Capítulo 184.

Yo no le encontraba la diversión a la situación.

Terminamos de comer y, sorpresa, no quisieron cobrarnos.

-Insisto. - Dije cruzándome de brazos. - No fue una "comida ligera" lo que nos trajeron. Aliementaron prácticamente a un ejército.

Dicho ejército gruñó de satisfacción.

-Nunca podría cobrarle a la manada del Alfa Supremo... o a su pareja. - Dijo el dueño.

Desde mi posición a un par de metros de distancia, podía ver el sudor cayendo por su frente. Claramente estaba luchando contra su instinto para no salir corriendo a pesar de que los lobos a mi al rededor estaban en posturas relajadas.

Sería bonito que los Renegados también tuvieran ese instinto.

Suspiré, aún tenía que ver qué era lo que querían las lobas (y qué era lo que hacía sentir tan divertido a mi pareja), conseguir un lugar para dormir (porque de alguna extraña forma me había convertido en la líder de la expedición), ir al árbol a las afueras del territorio con Gail y regresar a dormir un poco para que pudi
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