Capítulo 57. Lukyan permaneció inmóvil en el umbral de su habitación, el eco de las palabras de Ada aún resonaban en su mente. Había ido a buscarla pero cuando llegó a la habitación la encontró totalmente vacía. La frustración y el deseo se entrelazaban en su interior, creando una tormenta que amenazaba con desbordarse. —¿Asesino? murmuró para sí mismo, sintiendo cómo la palabra se convertía en un peso abrumador. No había querido que las cosas terminaran de esa manera, pero su pasado y los demonios que lo acompañaban siempre parecían emerger en el momento más inoportuno. Su lobo, ladraba de ira. —¡No te alejes de ella!, exigía una y otra vez. Lukyan cerró los ojos y respiró hondo, intentando calmar el torbellino en su pecho. Sabía que no tendría paz hasta recuperar a Ada. Decidió seguirla, abandonó su habitación siguiendo su aroma impregnado en el aire, este lo acercaba cada vez más hasta ella. Las escaleras llevaban a un pasillo angosto, mal iluminado, donde las puertas se al
Capitulo 58. Ada miraba a Lukyan con temor, solo con haber pronunciado el nombre de Iván el rostro de Lukyan se había oscurecido. Lukyan la observó en silencio por un instante. —¿Qué te ha hecho cambiar de opinión? hasta hace pocas horas me acusabas de ser un ser insensible, ¡un asesino! De pronto, como si hubiera comprendido algo, se levantó de golpe y se acercó a Ada. —Lo has visto ¿verdad? Él ha ido en tu busca. Dijo Lukyan cogiendo con fuerza su brazo, cuando vio la expresión de dolor de Ada la soltó de inmediato. —Ivan vino hace un rato a mi habitación, él quería que me marchara con él. Respondió Ada siendo totalmente sincera. —Nunca te irás de mi lado, eres mi compañera y si algún día tratas de huir de mí ten por seguro que te encontraré y te traeré de vuelta junto a mí. Dijo Lukyan, con una voz grave. Ada sintió la cercanía entre ellos y su corazón comenzó a latir rápidamente, pero se negó a ceder. —¿Y Helena? Qué lugar ocupa ella en tu vida. No he venido aquí para ro
Capitulo 59. La luz del sol se filtraba a través de las cortinas, tiñendo la habitación con tonos dorados. Ada se movió lentamente, sintiendo como si todo hubiera sido un sueño. La imagen de la noche anterior aún estaba muy presente en su mente: las caricias compartidas, los besos, la calidez de Lukyan, y la sensación de seguridad que le proporcionaba. Sin embargo, cuando sus ojos se encontraron con los de Lukyan, una mezcla de ternura y confusión la invadió. —Buenos días, Ada, dijo Lukyan con una sonrisa deslumbrante, como si no hubiera un rastro de duda en su corazón. —¿Te sientes bien? Ada se sintió ruborizada. —Sí, claro. Solo... Me sorprendió lo que ocurrió anoche. Lukyan inclinó la cabeza, sus ojos brillaban con una sinceridad que la hizo sentir a la vez cuesta arriba y a la vez segura. —No tienes que estar avergonzada. Fue solo la unión de dos compañeros y me alegra que sucediera. "Una noche que lo había cambiado todo", pensó Ada mientras acariciaba lentamente la marca que
Capitulo 60. Lukyan cerró la puerta de la oficina con un golpe sordo, con el eco resonando en la habitación, pero no lo suficiente como para ahogar el torbellino de sus pensamientos. Las paredes estaban revestidas de libros y documentos desordenados, un reflejo del caos que también reinaba en su corazón. Se dejó caer en la silla, cubriendo su rostro con las manos, tratando de procesar lo que acababa de suceder. Ada, aunque cautelosa, no dudó en seguirlo. Sabía que lo último que necesitaba Lukyan en ese momento era estar solo. Se acercó a él, con la voz suave y conciliadora. —Lukyan, por favor, hablar de esto puede ayudar. Tu madre está sufriendo, y… y tú también. Él levantó la vista, sus ojos oscuros reflejaban la tormenta emocional que lo consumía. —No sé qué hacer, Ada. Ella cree que puede recuperar lo que perdió, pero no entiende que eso es imposible. Ada cogió una de sus manos transmitiendo la paz y tranquilidad que él tanto necesitaba. Lukyan permaneció callado por un momen
Capitulo 61. Helena salió de su dormitorio con la firme intención de que Lukyan la perdonará y cambiará de idea en lo referente a romper su compromiso de boda pero cuando llegó al dormitorio, Lukyan la echo de malas maneras, en ese momento no pudo hacer otra más que volver a su habitación llorando. Y si eso no era lo suficientemente malo lo peor de todo es que Ada estaba tumbada en la cama de Lukyan. Helena se sentó junto a la ventana, contemplando como el oscuro cielo comenzaba a teñirse de nubes grisáceas. Las lágrimas aún brillaban en sus mejillas, pero se las limpió con determinación. Había llegado el momento de actuar. Después de haber sido rechazada por Lukyan todo por la culpa de la maldita de Ada, Helena sabía que era hora de poner en marcha su plan. —No puedo seguir siendo la sombra de Ada, pensó en voz alta Helena. —Si lo permito, nunca alcanzaré mi sueño de ser reina. Debería ser yo quien esté a su lado, no esa insolente que se atreve a desafiarme. La ira hirviente que s
Capitulo 62. La música era un suave murmullo que abrumaba el aire del gran salón de baile. Las luces brillaban intensamente, reflejándose en los destellos de los vestidos y los trajes de gala que llenaban el lugar. Era una noche mágica, un evento en el que Lukyan pretendía anunciar su compromiso con Ada. En medio de la música y las conversaciones animadas, Helena y Vladimir habían preparado una escena que dejaría a Ada en una posición vulnerable ante los mandatarios y diplomáticos presentes. Todo estaba diseñado para que Ada quedara en evidencia: una acusación velada, y muchas insinuaciones que dejarían a Ada fuera de juego. Cuando Ada entró en el salón, su elegancia y gracia capturaron la atención de todos. Llevaba un vestido blanco que contrastaba brillantemente con la oscuridad del lugar, su cabello recogido en un elaborado peinado que realzaba su belleza. Y una máscara de plumas blancas que imitaba a un cisne. Se veía como una princesa sacada de un cuento de hadas. Helena
Capitulo 63. La siguiente semana fue un constante desafío para Helena. Se sintió como un león acechando a su presa, dispuesta a actuar. Para eso, necesitaba un aliado, alguien que pudiera hacer que Lukyan se distanciara de Ada. La respuesta casi parecía obvia; su madre, la Señora Stanislava, quien se encontraba atrapada en su propia tormenta de locura y pena tras la trágica pérdida de su hijo mayor. Helena se propuso acercarse a Stanislava, alineándose con sus deseos retorcidos en un intento desesperado de usar su dolor para acabar con Ada. En su mente, la idea de manipular a la madre de Lukyan se asemejaba a un juego de ajedrez: había que mover las piezas cuidadosamente. —Madre, hay algo de lo que necesito hablar contigo, dijo Helena, intentando proyectar una calma que en su interior era pura tormenta. Stanislava se encontraba sentada en un sillón desgastado, envuelta en una manta, con la mirada fija en el vacío, como si pudiera hallar respuestas en la nada. Aquella imagen de la
Capitulo 64. Era una tarde gris en las cercanías del castillo. La niebla se cernía sobre las calles empedradas, ocultando las sombras que se cernían sobre el lugar. En una vieja edificación junto al castillo Stanislava tenía su mirada clavada en el horizonte. Aquella pequeña casa había significado mucho para ella, allí había vivido días maravillosos junto a su compañero hasta que su prometido el rey Alfa del Norte había acabado con todo. Decidió conservarla y las temporadas que pasaba en el castillo le servían para escabullirse allí y recordar tiempos mejores. Stanislava había estado esperando noticias de Helena durante días, y su paciencia se estaba agotando. La falta de comunicación y la incertidumbre la llevaron a tomar medidas drásticas. Ya no podía esperar más para separar a Lukyan de Ada. Necesitaba que ella resucitará a su hijo y ¡lo necesitaba ya! —¿Estás segura de que esto es lo que quieres hacer? le preguntó su hermano, Dimitri, mientras echaban un vistazo a la prisión