el centro de reciclaje de basura, para llevarme a una cala apartada, donde uno de los yates de la familia me esperaba, todo había salido a pedir de boca. La genialidad en el plan, que el próximo consigliere de la Familia De Falco, no acaba allí, mi cuñado Renzo, hizo que todas las embarcaciones que controlábamos en Cosenza salieran a la vez, rumbo a Cerdeña, prá
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