Fazio. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Batía, Córcega. 2024. -” ¡Debemos, detenernos ahora! Antes que sea demasiado tarde”- pude decir a duras penas, mientras sentía como mi fuego interior, y ese deseo incontrolable por poseer a mi mujer esa noche, me ahogaba, ni siquiera podía mirarla, o todo mi autocontrol saltaría por los aires. No podía permitirme ceder a mis deseos, no si antes no hablábamos, nos sin que Coorah supiera quien era yo realmente, tomarla, sin ser sincero, sería como burlarme de ella. Intenté imprimir algo de cordura a las necesidades que ella había despertado en mí, no recordaba haber deseado tanto a una mujer, como deseaba, en ese momento, a la futura señora De Falco, ni sentir tanto dolor, al tratar de controlar ese deseo, hasta el punto de que me era imposible estar cerca de ella, sin dejarme llevar, sin perder el control de mi parte racional, para intentar hacerla mía toda la noche. -” ¿Qué problema hay en que nos dejemos llevar? ¿Qué nos despidamos esta ú
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Batía, Córcega. 2024. Poco a poco abrí los ojos, me sentía extraña, con la sensación de que algo estaba diferente a mí alrededor, busqué entre las sábanas, con mi mano estirada, el cuerpo cálido que había dormido conmigo estas dos últimas noches, para encontrar que estaba sola, sobre la cama. Las sábanas frías dejaban claro que, o hacía mucho que Fazio se había ido de mi lado, o ni siquiera, esa noche, se había acostado a mi lado, saber esto hizo que me sentara de golpe en la cama, para mirar a mi alrededor, lo primero que descubrí era que, la cama estaba deshecha por su lado, confirmado que sí que habia dormido a mi lado. En ese momento, el peso doloroso en mi pecho se hizo menos intenso. Sentada miré a mi alrededor, buscando alguna pista del paradero de mi futuro esposo, todo estaba ordenado, no había el destrozo que dejé en uno de mis arranques de ira, al salir del baño, y no verlo allí. Mi mente viajó a la noche anterior, cuando dec
Coorah. Crucero Sovereing, de Pullmantur, Batía, Córcega. 2024. Justo por esos dos últimos mensajes empecé, por ser lo menos que quería leer en ese momento, y más con el estado de ánimo que tenía. El de Heng era como él, impersonal, serio y directo. En el mensaje me saludaba preguntándome como estaba, e invitándome a cenar en una semana y media, época para la que viajaba a España, que como observé, coincidía con la llegada de mi tío y mi padre, seguramente esta invitación había sido alentada por ellos, pensando que, para esa época, ya abrían ganado, y querían allanar el terreno de nuestro inevitable matrimonio. El mensaje de mi tío era aún más directo e imperativo, prácticamente me ordenaba que comenzara a gestionar mi renuncia en el hospital, y que contratara a una inmobiliaria para que acelerara la venta de mi casa, y así realizar mi traslado Sídney lo antes posible, como fecha límite dentro de dos o tres semanas, incluso me insinuaba que Heng vendría a España, para ayudarme a
Kiora. Taller de la diseñadora internacional Kiora Bella, París, Francia. 2024. - “Dejen todo lo que están haciendo, tenemos un trabajo especial que hacer.”- dije a mi equipo, mientras les mostraba mi última creación, en mi tablet. Increíblemente, tras conocer la gran noticia que me tenía reservada la maldita de Dulce, me faltaron segundos para ponerme crear el vestido de novia más alucínate que hubiera creado hasta la fecha, y tras casi toda la mañana encerrada en mi estudio de trabajo lo conseguí. Tenía muy claro que debía ayudarla a liberarse del yugo que suponía pertenecer a la familia Bell, y ni me planteé fallarle. Para mí, librarme por ahora de la carga de ser una Bell, había sido mucho más fácil que para ella, ya que todos la presionaban para que lo fuera, excepto mi madre, que continuaba pensando que yo era mucho mejor opción como futura CEO, y cabeza de la familia Bell, como si, en esta familia, una mujer pudiera tener poder, en fin, mi madre es un completa ilusa. En l
Kiora. Taller de la diseñadora internacional Kiora Bella, París, Francia. 2024. -” ¿No me sigas que el medicucho, tres al cuarto, le pidió matrimonio a mi Dulce Coorah?”- dijo Jean Paul, expresando su disgusto por que Coorah se casara con Carlos Basterra. La verdad es que ni a Jean Paul, ni a mí, nos gustaba ese estúpido de Carlos, era demasiado pagado de sí mismo, demasiado enamorado de su persona, como para mirar mucho más allá de su nariz, y menos tomar en serio a mi prima, nunca me dio buena espina, y Jean Paul, directamente lo odió, según él era por culpa de sus sensores bisexuales, que le dejaron claro que, Carlos era como decía él “Una mierda de tío”. Y yo ahora, por los hechos acaecidos en el crucero, puedo confirmar que mi asistente tenía razón, así que por el bien de la integridad masculina de del doctor Basterra, esperaba no encontrármelo nunca más, o muy probablemente, le iba a pasar, lo que, en la antigüedad, se llamaba a un hombre sin deseo sexual, y sin miembro vir
Narrador. Villa de la familia Costa, capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. -” ¡Son todos unos malditos inútiles! ¿Es que nadie ha descubierto dónde está? ¿Cómo carajos han desaparecido? Tiene que estar aún en el barco, ¿Es que nadie ha descubierto como se ha ocultado? No puede ser tan difícil de identificarlo...”- los gritos desde el despacho del Sottocapo Marcos Costa, llamó la atención a Rocco De Falco. Desde hacía tiempo el hijo del hermano menor de Don Santino, Giano De Falco, que había fallecido cuando Rocco tenía dos años, en un ajuste de cuentas entre familias, sabía cuál eran las aspiraciones de su padrino, lograr el poder que tenía la familia De Falco. Rocco fue criado por su padrino, debido a que su madre, tras la muerte de su esposo, entró en una grave depresión, que la llevó al suicido, tres años después de la muerte de su padre. En un principio la Nona de los De Falco, se iba a encargar de Rocco, ya que él es tres años más joven que Faz
Fazio. Antigua cueva de contrabando, con acceso al mar, oculta, y privada, de la familia De Falco, costa de la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. Mucho antes de que entráramos, con el motor a muy bajo nudos, en la cueva que estaba oculta por una roca, y mucha vegetación, con uno de los yates de la familia, ya estaba relajado. El plan de Renzo fue perfecto, desde el momento que puede escapar al hacerme pasar, tras el atraque, por uno de los encargados del puerto, en recoger los containeres con el material de deshechos reciclados del barco, hasta el momento en que me recogió el todoterreno en el centro de reciclaje de basura, para llevarme a una cala apartada, donde uno de los yates de la familia me esperaba, todo había salido a pedir de boca. La genialidad en el plan, que el próximo consigliere de la Familia De Falco, no acaba allí, mi cuñado Renzo, hizo que todas las embarcaciones que controlábamos en Cosenza salieran a la vez, rumbo a Cerdeña, prá
Fazio. Villa principal de la familia De Falco, la capital Cosenza, del territorio de Cosenza, Calabria, Italia. 2024. Ambas habían cambiado esos diez años, estaban mucho más atractivas, más maduras, y desde luego, la maternidad les había sentado muy bien. -” Les he echado mucho de menos, Sorelle.*”- les dije. -” No creas que te voy a perdonar por esas palabras. ¿Por qué tardaste tanto? ¿y dónde está mi cuñada? ¿No vino contigo?”- comenzó a decirme Gia en su plan de dura inquisidora, mientras golpeaba mi pecho con fuerza, con su puño cerrado. -” ¡No golpes al Bambino!, acaba de llegar, debe de estar agotado, déjalo respirar antes de tu tercer grado, Gia. Bambino Fazio ¿Cuándo conoceremos a tu prometida?”- me preguntó Nicola con dulzura, después de amonestar, sujetando su puño, a mi otra hermana. Dios, o el azar, quiso que cuando mis padres hicieron a mis hermanas, repartieran mal los dones en su personalidad, ya que, mientras Gia era dura, intrépida, agresiva y cabezota, complet