COLETTE El pecho me arde, con cada segundo que pasa siento que la vida se me va, que me he hecho más vieja, soy joven y ya me siento a un paso de la muerte, primero Killian desaparece de mi vida, me lo arrebatan, y ahora Osman y Declan, su padre está en coma y me tienen más vigilada que antes, incluso mientras me encuentro aquí, dentro de la capilla que pertenece al hospital de la mafia, sentada, viendo un enorme cristo delante de mí, nunca he sido muy católica, tampoco fanática de la religión, pero en estos momentos, si existe un Dios, ruego para que me dé las fuerzas suficientes para salir de este problema. Necesito que Roan despierte, que me diga qué hacer porque sola yo no puedo, tengo a Dalila, Elio e incluso a Renzo de mi lado, no es suficiente, mi primo River me ha salvado, de mi tío no se sabe nada, mi primo dijo que solo se esfumó, pero que la organización sabe en dónde está, no se pueden permitir perder a un eslabón importante, no hemos tenido más noticias sobre el estado
COLETTEDejo de respirar cuando escucho las últimas palabras de Cole al otro lado de la línea, las manos se me han helado y las piernas me flaquean, siento que todo me da vueltas y el ácido estomacal se me sube por la garganta, hago un conteo mental pensando que me puede ayudar a mantener la calma, después de todo, no puedo tener esta clase de impresiones. —¿Has escuchado bien, Colette? La voz de Cole me saca de mi ensimismamiento, levanto la mirada, Dalila sigue discutiendo con un Renzo que cada vez se pone más tenso, como yo, me pierdo en el fuego de su mirada cuando se enfoca en los labios de Dalila, y siento que el mundo se me cae a pedazos de nuevo, sin escapatoria, vuelvo a estar dentro de la misma ratonera. —Sí, te he escuchado —logro hacer un enorme esfuerzo por responder. —Bien, eso me gusta mucho, tanto como tú —ríe. Me pierdo por unos instantes en el sonido retumbante de mis oídos, me concentro solo en ellos dos mientras estoy al teléfono, esta sensación es como si la
COLETTE El sabor amargo que ha dejado en mi boca mi acción, hace que me sienta como una traidora, mis ojos se llenan de lágrimas mientras me encuentro dentro del auto que me está llevando directo al destino que he elegido para mí, y es que no tenía más opciones, a la orden no le interesa el destino de mis hijos, mucho menos, que Roan esté en estado de coma, tanto es así que como si fuera tan fácil cambiar una pieza descompuesta, han remplazado a Roan con Renzo, son amigos, y Dalila dice que Renzo solo está haciendo tiempo, que no puede dejar que alguien más ocupe su puesto, con la intención de devolvérselo cuando regrese a la vida. Le creo, él lo respeta e incluso me atrevo a decir que le quiere como a un hermano, pese a ser su jefe, pero esto no irá nada bien si es que Roan no despierta lo más pronto posible. Hace horas que aterrizamos, y por más que intento mantener la mirada fija en el camino para grabarlo en mi memoria, lo que sea que me pueda ayudar a reconocer el campo de bat
ROAN El sueño es menos nítido que los anteriores, se puede comparar a estar cayendo a un abismo que nunca va a tener un final, eso es lo que pienso, el carrete de mi vida se desliza de mis manos para hacerme el espectador de mi propia vida, mis sentidos exploran un sin fin de nuevas emociones que afloran los temores de mi pasado, uno que me arrastra, que se aferra a mí como ave a la carroña. Respiro con profundidad, recuerdo mi vida con Angela cuando éramos apenas unos niños, cuando conocimos a Renzo y sin lugar a dudas se convirtió en mi mejor amigo, pero solo porque teníamos más en común que cualquiera. También recuerdo el tiempo que pasé al lado de mi padre, Niccolo Fiore, quien me enseñó todo lo que sé hasta ahora, pienso en cada uno de los recuerdos que vienen a mi memoria y que incluso no recordaba, como aquella vez en la que Angela tenía solo tres años y le hice una promesa que claramente había olvidado. Fue una noche de tormenta, el escenario perfecto para que ella no olvid
ROANNo, sencillamente me niego a que eso sea verdad, simplemente no lo considero como una opción, ahora no solo la tierra se detuvo, sino, que mi vida se va drenando poco a poco, sus sonrisas, su mueca cuando se enfada, su ceño ligeramente fruncido a la hora de discutir, lo candente que era en la cama, todo se transforma en un nudo que se atora en mi garganta, de pronto, no me siento lo suficiente fuerte como para cargar a mi hija. —Por cierto, su nombre es Deyanira, Colette se lo dio antes del parto.Mi hija hace el amago de querer llorar, se parece tanto a su madre, la misma enfermera parece darse cuenta de la situación, porque enseguida me pide a la niña y yo se la doy sin decir una sola palabra, el cuerpo es como una goma de mascar, dejo de respirar. —Ella estaba muy feliz por el embarazó, vino aquí todos los días, jamás te dejó, en serio hicimos todo lo que estuvo en nuestras manos, pero cuando estaba por parir, algo se complicó —me explica y le escucho atento, Renzo jamás men
ROAN Juro que se necesita todo de mí para no cometer una puta locura, o una guerra campal entre las cuales, todas las mafias estarían involucradas al punto de la extinción de la pirámide. Los presentes que no se han dado cuenta de mi presencia, le saludan y lo felicitan por tener a su lado a una mujer tan hermosa como lo es ella, Colette no aparta la mirada de mí como yo no lo hago con ella, es como si nuestras almas fueran imanizadas. Poco a poco el color se le devuelve al rostro hasta que aparta la mirada de mí y se enfoca en uno de los tipos que al parecer le dice algo. —Y es por esto que creímos que no fue buena idea que te enteraras de que ella se ha casado Cole hace dos días —dice Renzo a mis espaldas. La rabia me consume, verla a su lado, y más aún, intentando parecer muerta cuando queda claro que no lo está, hace que mis deseos por asesinarla vayan en aumento, está más claro que no pensaban verme tan pronto, la inquietud en su mirada me lo dice todo y, sin embargo, mant
COLETTE Han pasado demasiadas cosas estos últimos meses, cosas que me pienso callar y no hablar de ello, pero una de esas cosas importantes, es que solo Cole sabía la ubicación exacta de donde tiene a Killian, Roan le ha disparado, veo en cámara lenta como su cuerpo es perforado por las detonaciones que me dejan sorda al instante y a él quieto, sus rodillas golpean el suelo dejando que la sangre fluya por su cuerpo y manche la ropa. No puedo dejar que se vaya sin antes me diga la ubicación exacta de mi bebé. No sé de dónde saco las fuerzas necesarias, pero logro soltarme del agarre de acero de Roan, y corro hacia donde está Cole, este cae al suelo mientras su mirada comienza a perder el brillo lleno de vida que tenía hace un par de segundos. —Colette —escupe casi en un tono apenas audible. —Shhh, no te esfuerces, solo dime en dónde tienes a Killian —mis ojos se llenan de lágrimas, no porque se esté muriendo, sino, porque ya estoy siendo liberada y solo me interesa saber en dónd
COLETTEUna pesadilla, eso es en lo primero que pienso cuando proceso cada una de las palabras que me lanza Roan, el padre de mis hijos, el mismo por el que he llorado pensando que seguía en coma, el mismo al que le prometí hacer todo lo que estuviera en mis manos con tal de mantener a nuestros bebés a salvo, pero al parecer todos mis esfuerzos por no volverme loca, por mantener la calma y tratar de hacer lo correcto, han sido en vano. El hombre que aparece frente a mí no se parece en nada al mismo del que me enamoré, ahora tiene un aire siniestro, casi tentador, uno que me enloquece y al mismo tiempo me intimida, en su mirada no hay emociones y su rostro tampoco demuestra alguna. Trato de respirar, de mantener la calma, pensar en todas las opciones que me quedan, con Cole he quemado ya muchos cartuchos y no tiene idea de todo lo que he tenido que hacer para mantenerme con vida mientras estaba embarazada, mucho menos para lograr que cumpliera con su palabra y mandar a Deyanira a sus