Farid.BADRA.—Farid… —Abud intentó explicarse rápidamente—. No es así… ella no era de fiar y tú estabas perdiendo la cabeza.Le sonreí de puro cinismo, aunque lo que más quería era golpearlo hasta que mis manos no dieran para más, pero no tenía tiempo para eso ahora.—No era tu problema meterte en mis sentimientos Abud, además, confabulaste con mi padre y me hiciste creer otra cosa.—Lo hice por tu bien… sabes que te aprecio… yo…—Samir… lleva a la celda a Abud… —lo interrumpí, a estas alturas, su sola voz me fastidiaba—. Por ahora no decidiré qué, pero cuando mi mente esté clara, daré una orden en tu contra.Samir no chistó un segundo cuando los demás generales vinieron a apresar a Abud delante de mí, y él solo me miraba largamente como si no pudiera creerlo.—¿Estás perdiendo la cabeza? —Mi padre se interpuso, pero sin mirarlo, di la vuelta y comencé a caminar como si él no existiera.Lo escuché por un minuto más antes de que en mí caminar lo perdiera de vista. No lo quería ver por
Alana.CARTA.Escuché los gritos ensordecedores, y los cubiertos cayeron de mis manos cuando estaba cenando completamente sola, en un gran comedor, rodeada por diferentes guardias. Eran al menos las ocho de la noche, y me inquieté cuando vi correr varios civiles armados al despacho de Akim. Me levanté de inmediato, y luego sostuve mi muñeca que aún dolía como el infierno. Esta semana había pasado lo peor de mi vida gastando todas las lágrimas que me quedaban en mi sistema. Estaba de los nervios sin saber de Abigaíl, y además, tuve que luchar a diario con Akim por todo y por nada, hasta que me dejó sola.No tenía mucha hambre, así que cuando los hombres se marcharon, caminé lentamente para pasar por las paredes y detenerme cerca del despacho abierto. —¿Cómo son tan imbéciles? ¡Esto solo es una trampa…! —sus gritos parecían desgarrar su garganta, y por alguna razón tuve miedo—. ¡No me jodan! Pudieron ganar más… mucho más, son unos malditos cobardes, ¿me oyen? ¡Unos maldit*s cobardes
Farid.PREPARATIVOS.—Buenos días, señor… —levante mi cabeza, estaba tecleando como loco respondiendo algunos correos, cuando Samir entró con una sonrisa que hizo que dejara mis dedos quietos. Eran las ocho de la mañana, y estaba más que activo para enfrentar este día. —Buenos días, Samir… —Señor, ellos… los aliados de Akim Fayed han retirado su apoyo y quieren hablar con usted en algún momento. Dicen que quieren negociar y pedir disculpas públicas…Asentí lento. No sería del todo amigable con ellos, sin embargo,, era mejor tener al enemigo cerca. —Prepara una reunión dentro de una semana o dos, pero manda a preparar un enunciado a ellos de los mismos tratados en la reunión de Akram, esto les dará seguridad… Samir asintió, y luego dio otro paso.—Madani espera por usted en la sala militar, dice que está listo para sus órdenes. —Bien… iré en unos minutos. Samir se retiró de inmediato, restregué mis ojos y recosté la cabeza al respaldo del asiento. Los nervios vibraban significa
Farid. RESCATE. Pude ver el palacio desde lo alto cuando el helicóptero obtuvo la altura necesaria para comenzar a despegar. Sentía una vibración constante en mi cuerpo. Ya no tenía la cuenta de cuanto pasó desde el día que sus ojos rojos me habían mirado por última vez, pero ahora que era consciente de que volvería a verla, podía incluso sentir la adrenalina que corría por mis venas. Necesitaba tener a Alana a salvo, ansiaba asegurarle que ya todo había acabado. Podía escuchar las órdenes militares por los audífonos que tenía puestos, y pude notar que Samir daba algunas indicaciones sobre proteger mi espalda siempre que llegáramos al suelo Yomalí. Solo después de unos minutos sobrevolando, noté que comenzamos a pasar los muros, y el cambio en el ambiente fue abismal. La pobreza reinaba en este territorio y me parecía increíble que, en este siglo, todavía se pudiera vivir en estas condiciones. Este trato había hecho demasiado daño, más del que pude haber imaginado. Según los de
Farid.SALIDA.Oí, un silencio ensordecedor después de la ráfaga de disparos, sentí el pitido en los oídos, mientras la respiración de Alana se escuchaba demasiado agitada.No miré hacia otra parte, y puse mi peso sobre los codos cuando llevé mis ojos a los suyos. Sus ojos se estaban cerrando lentamente y me apresuré a tomar su cabeza en mis manos, cuando todo el sonido volvió de nuevo como un golpe rudo.—Señor… —muchos guardias me rodearon, incluso comenzaron a intentar levantarme para comprobar mi estado, pero luché para que me dejaran, cuando vi que un brazo de Alana estaba ensangrentado.—¡Alana! —grité sacudiéndola, y aunque restregué su brazo para ver la herida en ella, no había nada más que esa que seguía sangrando y me volvía loco.La tomé entre mis brazos sabiendo que se desmayaría en cualquier momento y corrí muy rápido hacia afuera, aunque Samir, a mi lado, me estaba informando todo el tiempo que Akim Fayed, había caído en el tiroteo.No me importó saber de él. Las decisio
Alana.DESPIERTA.Fue cuando escuché unos murmullos que los sentidos volvieron a mí de golpe, pero al instante en que traté de moverme, el dolor en mi costilla me hizo arrugar la cara.No pude evitar gemir, y en el siguiente segundo, su olor llegó a mí como una ráfaga.Allí estaba mi príncipe vestido de traje, con la coleta intacta y una mirada intensa hacia mí.La locura de todo es que aquí, en esta habitación amplia, también estaba la reina, y parecía estar hablando con… Abigail.No sé si estaba soñando, o algo parecido, pero cuando sentí esos dedos fríos en mi mano, y una pregunta preocupada, no pude evitar parpadear rápido.—¿Cómo te sientes? ¿Necesitas alguna cosa? ¿Tienes sed? ¿Llamo a la enfermera? —fueron demasiadas preguntas, y yo solo me centré en su boca.—¿Dónde? ¿Dónde estoy?—En la clínica principal de Angkor… estarás bien…Asentí, y me esforcé por mostrarle una sonrisa.Había pasado muchas cosas entre nosotros, y la vergüenza, el dolor que nos separó, y los maltratos de
Alana.DECISIONES.Abigail se despidió prontamente cuando vio que Farid necesitaba un momento conmigo, ella me aseguró que su residencia era cómoda, y que estaba pasando unas vacaciones plácidas con todo pago aquí en Angkor.No pude evitar sonreír ante su comentario, pero me sentí aliviada de que estuviera bien, después de todo.Pero en cuanto me vi sola con Farid en la habitación, y su rostro era más serio de lo normal, sentí las mejillas calientes, y la vergüenza me arropó entera.—No sabes el alivio que me da verte despierta… tuviste días complicados…Y lo miré fijamente.—Estás enojado conmigo, lo sé… —Farid tomó mis manos y se quedó pensando por un momento.—No contigo… aunque no niego que estaba enfermo de la ira hace unas semanas…—No tenía otra opción… —él asintió.—Lo sé… sé todo…—¿Abud?—Está preso… y no va a salir en mucho tiempo… quizás nunca.En ese momento me miró a los ojos, y luego acarició mi mejilla.—Padecí cada instante… sobre todo este último en que estabas herid
Alana.PAPÁ.Unos días después estaba caminando lento, mientras Abigail tomaba mi brazo para llegar hasta un auto que había sido preparado para mi salida.Eran las once de la mañana, estaba haciendo frío, pero entre las nubes, se podía ver y sentir la calidez del sol.Farid no estaba conmigo en este momento. Había estado desde tempranas horas en la clínica con su madre, y se había despedido de manera informal, como quien no quería decir adiós.Aún no sabía cuánto tiempo iba a pasar desde que regresara o no, pero entendía su cara dura, y su manera voluble de venir a decirme que tomara el tiempo que necesitara.No pudimos darnos un abrazo o un beso, porque Badra estuvo como una sombra, y solo nuestras miradas, inspiraron en el otro lo que nos consumía por dentro.Entramos al auto, y noté como Samir era quien estaba a cargo de nuestra salida.Después de estos días habían colocado un puente provisional entre las dos fronteras, y a estas alturas, los autos y todo tipo de transporte liviano