Después de resolver el malentendido que tuvimos, Elizabeth y yo empezábamos a disfrutar al máximo de nuestra estadía en Japón. La negociación con los orientales había resultado exitosa, Y por fortuna después de realizar los acuerdos pertinentes y poner en marcha mi estrategia, Las cosas pudieron solucionarse de la mejor manera. Mi esposa y yo aprovechamos cada momento libre para conocernos más, Y para complementarnos como pareja, me hacía mucha ilusión llenarla de detalles y que ella pudiese disfrutar de los lujos y las comodidades que yo podía proporcionarle, Y aun cuando esas cosas no eran relevantes para Elizabeth, A mí me encantaba poder llenarla de detalles y compensarla por todo ese tiempo en el que las cosas no marchaban bien en cuanto a economía se refiere. – Acabo de llamar a la casa mi amor, y la señora Lu me contó que nuestros abuelos salieron a dar un paseo, ¿Quién lo diría no?, Me contó con picardía –. – Me late que nuestros viejos se están enamorando, yo siempre te lo di
Nuestro viaje a Japón resultó muy provechoso, Alex consiguió el objetivo que se había propuesto en cuanto a la negociación, Y por si fuera poco nosotros reforzamos aún más nuestra relación. De aquel acuerdo de conveniencia no quedaba nada, ahora todo era felicidad, lo cual me daba un poco de miedo, pues la dicha nunca había permanecido demasiado en mi vida, pero no quería pensar en cosas que me lastimaran, por primera vez necesitaba priorizar mis sentimientos en lugar de anteponer a los demás como siempre lo hice. Llegamos al aeropuerto y el fiel chofer de Alex ya nos estaba esperando para llevarnos a casa, me sentía tan feliz de estar de vuelta , Pues, aunque había disfrutado mucho de la estadía en aquel lejano país, extrañaba mucho a mi abuela, a la señora Lu Y por supuesto al abuelo Harold. Todos estaban ansiosos por nuestra llegada, ya nos estaban esperando con una gran recepción de bienvenida donde la familia se reuniría para celebrar que todo había marchado de maravilla durante
Me ingresaron al área de cuidados intensivos, mi estado era sumamente crítico, no sabía si resultaría bien librado de todo aquello, y lo que más me dolía era no volver a ver a Elizabeth, nos había durado tampoco la felicidad que más que miedo a la muerte, lo que sentía era una terrible desilusión por no haber tenido tiempo de disfrutar de ese gran amor que me cambió la vida. La dejé tan mal cuando nos despedimos, miré sus ojos llenos de lágrimas empapando las mejillas de ese rostro angelical, no entendía porque la vida era tan injusta con nosotros, habíamos sufrido tanto desde siempre, y ahora que por fin se vislumbraba un poco de felicidad, todo parecía confabularse para arruinarlo. El pronóstico era reservado, los doctores decían que El cuadro infeccioso era muy fuerte, mis vías respiratorias se hallaban obstruidas, era por eso por lo que se me dificultaba respirar, la fiebre iba en aumento, mi mente divagaba, escuchaba voces a lo lejos y cada vez sentía mi cuerpo más débil. – Está
Elizabeth. La espera estaba resultando un verdadero tormento, saber que mi esposo se encontraba tan vulnerable me causaba una desesperación terrible, no soportaba verlo tan débil, tan vulnerable, pues siempre se ha caracterizado por su fuerza y su vitalidad. La vida estaba jugando una muy mala pasada, y definitivamente nos estaba cobrando con creces la felicidad que habíamos alcanzado en ese tiempo de conocernos. Mi vida siempre ha estado marcada por la desesperanza, era por eso por lo que tanta dicha me preocupaba, haciendo que sintiese un miedo atroz por lo que pudiese ocurrir después. Vi como el abuelo salía de la habitación con el rostro desencajado, nunca en el tiempo de conocerle imaginé qué Alex pudiese preocuparle tanto, pero ahora estaba segura de que él definitivamente haría cualquier cosa por Su nieto. El señor Turner lo quería a su manera, pero no demostraba su sentimientos, para él eso representaba un signo de debilidad, y dada su condición no podía permitírselo. Estaba a
Por fortuna mi salud se había restablecido, fue un tiempo bastante complicado, en el que por momentos las fuerzas me faltaban, pero el amor incondicional de Elizabeth y de todos los que me rodean fue determinante para lograr mi recuperación. Mi esposa me cuidó con mucho esmero, y estuvo junto a mí a cada instante, pero ahora todo aquello había quedado atrás, era momento de retomar mi vida en todos los sentidos, el ámbito empresarial me esperaba, pues mi abuelo ya no podía hacerse cargo de todo, prácticamente estaba por jubilarse de aquel mundo al que perteneció por tantos años. El abuelo se empeñó en organizar una gran fiesta para celebrar mi recuperación, honestamente esas cosas no me gustaban mucho, pero vi que todos lo apoyaban emocionados así que no me quedó más remedio que aceptar. – Mi amor hermosa, me vas a acostumbrar si me sigues consintiendo así, le dije a mi esposa acariciando su mejilla –. – Pues para eso estoy, para consentir a mi esposo, después del susto que me llevé, n
Alex y yo pasamos un día maravilloso en aquel mágico lugar, después de todo había sido una buena idea escaparnos un rato para estar a solas, parecíamos dos adolescentes en su primera cita, con las mariposas en el estómago revoloteando en todo momento, ambos nos esmerábamos por hacer de esa tarde un momento único. Nos tomábamos fotografías que plasmaran la inmensidad de nuestro amor, todo iba perfecto, mi esposo y yo decidimos pasar la noche en un hostal del lugar, donde las personas eran muy amables, y nos atendieron con gran hospitalidad. – Hace mucho qué no me la pasaba también, esta tarde ha sido una de las mejores experiencias en mi vida, dijo Alex –. – A veces lo simple resulta ser lo mejor mi vida, a mí me gustaba venir aquí de niña, la abuela y yo nos escapábamos para poder tener un día tranquilo, es por eso por lo que quise que tú lo conocieras, sabía que te iba encantar, expresé con profunda nostalgia –. – Mi vida siempre estuvo rodeada del bullicio de la ciudad, de reuniones
Mi esposa parecía una reina, era la mujer más hermosa de la fiesta, bailamos un rato y departíamos con los invitados que nos miraban con admiración. Ella llevaba puesto un vestido rojo ceñido al cuerpo, aún no se notaba el embarazo, por lo que su figura espectacular robaba las miradas masculinas. Eso me causaba un poco de celos, pero a la vez me sentía afortunado de ser yo quien estuviera con semejante belleza. – Luces hermosa esta noche mi amor, pero no me puedo descuidar ni un solo momento, porque tengo a todos estos buitres mirándote Y eso me pone muy celoso, le susurré mientras bailábamos –. – Eres cosa seria mi vida, no pensé que fueras tan celoso, y aun cuando todos me miren, el único que me gusta, que me encanta, es mi guapísimo esposo, al que, por cierto, todas las chicas se comen con los ojos, y eso sí que me molesta, dijo ella–. – A mí sólo me interesas tú, ninguna otra tiene oportunidad, nadie puede competir contigo, porque eres única pequeña, musité con la respiración agit
Cuando abrí los ojos me encontraba en la cama de mi habitación, ese lugar donde había sido tan feliz con Alex, pero tristemente ese idilio acababa de derrumbarse A causa de la traición que había presenciado durante la fiesta. no podía dar crédito a lo que mis ojos veían, Alex juraba que entre ellos no existía ningún tipo de vínculo, pero cuando los vi besándose por segunda vez, todas sus palabras se volvieron cenizas. no estaba dispuesta a creerle, ya no lo escucharía más, la niña ingenua había desaparecido, y ahora mi única razón para luchar y seguir adelante sería mi hijo, y mi motor inicial, mi abuela, sabía que estaba atada a un acuerdo matrimonial, el cual pensé habíamos firmado sólo por políticas de la compañía Turner, Al menos fue lo qué Alex me hizo creer, me sentía destrozada, mi amor propio estaba por el piso, cuando esa mujer me buscó en la fiesta y me dijo que esa noche me comprobaría que Alex seguía amándola, pensé que se trataba de un sucio juego de ella, pero al ver com