AlexLa experiencia que acabábamos de vivir era indescriptible, nuestros cuerpos y nuestras almas se unieron de tal forma que después de esa noche seríamos el uno para el otro, y nada ni nadie podría separarnos. Hicimos el amor, y cada movimiento, cada beso y cada roce, definitivamente se quedarían tatuados en nuestros recuerdos más memorables, no queríamos dejar de amarnos, la pasión con la que nos entregamos rompió con todas nuestras expectativas. Hicimos realidad la más hermosa fantasía, la hice mía de todas las formas posibles, necesitaba en esa noche explorar junto a ella el más profundo néctar del Placer, que mezclado con amor superaba lo impensable. Ella era única, sentir su piel me elevaba a los límites más impresionantes, Y me agrada vas a ver que a ella le pasaba lo mismo. Ver su rostro lleno de felicidad por lo que estaba ocurriendo, era el deleite más grande que cualquier hombre pudiese tener. La mejor noche de nuestras vidas estaba ante nosotros, nos quedamos exhaustos po
Los nervios empezaban a hacer estragos en mí, sería la primera vez que volaría y que me alejaría tanto del lugar donde siempre viví. Alex lo sabía, es por eso por lo que se esmeraba en atenciones para hacerme sentir mejor, él tenía la cualidad de saber lo que necesitaba, tan pendiente de mí, siempre en la búsqueda de proporcionarme todo aquello que me hiciera feliz. El viaje duró varias horas, tiempo que aprovechamos para conocernos aún más, charlamos de nuestros gustos, Sobre nuestros sueños, y todas esas cosas que las parejas comparten. Nosotros no habíamos tenido tanto tiempo para conocernos, así que tendríamos que emplear este viaje también para este fin. – Cuéntame sobre tu madre, dijo el de repente –. – Bueno ella era una mujer muy bondadosa, que siempre estaba dispuesta a darlo todo por sus seres queridos, cocinaba delicioso, aún me parece tener el sabor de sus galletas, eran mis favoritas, nadie las preparaba como ella, ni siquiera la abuela que es una espléndida cocinera, le
Nuestro primer día en Japón comenzó, y nos esperaba todo un itinerario de sorpresas por descubrir. Ese día sería sólo para nosotros dos, pues al día siguiente estaría envuelto en reuniones y negociaciones y no podría acompañar a Elizabeth a ningún lado, así qué, decidimos emprender juntos la más increíble aventura que cualquier luna de miel hubiese tenido. Lo primero que había que hacer era probar la exquisita gastronomía de aquel país oriental, Elizabeth pensaba que Japón sólo era sushi, Ramen o arroz, nada más lejos de la realidad, pues la riqueza culinaria de ese país resultó lo máximo. – Alex, esto está delicioso, amo las croquetas, desde hoy van a ser mis favoritas, dijo ella maravillada –. – Mi amor, así dijiste con cada platillo qué has probado, ya decídete, le solté entre risas –. – Pero porque tengo que decidirme por uno si puedo elegir varios, y probar de todo, será tu culpa si engordo, señaló ella –. – Nada de eso señora Turner, la única culpable será usted por Glotona, con
Alex se marchó temprano a su reunión de negocios, para el este contrato era muy importante, pues representaba la posibilidad de expandir industrias Turner a límites inimaginables. Quedó muy complacido con la sorpresa que le preparé en la mañana, no se lo esperaba y me dio mucho gusto ver su carita llena de satisfacción y agradecimiento, la vida no había sido nada fácil para Alex, así como tampoco lo fue para mí, desde pequeños tuvimos que sufrir por diferentes situaciones, pero por fortuna ahora teníamos la posibilidad de ser felices juntos. No sabía porque, pero algo en el fondo me decía qué aun existían cosas que yo debía saber, y que por una razón desconocida Alex no lo había compartido conmigo. Tenía que respetar su decisión, ya que seguramente ese era un pasaje doloroso que no quería revivir, y así como en un principio yo le oculté lo de mi padre, por miedo o por vergüenza, tal vez él se encontraba en la misma situación. Me puse a echar un vistazo en la Red, y por curiosidad puse
Tenía los ojos hinchados de tanto llorar, pensar que Alex pudiera estarme siendo infiel me destrozaba por completo, mi marido se había marchado sin decir palabra alguna, se veía molesto, pero yo también lo estaba, Y él no fue capaz de quedarse para consolarme, Y a pesar que me dijo que entre esa mujer y él no había ninguna relación, la duda estaba carcomiéndome por dentro, fue muy duro verlos besándose en esa fotografía, porque yo creí que sus besos sólo me pertenecían a mí, Y cuando abro mi computadora y me encuentro con aquello todo mi mundo se derrumbó. El idilio que habíamos construido en ese poco tiempo de conocernos era único, Y él lo estaba echando todo a perder al permitir que esa mujer lo besara, tal vez estaba siendo injusta, pero a juzgar cómo se dieron las cosas entre nosotros, la confianza era un hilo qué se tornaba demasiado delgado y que en cualquier momento podía romperse. Yo no quería que eso sucediera, pero con aquellas actitudes Alex me estaba llevando al límite. Pe
Después de resolver el malentendido que tuvimos, Elizabeth y yo empezábamos a disfrutar al máximo de nuestra estadía en Japón. La negociación con los orientales había resultado exitosa, Y por fortuna después de realizar los acuerdos pertinentes y poner en marcha mi estrategia, Las cosas pudieron solucionarse de la mejor manera. Mi esposa y yo aprovechamos cada momento libre para conocernos más, Y para complementarnos como pareja, me hacía mucha ilusión llenarla de detalles y que ella pudiese disfrutar de los lujos y las comodidades que yo podía proporcionarle, Y aun cuando esas cosas no eran relevantes para Elizabeth, A mí me encantaba poder llenarla de detalles y compensarla por todo ese tiempo en el que las cosas no marchaban bien en cuanto a economía se refiere. – Acabo de llamar a la casa mi amor, y la señora Lu me contó que nuestros abuelos salieron a dar un paseo, ¿Quién lo diría no?, Me contó con picardía –. – Me late que nuestros viejos se están enamorando, yo siempre te lo di
Nuestro viaje a Japón resultó muy provechoso, Alex consiguió el objetivo que se había propuesto en cuanto a la negociación, Y por si fuera poco nosotros reforzamos aún más nuestra relación. De aquel acuerdo de conveniencia no quedaba nada, ahora todo era felicidad, lo cual me daba un poco de miedo, pues la dicha nunca había permanecido demasiado en mi vida, pero no quería pensar en cosas que me lastimaran, por primera vez necesitaba priorizar mis sentimientos en lugar de anteponer a los demás como siempre lo hice. Llegamos al aeropuerto y el fiel chofer de Alex ya nos estaba esperando para llevarnos a casa, me sentía tan feliz de estar de vuelta , Pues, aunque había disfrutado mucho de la estadía en aquel lejano país, extrañaba mucho a mi abuela, a la señora Lu Y por supuesto al abuelo Harold. Todos estaban ansiosos por nuestra llegada, ya nos estaban esperando con una gran recepción de bienvenida donde la familia se reuniría para celebrar que todo había marchado de maravilla durante
Me ingresaron al área de cuidados intensivos, mi estado era sumamente crítico, no sabía si resultaría bien librado de todo aquello, y lo que más me dolía era no volver a ver a Elizabeth, nos había durado tampoco la felicidad que más que miedo a la muerte, lo que sentía era una terrible desilusión por no haber tenido tiempo de disfrutar de ese gran amor que me cambió la vida. La dejé tan mal cuando nos despedimos, miré sus ojos llenos de lágrimas empapando las mejillas de ese rostro angelical, no entendía porque la vida era tan injusta con nosotros, habíamos sufrido tanto desde siempre, y ahora que por fin se vislumbraba un poco de felicidad, todo parecía confabularse para arruinarlo. El pronóstico era reservado, los doctores decían que El cuadro infeccioso era muy fuerte, mis vías respiratorias se hallaban obstruidas, era por eso por lo que se me dificultaba respirar, la fiebre iba en aumento, mi mente divagaba, escuchaba voces a lo lejos y cada vez sentía mi cuerpo más débil. – Está