Capítulo 557
Esperó una hora antes de despertar a Diego.

Abrió los ojos, algo desorientado al principio, pero en cuanto vio a Marina sentada a su lado, una suave sonrisa se dibujó en su rostro.

—Diego, te preparé sopa, come un poco.

—Está bien.

Diego asintió y se levantó para sentarse.

Marina rápidamente lo ayudó a recostarse en el cabecero de la cama.

Tomó la sopa y, con la cuchara, empezó a dársela.

Diego miró hacia abajo, probó un poco y, en tono juguetón, dijo:

—Marina, ¿desde cuándo te volviste tan cariñosa?

Marina lo miró fijo y, de repente, le preguntó:

—¿De verdad solo tienes un resfriado con fiebre?

La manera en que Diego se veía no parecía solo un resfriado común.

Aunque su voz sonaba ronca, su tono era tranquilizador:

—Marina, de verdad estoy bien, no tienes que preocuparte. No te estoy mintiendo.

Y, con una mirada seria, añadió:

—Te juro que si te miento, se me va a encoger.

Marina lo miró en silencio.

Aún con la energía para hacer bromas, parecía que ya se sentía mejor.

Marina continuó
Sigue leyendo en Buenovela
Escanea el código para descargar la APP

Capítulos relacionados

Último capítulo

Escanea el código para leer en la APP