Capítulo 42. Ada se detuvo por un momento, sintiendo como una mezcla de tristeza y resentimiento crecía en su interior, mientras aquella escena se desplegaba ante sus ojos. El suave roce de los labios de Lukyan y Helena era un eco de una intimidad que ella había anhelado, un recuerdo doloroso de lo que alguna vez había sido su relación con Lukyan. Con el estómago revuelto, continuó con su tarea, tratando de no dejar que sus emociones se manifestaran en su rostro. Mientras escuchaba el murmullo de sus risas de fondo, se centró en el aroma del café recién hecho y el crujido del pan tostado. Cada sonido parecía amplificarse en su mente, un recordatorio constante de su lugar en ese castillo. A pesar de sus esfuerzos, un retazo de su corazón anhelaba la calidez que antes había compartido con Lukyan, la complicidad que había sido reemplazada por los insultos y las humillaciones. Suspiro profundamente y colocó el desayuno sobre la mesa. Inmediatamente después de hacerlo se puso a recoger l
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