Capítulo 37 — PánicoNarrador:Nadia mantenía la vista fija en él. No podía evitarlo. Por más que quisiera concentrarse en cualquier otra cosa, su mirada se negaba a desviarse del perfil de Massimo, de la línea fuerte de su mandíbula, del modo en que sus manos se aferraban al volante con una firmeza casi insoportable. No decía nada, no hacía ningún comentario fuera de lugar, ni siquiera la miraba de reojo. Solo conducía, como si nada hubiera pasado. Y eso la desesperaba. Porque dentro de ella todo había cambiado.El beso no salía de su cabeza. Cada vez que cerraba los ojos, podía sentirlo otra vez, el roce de sus labios, la forma en que la devoró con desesperación, con ansia. Y lo peor era que había correspondido, que su lengua se había entrelazado con la suya sin miedo, sin pensar, como si su cuerpo hubiera tomado el control.Pero ahora, al verlo tan imperturbable, se llenaba de dudas. ¿Sabría que había sido su primer beso? ¿Lo había notado? ¿Le había gustado? O peor aún… ¿Ahora le c
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