-Llegaremos pronto a la manada Thunder. -Dijo el Alfa mientras corría la manada por el bosque. Comenzaba a anochecer, así que lo más probable era que acampáramos cerca para descansar y continuar la misión por la mañana. Llevaban al menos diez horas corriendo los pobres machos, se merecían un respiro. -¿Qué ronda por tu mente, cariño?- Dijo con voz suave mi pareja. -Algo que dijo el Renegado. - Murmuré. - Sobre estar buscando tu pista por más de una semana. -¿Qué te preocupa sobre eso?- Preguntó notablemente confundido. -El tiempo. ¿No pasaron solo unos cuatro días? Él negó con la cabeza. -Estuviste en esa cueva por días, Iris. Yo estuve frente a ese jodido hueco de conejo por el que entraste preguntándome si me volvería loco. No me ayudaba el silencio del Guardián, pero si el que no te sintiera muy lejos. Sentí tu miedo y tu confusión, eso era todo el consuelo que pude reunir: Estabas viva en alguna parte. Yo estaba sorprendida. Mi conversación con la casi Hembra
-Esta manada es segura. - Dijo el Alfa deteniéndose por fin. - ¿Prefieren el bosque o que pidamos un buen par de camas esta noche? Toda la manada giró para verme a mí. Yo les sonreí. -Decidan, caballeros. Yo dormiré en cualquier parte, ya lo saben. Era bonito que me consideraran primero. Se transformaron y discutieron sobre las ventajas y desventajas del asunto. Con mi pareja sin su máscara de Alfa, era poco probable que los informantes de los Renegados (si es que había alguno por aquí) nos atacaran o atacaran a la manada de Thunder. Dormir en el bosque implicaba patrullaje extra así que se decidió ir a pedir asilo humildemente. Bajé de los brazos de Gail y me dirigí a la cabeza de la expedición solo por la sencilla razón de que tenía hambre y yo pararía en el restaurante más cercano mientras los chicos se encargaban del alojamiento. Una chica con prioridades, eso era yo. Con mucho suerte quizá podría encontrar un par de duraznos como postre y más tarde le llevarí
Yo no le encontraba la diversión a la situación. Terminamos de comer y, sorpresa, no quisieron cobrarnos. -Insisto. - Dije cruzándome de brazos. - No fue una "comida ligera" lo que nos trajeron. Aliementaron prácticamente a un ejército. Dicho ejército gruñó de satisfacción. -Nunca podría cobrarle a la manada del Alfa Supremo... o a su pareja. - Dijo el dueño. Desde mi posición a un par de metros de distancia, podía ver el sudor cayendo por su frente. Claramente estaba luchando contra su instinto para no salir corriendo a pesar de que los lobos a mi al rededor estaban en posturas relajadas. Sería bonito que los Renegados también tuvieran ese instinto. Suspiré, aún tenía que ver qué era lo que querían las lobas (y qué era lo que hacía sentir tan divertido a mi pareja), conseguir un lugar para dormir (porque de alguna extraña forma me había convertido en la líder de la expedición), ir al árbol a las afueras del territorio con Gail y regresar a dormir un poco para que pudi
Las lobas salieron en estampida del lugar sin mirar atrás. Yo salí con calma y me coloqué delante de los miembros de mi manada que, para mi sorpresa, seguían estando en la misma posición en que los dejé. Ah, tanta sumisión me daban ganas de llorar. Que lástima que aún no olvidaba que me debían dinero y que los idiotas no me siguieron en un principio para ir y sacar de las garras de la loba loca a nuestro Alfa. Era una Luna un poquito rencorosa. No dije nada por unos largos minutos. La Luna de la manada me miraba con curiosidad. -¿Quisiera que llame a mi pareja? - Preguntó por fin. Yo lo desestimé con una mano. -Ser Alfa es difícil, y si no ha salido de detrás de su escritorio a pesar de todo el ruido que han hecho tus hembras, imagino que el pobre ha de estar hasta el cuello de trabajo. -Si lo está. - Dijo con una sonrisa agradecida. - ¿Necesita algo más? -Solo indícame en dónde podría acomodar a mis lobos, por favor. - Dije inocentemente. - Y si el lugar cuenta
Me alejé de la pareja y me dirigí directo al árbol en el que Abi y yo tallamos nuestros nombres.Nunca dejaría de sorprenderme la caligrafía tan bonita de ella.Recargué mis cabeza justo en el centro y cerré mis ojos recordando ese momento.-Vamos, todo empezó porque tenías celos de no ser tú quien tuviera su nombre con el mío. - Dijo rodando sus ojos mientras yo llevaba a una muy inconsciente Iris sobre mi hombro.-Yo no tengo celos.-Los tienes. Los siento a través de nuestro vínculo. - Dijo ella acercándose para tocar seductoramente mi pecho. Me puse duro al instante. Algo completamente incómodo porque no estábamos solos.-Venga, terminemos con esto, consigamos un lugar seguro en el que nuestra amiga pueda descansar y luego tú y yo estaremos juntos toda la noche.Abrí mis ojos saliendo del recuerdo. No quería revivir la siguiente parte, aún era lo suficientemente doloroso.Y entonces... no tenía nada que hacer después.Tal como le había dicho a Iris, esto era solo un lugar. No ten
-No sé de qué te quejas, fuiste tú la que puso todo eso sobre la puerta ayer. - Dijo Liam recargado casualmente sobre la pared mientras me veía tropezar y maldecir toda la basura que puse para evitar "accidentes". Lobas inconscientes y todo eso dan mala publicidad a mi manada. -Ayer... era... buena... idea. - Miré por encima de mi hombre a los lobos que "me juraron lealtad eterna".- ¿Por qué no están ayudando? -Me duelen los músculos de todo el ejercicio de ayer. - Dijo Ti con una enorme sonrisa y el resto solo asintieron. Los miré feo. -Basta ya, tenemos cosas qué hacer y todos aquí sabemos que tienes la fuerza suficiente como para quitar todo eso tu misma porque, para empezar, fuiste tú quien lo apiló sola. -¿Y no es de caballeros ayudar? - Pregunté con un puchero. -Lo haría... pero me gusta verte esforzándote. -Sádico. - Dije con una sonrisa. -Hermosa. Ahora, mueve el culo. Dejé de fingir que con mi "Nueva yo" no podía ni levantar un alfiler y quité todo eso r
Mi pequeño grupo estaba conformado por Gail, Co y yo misma. Nuestro Alfa había decidido que fuéramos el grupo de la retaguardia.-Estaremos equilibrados contigo ayudando a los heridos, si es que los hay, mientras el resto abrimos el camino.- Me dió una suave caricia en el pelo antes de hablar con voz más dura al resto. - Nuestro principal objetivo es capturar a cualquiera que parezca tener información relevante. Vivos, necesitamos un interrogatorio. ¿Entendido? -Si, Alfa Supremo.Corrimos en silencio después de usar la mezcla que Bart había inventado para quitar el olor. Era muy útil, sobre todo cuando nos detuvimos a un kilómetro de distancia de las primeras muestras de que efectivamente había alguien ocupando el sitio al que nos dirigíamos.Diferentes columnas de humo eran visibles en el horizonte.-Bo. - Dijo el Alfa deteniendo al grupo. Bo se adelantó y sin otra instrucción corrió entre los árboles. No era de sorprender ya que era el mejor explorador que teníamos.Todos esperamo
Mis compañeros se posicionaron lo más cerca posible del lugar sin que fueran detectados. Yo, por mi parte, puse el pecho en la tierra y me arrastré lo más cerca que pude hasta unos arbustos que quedaban a unos escasos metros de una hoguera llena de hombres borrachos y lobas atadas.Ahora entendí perfectamente a qué se refería Bo con "ser utilizadas". Los gemidos de dolor y no de placer rebotaban por las cercanías tan fuerte que apreté los dientes.Jodidos Renegados. Al carajo con ellos, los mataría a la menor oportunidad si se cruzaban en mi camino.Mi acercamiento no era para hacer nada estúpido, sino para averiguar la condición de los cachorros; ésta hoguera en específico tenía una gran cantidad de ellos. El resto no se encontraba lejos.Cuando di un vistazo rápido suspiré aliviada. No los habían drogado, solo tenían hambre y por eso su estado aletargado.¿Cómo lo supe? Porque debajo de las risas borrachas, gruñidos y gemidos de dolor podía escuchar sus pequeños estómagos. Pobres