Capítulo 56. Con mucha suavidad, Lukyan levantó la mano y acarició la mejilla de Ada. Su piel era cálida, y el contacto enviaba escalofríos por toda su columna. Ella cerró los ojos, entregándose a la sensación. Por un momento el tiempo se paró, y todo lo demás se desvaneció. Cuando sus labios finalmente se encontraron, fue como una explosión de sensaciones. El beso empezó con dulzura, casi tímidamente, como si ambos estuvieran descubriendo un territorio desconocido. Pero pronto, la chispa se transformó en un fuego intenso. Los labios de Lukyan se movían con una urgencia que hacía que Ada se sintiera viva, como si cada caricia de su boca inflamara cada rincón de su ser. Ella respondió con fervor, sus manos se entrelazaron en el cabello de él, acercándolo más a ella, deseando fusionar sus almas en ese instante perfecto. El mundo exterior se desvanecía aún más, y todo lo que quedaba era la calidez de sus cuerpos. El beso se tornó más profundo, más apasionado, y Ada sintió que el ti
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