Alex estaba muy molesto conmigo, apenas y me dirigió la palabra en estos días, de cierta manera entendía su razones, pues él consideraba que yo no era capaz de confiar en él, lo cual no era del todo cierto, lo que sucedía es que yo no quería que él se involucrara y pudiera resultar afectado, no soportaría que ese perverso hombre que se dice mi padre, pudiese hacerle algo malo, Alex se había convertido en una persona tan importante para mí al igual que lo era la abuela, que el solo hecho de pensar en que alguien pudiese lastimarlo me llenaba de miedo. Alex y yo nos turnamos para cuidarla, tuve que acceder, pues él no me dejó muchas opciones, sabía que en sus manos mi viejita estaría muy bien, tal como había dicho, alquiló una habitación en el hotel que se encontraba frente al hospital, para que pudiésemos ir y venir sin problema. Los días transcurrían con una inminente recuperación de mi abuelita, los médicos se mostraban optimistas y nosotros también, poco a poco, ella iba recuperand
AlexVolví a la vida al reconciliarme con Elizabeth, sin ella me sentía perdido, era como navegar a la deriva, se estaba volviendo una necesidad para mí. Había estado cerca de ella tras la hospitalización de su abuela, no obstante, cuando no quiso contarme toda la verdad perdí el control y empecé a actuar muy distante con ella. No soportaba que nada le pasara, y más que nada era por eso por lo que me estaba comportando de manera indiferente, pero esa indiferencia me dolía mucho más a mí, porque lo único que deseaba era consolarla, abrazarla y decirle que yo siempre estaría allí pasara lo que pasara. Su abuela ya estaba en casa, y eso me tranquilizaba de sobremanera, ahora podría protegerlas a las dos, además que Elizabeth se sentiría más tranquila, y acompañada el día de nuestra boda. Faltaba tan poco tiempo para que eso sucediera que los nervios empezaron a apoderarse de mí, no había tenido oportunidad de hablarle acerca del viaje a Japón, y me preocupaba su reacción, pues acababa de
Elizabeth Alex me dijo que quería hablar conmigo sobre algo importante, lo cual me intrigaba de sobremanera, faltaba tan poco tiempo para la boda y estábamos tan bien, qué no quería que nada lo echara a perder. Me dijo que nos veríamos en su estudio, lo vi muy serio así que seguramente se trataba de algo importante. Dejé todo lo que estaba haciendo y apresure mis pasos para ir a encontrarme con él, y ahí estaba, tan guapo y elegante como siempre, con esos intensos ojos azules que me robaban la respiración cada vez que los veía. Ay por Dios, como podía ser qué ese chico tan perfecto se hubiese fijado en mí, yo que siempre fui tan común, y sin embargo allí estaba, frente a él, embelesada con ese hombre que era la masculinidad en persona. Me acerqué, y entonces me tomó la mano indicándome que tomara asiento a su lado, Pidió dos cafés y sus acostumbrados postres para acompañar la conversación.– Pequeña, ¿te acuerdas de que te platiqué de una negociación con los japoneses que se cerró de
AlexMe encontraba en la empresa ultimando todos los detalles para el viaje, tenía tantos pendientes, y sin embargo no podía quitarme la imagen de ese sujeto maltratando a mi novia, su padre era un infeliz que merecía recibir todo el peso de la ley por sus bajezas. Ya me encargaría de él, por lo pronto era necesario extremar precauciones para que no pudiese acercarse a ella ni a su abuela, el día transcurrió entre reuniones de negocios, firmas, documentos y preparativos para el viaje a Japón.– Ashley, ¿Todo está dispuesto para lo de Japón?, Le pregunté–.– por supuesto, hice las reservaciones en el hotel que me pidió, los boletos de avión ya están impresos esperando que se llegue el día, Contestó ella con eficiencia –.– Mi abuelo vendrá a la empresa el tiempo que yo esté ausente, te pido que lo apoyes en todo lo que sea necesario, aun cuando no necesito decírtelo, porque no hay nadie más eficiente que tú, muchas gracias por todo tu apoyo Ashley, expresé con afecto–.– No hay nada qu
AlexCuando vi a ese imbécil de Marcus intentando forzar a mi novia, me dieron ganas de matarlo, así qué lo golpee con furia haciendo que cayera al piso, sabía que estaba borracho, y del profundo rencor que siempre hubo entre nosotros por la rivalidad que existía. Pero no estaba dispuesto a permitir que nadie le faltara al respeto a la mujer con la que me iba a casar, así que no dude ni un instante en ponerlo en su sitio.–¿Qué crees que haces imbécil?, ¿Cómo te atreves a faltarle al respeto a mi novia?, Eres un idiota, pero con esto espero que te quede claro que nadie se mete con las personas que son importantes para mí, le gritaba mientras lo golpeaba enardecido–.– Ya Alex, no te comprometas, ya sabes que Marcus es un imbécil que sólo quiere provocarte, me decía Jimmy tratando de tranquilizarme –.– Siempre le dejo pasar sus estupideces, pero esta vez llegó muy lejos y no pienso permitirle que se salga con la suya, le contesté furioso –.Todos me miraban atónitos, hasta el mismo Ma
Elizabeth.Después de esa velada inolvidable qué pasamos, Alex y yo regresamos a casa, sólo dormiríamos unas pocas horas, y al día siguiente por fin nos casaríamos, haciendo realidad uno de los sueños más importantes en nuestras vidas. Parecíamos dos adolescentes, los cuales no querían separarse ni un solo momento, no obstante, debíamos hacerlo, pues si no descansábamos, los estragos del desvelo serían más que evidentes al momento de la boda, que seguramente sería maratónica, porque conociendo al abuelo Harol, esta seguiría todos los protocolos de etiqueta, tanto en la ceremonia como en la fiesta. Me levanté muy temprano, y a pesar de haberme desvelado, no me sentía cansada, por el contrario, una energía luminosa se reflejaba en mi rostro. Después de desayunar, mi abuela, la señora Lu y Alexa la estilista, subieron a mi habitación para prepararme para la boda. Mi vestido de novia estaba listo, lucía en su máximo esplendor, con los arreglos que le habían hecho, se veía muy hermoso, tal
AlexElizabeth se veía hermosa, su imagen radiante me cautivó por completo, nunca había visto una novia más linda que ella, y yo tendría la fortuna de ser su esposo. Después de dar el sí ante el sacerdote y los asistentes, el padre procedió a unirnos en sagrado matrimonio, mencionando al final la acostumbrada frase de, puede besar a la novia. Nos dimos un beso que dejó boquiabiertos a todos los asistentes, pues además de la ternura que emanaba, se dejaba sentir el profundo sentimiento y la pasión que existía entre nosotros. Recorrimos el trayecto hacia la salida de la iglesia juntos, mi abuelo y la abuela de Elizabeth nos miraban profundamente orgullosos de qué se viera cumplido uno de los sueños más grandes de su vida, quería presumirle al mundo a mi bellísima esposa, quería que todos admiraran lo afortunado que me consideraba Al tenerla. Abordamos una elegante limosina que nos llevaría a la casa de mi abuelo, donde se celebraría nuestra fiesta de bodas, me acerqué para abrazar a mi
Elizabeth Tuvimos la mejor fiesta de bodas que cualquier pareja de enamorados pudiese desear, pero ahora había terminado y debíamos prepararnos para la que sería nuestra noche de bodas. Aquello me hacía mucha ilusión, pero también me ponía muy nerviosa, pues sería la primera vez que me entregaría a un hombre, y aun cuando sería como siempre lo soñé, el miedo en estos casos es razonable. Subí a la habitación para cambiarme de ropa y prepararme para marcharme con mi esposo, allí estaba mi abuela quién me esperaba para despedirse, me senté junto a ella Y entonces nos abrazamos. Era un momento tan conmovedor, pues fue inevitable no recordar a mi madre y desear con toda el alma que ella pudiese estar allí conmigo, lamentablemente eso no podía ser, no obstante, estaba segura de que nos miraba desde el cielo, y desde allí estaría bendiciendo cada uno de mis pasos. Le externé a mi abuelita que me sentía profundamente nerviosa por lo que sucedería esa noche, por lo que no dudó en reconfortarm