Íbamos a pasar brevemente a buscar a una manada en específico antes de la siguiente aventura. ¿Por qué razón? Porque nuestros compañeros habían escoltado a nuestros "invitados" hacia allí. El clima de nuestro territorio era duro para un adulto en aquella época del año, por lo que el pequeño cachorro y su padre estarían más cómodos si comenzaban a integrarse a su nueva manada.Una manada que necesitaba con urgencia sangre nueva.Ti nos había dicho que él y Raptor habían llevado a Bart y a su cachorro hasta la manada en donde habían adoptado a los cachorros que había salvado hacía casi un año. Una eternidad. Ya poseíamos valiosa información sobre los Renegados, pero nunca estaba de más el investigar en diferentes fuentes.Encontramos al padre y su cachorro en una cabaña cercana a la Casa de la Manada. Era bastante grande y bonita. Casi al llegar nos topamos con el cachorro jugando con otros cachorros a perseguirse. Y luego vimos a Bart nada feliz por nuestra visita. -Tanta seried
-Eso es todo lo que sé de ambos. - Dijo mirando hacia el techo antes de negar y tomar la hoja en la que estaba escribiendo para dármela. Yo la guardé en la nueva bolsa que me había regalado Ef. Seguramente sería de utilidad después. - Normalmente no se hablaba de Calavera más allá de un "Calavera dió la orden de..." y "Calavera te espera en su oficina". -Gracias por la información. - Dijo El Alfa dando por terminado el interrogatorio. - Espero que te adaptes a tu nueva manada y que no hagas ninguna estupídez porque entonces te cazaré y morirás de una forma dolorosa.-Gracias Alfa, es usted un magnánimo hombre. - Dijo con una reverencia.Resoplé ante el sarcasmo antes de irnos de ahí.Nos detuvimos solo lo suficiente como para que acariciara un par de cabezas de cachorros antes de partir, ahora si, rumbo a verificar una vez más los sitios que recordábamos del mapa. En el camino comencé a divagar.Por la información que nos dió Bart, estaba claro que quizá el tipo Calavera si sabía al
El tipo tardó en reaccionar cuando mi "caída accidental" me llevó justo a sus pies. Con ambos puños cerrados golpee con fuerza sus espinillas. A diferencia de mi entrenamiento breve con Bo, el chasquido de sus huesos fue profundamente satisfactorio.Cuando colpasó hacia un lado, rápidamente tomé sus brazos y jalé con fuerza. Más chasquidos bonitos que me dijeron que el tipo no iría a ningún lado. Me retiré con rapidez y corrí de nuevo hacia la formación dando algunos puñetazos por aquí y por allá para poder abrirme camino. Joder, ¿Así se sentía mi pareja cuando lo atacaban por grupos? ¿Como si todos fueran mosquitas molestas? Ah, no sabía cómo mierda no se la había subido el poder a la cabeza y lo admiré más por ello.Ahora cobraba un poco de sentido lo que había dicho la casi Luna Suprema: Cuidar el equilibrio del Alfa y no permitir que se volviera sediento de poder.Llegué a mi lugar designado y ayudé un poco a mis compañeros al rededor. No lo necesitaban, ya que lo estaban hacie
-Llegaremos pronto a la manada Thunder. -Dijo el Alfa mientras corría la manada por el bosque. Comenzaba a anochecer, así que lo más probable era que acampáramos cerca para descansar y continuar la misión por la mañana. Llevaban al menos diez horas corriendo los pobres machos, se merecían un respiro. -¿Qué ronda por tu mente, cariño?- Dijo con voz suave mi pareja. -Algo que dijo el Renegado. - Murmuré. - Sobre estar buscando tu pista por más de una semana. -¿Qué te preocupa sobre eso?- Preguntó notablemente confundido. -El tiempo. ¿No pasaron solo unos cuatro días? Él negó con la cabeza. -Estuviste en esa cueva por días, Iris. Yo estuve frente a ese jodido hueco de conejo por el que entraste preguntándome si me volvería loco. No me ayudaba el silencio del Guardián, pero si el que no te sintiera muy lejos. Sentí tu miedo y tu confusión, eso era todo el consuelo que pude reunir: Estabas viva en alguna parte. Yo estaba sorprendida. Mi conversación con la casi Hembra
-Esta manada es segura. - Dijo el Alfa deteniéndose por fin. - ¿Prefieren el bosque o que pidamos un buen par de camas esta noche? Toda la manada giró para verme a mí. Yo les sonreí. -Decidan, caballeros. Yo dormiré en cualquier parte, ya lo saben. Era bonito que me consideraran primero. Se transformaron y discutieron sobre las ventajas y desventajas del asunto. Con mi pareja sin su máscara de Alfa, era poco probable que los informantes de los Renegados (si es que había alguno por aquí) nos atacaran o atacaran a la manada de Thunder. Dormir en el bosque implicaba patrullaje extra así que se decidió ir a pedir asilo humildemente. Bajé de los brazos de Gail y me dirigí a la cabeza de la expedición solo por la sencilla razón de que tenía hambre y yo pararía en el restaurante más cercano mientras los chicos se encargaban del alojamiento. Una chica con prioridades, eso era yo. Con mucho suerte quizá podría encontrar un par de duraznos como postre y más tarde le llevarí
Yo no le encontraba la diversión a la situación. Terminamos de comer y, sorpresa, no quisieron cobrarnos. -Insisto. - Dije cruzándome de brazos. - No fue una "comida ligera" lo que nos trajeron. Aliementaron prácticamente a un ejército. Dicho ejército gruñó de satisfacción. -Nunca podría cobrarle a la manada del Alfa Supremo... o a su pareja. - Dijo el dueño. Desde mi posición a un par de metros de distancia, podía ver el sudor cayendo por su frente. Claramente estaba luchando contra su instinto para no salir corriendo a pesar de que los lobos a mi al rededor estaban en posturas relajadas. Sería bonito que los Renegados también tuvieran ese instinto. Suspiré, aún tenía que ver qué era lo que querían las lobas (y qué era lo que hacía sentir tan divertido a mi pareja), conseguir un lugar para dormir (porque de alguna extraña forma me había convertido en la líder de la expedición), ir al árbol a las afueras del territorio con Gail y regresar a dormir un poco para que pudi
Las lobas salieron en estampida del lugar sin mirar atrás. Yo salí con calma y me coloqué delante de los miembros de mi manada que, para mi sorpresa, seguían estando en la misma posición en que los dejé. Ah, tanta sumisión me daban ganas de llorar. Que lástima que aún no olvidaba que me debían dinero y que los idiotas no me siguieron en un principio para ir y sacar de las garras de la loba loca a nuestro Alfa. Era una Luna un poquito rencorosa. No dije nada por unos largos minutos. La Luna de la manada me miraba con curiosidad. -¿Quisiera que llame a mi pareja? - Preguntó por fin. Yo lo desestimé con una mano. -Ser Alfa es difícil, y si no ha salido de detrás de su escritorio a pesar de todo el ruido que han hecho tus hembras, imagino que el pobre ha de estar hasta el cuello de trabajo. -Si lo está. - Dijo con una sonrisa agradecida. - ¿Necesita algo más? -Solo indícame en dónde podría acomodar a mis lobos, por favor. - Dije inocentemente. - Y si el lugar cuenta
Me alejé de la pareja y me dirigí directo al árbol en el que Abi y yo tallamos nuestros nombres.Nunca dejaría de sorprenderme la caligrafía tan bonita de ella.Recargué mis cabeza justo en el centro y cerré mis ojos recordando ese momento.-Vamos, todo empezó porque tenías celos de no ser tú quien tuviera su nombre con el mío. - Dijo rodando sus ojos mientras yo llevaba a una muy inconsciente Iris sobre mi hombro.-Yo no tengo celos.-Los tienes. Los siento a través de nuestro vínculo. - Dijo ella acercándose para tocar seductoramente mi pecho. Me puse duro al instante. Algo completamente incómodo porque no estábamos solos.-Venga, terminemos con esto, consigamos un lugar seguro en el que nuestra amiga pueda descansar y luego tú y yo estaremos juntos toda la noche.Abrí mis ojos saliendo del recuerdo. No quería revivir la siguiente parte, aún era lo suficientemente doloroso.Y entonces... no tenía nada que hacer después.Tal como le había dicho a Iris, esto era solo un lugar. No ten