•••••••••• — ¿No vendrá? ¿Así de simple? ¿Él si sabía que se trataba del reporte completo de la frontera, no? — Preguntó el Barón Jones al secretario del Rey. — Su majestad, el Rey Lance Lamparth está al tanto del motivo por el que quiere verlo. Aún así, tiene otras prioridades y una agenda que cumplir. Respete. El hombre rubio que se encontraba en el salón de espera previo a la oficina del Rey de Maita, frunció el ceño y se marchó a pasos rápidos de ahí. Estaba molesto. No solo no tenía ningún espía y no estaba enterado de la situación en el territorio Real."Él me está evitando…""¿Pero a qué se debe?"Pensó el Barón mientras caminaba, hasta que se encontró a una persona conocida que parecía iba hacia la oficina del Rey. — Ni te molestes, él al parecer tiene otros asuntos de los cuales ocuparse. — Informó Allen Jones a Charlie Evans, el comandante de la seguridad Real. — ¿Es así? Gracias por el aviso, aún así a quien quiero ver es al secretario. Allen se le quedó viendo ser
…..CLINK~ Un fino sonido resonó en la habitación cuando la espada de Virginia fue a dar varios metro a distancia. Ella se quedó completamente inmóvil. ¡Estaba en shock! Hizo tal como Lance le estaba pidiendo y atacó con un movimiento directo, uno que lo tomó a él por sorpresa y tuvo que evadir con un hábil movimiento para desprender la espada de las manos de esa enfadada Gorianita. "Maldición…"Pensó él sintiendo como su corazón latía rápidamente. "No volveré a provocarla así" Se prometió a si mismo. Los aplausos de parte de Tiana sonaron en ese momento. — Felicidades mi Reina, lo hizo muy bien. — Felicitó la guardiana pelirroja a Virginia. — ¿Si? ¿Realmente… Estuvo bien? — Preguntó ella un poco asustada por el movimiento de Lance. — No te bastó mi pecho, apuntaste hoy directamente a mi brazo, casi me dejas coto~ — Sonrió él falsamente bromeando con su Reina. Virginia se ruborizó.Tiana no entendió nada, viendo a sus Reyes confundida. "¿No le bastó su pecho? ¿De qué habl
Allen Jones se quedó perplejo. Él no creía que Virginia pudiera estar enamorada de alguien como Lance. — ¡Mientes! Él te está obligando a decirme eso, ¡Maldición! Sabía que iba a suceder… — Decía el Barón apoyando su mano en su cabeza y con una clara expresión de incredulidad. Él posó sus ojos de un marrón claro en Lance, quien lo veía con total seriedad. — Cuando pensé que no podrías hacer una jugada más baja me has sorprendido. — Comentó Allen intentando mantener la calma.Seguidamente ese Barón rubio, volvió a ver a la mujer Gorianita. — Sé que no estás enamorada de Lance, él solo está jugando contigo y haciéndote creer que es de ese modo. Él fue quien asesinó a tu familia… A todo tu Linaje, ¿Cómo puedes simplemente decir que lo amas? Todos los Wiztan que fallecieron por su sed de venganza se sentirían decepcionados de ti. Virginia se sorprendió al escuchar esas palabras. Ella era consciente de que Lance no era bueno. Sin embargo… Sus hermosos ojos azules zafiros volvieron
••••••••••Su mirada celeste perdida en la nada… Sus ojos ardían después de tanto llorar. Las lágrimas se habían secado en su rostro mientras su cuerpo se quedaba inmóvil. En una esquina del frío calabozo, se encontraba Chantelle Lorens. Unos pasos se escucharon a la distancia, pero la mujer de cabello corto oscuro no les prestó atención. La posibilidad de que fueran soldados que vigilaban el lugar era muy alta, esos tediosos hombres que la habían estado maldiciendo y tratando como si fuera la peor escoria del Reino. Era considerada una terrorista después de todo.Alguien que atacó el castillo principal destruyendo una parte del sector sur "buscando asesinar a los Reyes" para después simplemente huir. Tap, tap~ Sonaban los pasos cada vez más cerca, hasta que ella distinguió que no era el sonido de botas pesadas de soldados, si no de zapatillas. Ella se levantó de la esquina del piso donde se encontraba sentada y se acercó a toda prisa a las verjas. — Se… Sebastián… — Susurró
••••••••••6: 00 pm. El Barón Jones veía por la ventanilla de su carruaje el paisaje de la ciudad bajo ese atardecer. Hace solo media hora había salido del territorio Real. Su expresión totalmente seria, sus brazos y piernas cruzadas, en su mente los recuerdos más recientes. Virginia Wiztan declarando amar al Rey Lance. El amor de su vida, diciéndole de frente que se había enamorado de otro. Ese otro que para ese Barón fue su mejor amigo y ahora, era su mayor enemigo. "Una parte de mí, siempre temió que Lance se enamorara de ella, sabía que era una probabilidad…""Por que sé lo encantadora que Vini puede ser, lo inteligente, esforzada, arriesgada y a su vez, dulce, frágil y cariñosa. Cualidades que me permitieron amarla rápidamente cuando fue cautiva en Maita la primera vez" "Lo sabía… Aún así, confíe en ella""Confíe en que ella me amaba a mí, en que no se lanzaría fácilmente a los brazos de otro hombre" "Mucho menos si ese hombre es el que comenzó la masacre a los Wiztan"
— Habla, ¿Qué es lo que tienes que decirme? — Pidió el Rey Lance, viendo fijamente a su Reina. Virginia tragó en seco. No estaba segura si era el momento apropiado para hablar de ello, pero debido a que salió el tema de los hijos de ambos, sentía que tenía que decirle. No soportaría más seguir con esa presión. — Yo sí quiero tener hijos contigo… Te amo, Lance y me gustaría tener muchos bebés… — Sonrió ella avergonzada, desviando su mirada azul de la dorada de ese hombre. — Tantos como nos sea posible. — Añadió. — No veo nada malo en ello como para enfadarme contigo. — Comentó él sin entender las palabras anteriores de su esposa. — Bueno… Es sobre el primer hijo varón… Quiero que sea de Gorian… — Susurró ella nerviosa. El silencio reinó en el salón comedor por unos segundos que parecieron eternos después de que ella dijera esas palabras. — Espera… A caso tú… — Susurró Lance. Virginia asintió. — Pienso quedarme un año en Gorian ayudando a Raynold a prepararse para ser un digno
— No voy a negociar a mis hijos… Es algo que nunca seré capaz de hacer. — Lance se acercó a su esposa y apoyó sus manos enguantadas en los brazos de ella. La mirada dorada de ese Rey Maitano, veían a Virginia dolorosamente, casi somos si estuviera suplicando. — Así me guardes rencores toda tu vida por esto. — Continúo el Rey hablando. — Temo que debo negarme; no me importa si en un futuro hay una división en el Reino como pasó en Gorian, por la decisión que estoy tomando ahora… Mientras siga, no… Mientras sigamos con vida, es algo de lo que nos podemos encargar. Virginia negó lentamente con su cabeza. — Lo estás viendo con demasiado positivismo, Lance… Ví con mis propios ojos, viví en mi propia carne el caos interno ocasionado por la división de un Reino, es algo que tú jamás has experimentado… ¿Cómo puedes exponer a tu nación y a Landel? — ¡Por que no vas a querer dejar ir a ese niño al nacer, ni yo tampoco! — Exclamó él exaltado. — ¡Sé que dices eso por que estás bajo presión!
••••••••••Dulce semana. Última noche. 9: 30 pm. — ¿Tenías que usar el traje de un guardián de alto rango? ¿No llamaras mucho la atención? — Preguntaba Virginia viendo a Lance disfrazado, mientras ambos Reyes caminaban en las afueras del castillo principal. — Así tendría más sentido que estemos merodeando por el castillo del príncipe heredero. No cualquiera puede andar libremente por ahí. — Comentaba el Rey, caminando en dirección al territorio del príncipe heredero. Virginia por otra parte, iba disfrazada como una guardiana femenina de bajo rango, ella no pudo evitar reírse en ese momento. — Es gracioso que te obliguen a encerrarte en una habitación con tu esposa~ jaja~ y para colmo debes salir disfrazado de tu propio castillo~ jaja~ — Se reía ella de Lance. — Es tu culpa. Hubiésemos podido ir mañana, pero tú quisiste que fuera esta misma noche. Ella sonriente se acercó aún más a Lance y se aferró al brazo de él. — Siiii~ y tú como un buen esposo me has complacido~ — Solo