Elizabeth.Después de esa velada inolvidable qué pasamos, Alex y yo regresamos a casa, sólo dormiríamos unas pocas horas, y al día siguiente por fin nos casaríamos, haciendo realidad uno de los sueños más importantes en nuestras vidas. Parecíamos dos adolescentes, los cuales no querían separarse ni un solo momento, no obstante, debíamos hacerlo, pues si no descansábamos, los estragos del desvelo serían más que evidentes al momento de la boda, que seguramente sería maratónica, porque conociendo al abuelo Harol, esta seguiría todos los protocolos de etiqueta, tanto en la ceremonia como en la fiesta. Me levanté muy temprano, y a pesar de haberme desvelado, no me sentía cansada, por el contrario, una energía luminosa se reflejaba en mi rostro. Después de desayunar, mi abuela, la señora Lu y Alexa la estilista, subieron a mi habitación para prepararme para la boda. Mi vestido de novia estaba listo, lucía en su máximo esplendor, con los arreglos que le habían hecho, se veía muy hermoso, tal
AlexElizabeth se veía hermosa, su imagen radiante me cautivó por completo, nunca había visto una novia más linda que ella, y yo tendría la fortuna de ser su esposo. Después de dar el sí ante el sacerdote y los asistentes, el padre procedió a unirnos en sagrado matrimonio, mencionando al final la acostumbrada frase de, puede besar a la novia. Nos dimos un beso que dejó boquiabiertos a todos los asistentes, pues además de la ternura que emanaba, se dejaba sentir el profundo sentimiento y la pasión que existía entre nosotros. Recorrimos el trayecto hacia la salida de la iglesia juntos, mi abuelo y la abuela de Elizabeth nos miraban profundamente orgullosos de qué se viera cumplido uno de los sueños más grandes de su vida, quería presumirle al mundo a mi bellísima esposa, quería que todos admiraran lo afortunado que me consideraba Al tenerla. Abordamos una elegante limosina que nos llevaría a la casa de mi abuelo, donde se celebraría nuestra fiesta de bodas, me acerqué para abrazar a mi
Elizabeth Tuvimos la mejor fiesta de bodas que cualquier pareja de enamorados pudiese desear, pero ahora había terminado y debíamos prepararnos para la que sería nuestra noche de bodas. Aquello me hacía mucha ilusión, pero también me ponía muy nerviosa, pues sería la primera vez que me entregaría a un hombre, y aun cuando sería como siempre lo soñé, el miedo en estos casos es razonable. Subí a la habitación para cambiarme de ropa y prepararme para marcharme con mi esposo, allí estaba mi abuela quién me esperaba para despedirse, me senté junto a ella Y entonces nos abrazamos. Era un momento tan conmovedor, pues fue inevitable no recordar a mi madre y desear con toda el alma que ella pudiese estar allí conmigo, lamentablemente eso no podía ser, no obstante, estaba segura de que nos miraba desde el cielo, y desde allí estaría bendiciendo cada uno de mis pasos. Le externé a mi abuelita que me sentía profundamente nerviosa por lo que sucedería esa noche, por lo que no dudó en reconfortarm
AlexLa experiencia que acabábamos de vivir era indescriptible, nuestros cuerpos y nuestras almas se unieron de tal forma que después de esa noche seríamos el uno para el otro, y nada ni nadie podría separarnos. Hicimos el amor, y cada movimiento, cada beso y cada roce, definitivamente se quedarían tatuados en nuestros recuerdos más memorables, no queríamos dejar de amarnos, la pasión con la que nos entregamos rompió con todas nuestras expectativas. Hicimos realidad la más hermosa fantasía, la hice mía de todas las formas posibles, necesitaba en esa noche explorar junto a ella el más profundo néctar del Placer, que mezclado con amor superaba lo impensable. Ella era única, sentir su piel me elevaba a los límites más impresionantes, Y me agrada vas a ver que a ella le pasaba lo mismo. Ver su rostro lleno de felicidad por lo que estaba ocurriendo, era el deleite más grande que cualquier hombre pudiese tener. La mejor noche de nuestras vidas estaba ante nosotros, nos quedamos exhaustos po
Los nervios empezaban a hacer estragos en mí, sería la primera vez que volaría y que me alejaría tanto del lugar donde siempre viví. Alex lo sabía, es por eso por lo que se esmeraba en atenciones para hacerme sentir mejor, él tenía la cualidad de saber lo que necesitaba, tan pendiente de mí, siempre en la búsqueda de proporcionarme todo aquello que me hiciera feliz. El viaje duró varias horas, tiempo que aprovechamos para conocernos aún más, charlamos de nuestros gustos, Sobre nuestros sueños, y todas esas cosas que las parejas comparten. Nosotros no habíamos tenido tanto tiempo para conocernos, así que tendríamos que emplear este viaje también para este fin. – Cuéntame sobre tu madre, dijo el de repente –. – Bueno ella era una mujer muy bondadosa, que siempre estaba dispuesta a darlo todo por sus seres queridos, cocinaba delicioso, aún me parece tener el sabor de sus galletas, eran mis favoritas, nadie las preparaba como ella, ni siquiera la abuela que es una espléndida cocinera, le
Nuestro primer día en Japón comenzó, y nos esperaba todo un itinerario de sorpresas por descubrir. Ese día sería sólo para nosotros dos, pues al día siguiente estaría envuelto en reuniones y negociaciones y no podría acompañar a Elizabeth a ningún lado, así qué, decidimos emprender juntos la más increíble aventura que cualquier luna de miel hubiese tenido. Lo primero que había que hacer era probar la exquisita gastronomía de aquel país oriental, Elizabeth pensaba que Japón sólo era sushi, Ramen o arroz, nada más lejos de la realidad, pues la riqueza culinaria de ese país resultó lo máximo. – Alex, esto está delicioso, amo las croquetas, desde hoy van a ser mis favoritas, dijo ella maravillada –. – Mi amor, así dijiste con cada platillo qué has probado, ya decídete, le solté entre risas –. – Pero porque tengo que decidirme por uno si puedo elegir varios, y probar de todo, será tu culpa si engordo, señaló ella –. – Nada de eso señora Turner, la única culpable será usted por Glotona, con
Alex se marchó temprano a su reunión de negocios, para el este contrato era muy importante, pues representaba la posibilidad de expandir industrias Turner a límites inimaginables. Quedó muy complacido con la sorpresa que le preparé en la mañana, no se lo esperaba y me dio mucho gusto ver su carita llena de satisfacción y agradecimiento, la vida no había sido nada fácil para Alex, así como tampoco lo fue para mí, desde pequeños tuvimos que sufrir por diferentes situaciones, pero por fortuna ahora teníamos la posibilidad de ser felices juntos. No sabía porque, pero algo en el fondo me decía qué aun existían cosas que yo debía saber, y que por una razón desconocida Alex no lo había compartido conmigo. Tenía que respetar su decisión, ya que seguramente ese era un pasaje doloroso que no quería revivir, y así como en un principio yo le oculté lo de mi padre, por miedo o por vergüenza, tal vez él se encontraba en la misma situación. Me puse a echar un vistazo en la Red, y por curiosidad puse
Tenía los ojos hinchados de tanto llorar, pensar que Alex pudiera estarme siendo infiel me destrozaba por completo, mi marido se había marchado sin decir palabra alguna, se veía molesto, pero yo también lo estaba, Y él no fue capaz de quedarse para consolarme, Y a pesar que me dijo que entre esa mujer y él no había ninguna relación, la duda estaba carcomiéndome por dentro, fue muy duro verlos besándose en esa fotografía, porque yo creí que sus besos sólo me pertenecían a mí, Y cuando abro mi computadora y me encuentro con aquello todo mi mundo se derrumbó. El idilio que habíamos construido en ese poco tiempo de conocernos era único, Y él lo estaba echando todo a perder al permitir que esa mujer lo besara, tal vez estaba siendo injusta, pero a juzgar cómo se dieron las cosas entre nosotros, la confianza era un hilo qué se tornaba demasiado delgado y que en cualquier momento podía romperse. Yo no quería que eso sucediera, pero con aquellas actitudes Alex me estaba llevando al límite. Pe