Eran las doce de la noche, había tenido un día agradable con Érica, pero en la inmensidad de la oscuridad no podía dormir, daba vueltas de un lugar para otro de la cama, tal vez fuera porque en pocas horas me estaría casando. Tenía ganas de hablar con alguien, me incorporé en la cama y tomé mi móvil marqué el número y llevé el celular al oído, al segundo repique escuché su voz al otro lado.
—Hola papá —lo saludé con mucha emoción acompañado de tristeza.
—Hola cielo ¿cómo estás? —lo había despertado, podía notarlo en su voz.
—Bien, eso creo.
—¿A qué se debe l
Escuché que llamaban a mi puerta, me desperté, a través de las cortinas de mi cuarto se asomaba la luz del sol, había amanecido y no se trataba de un día cualquiera, había llegado el día de la boda ¡me iba a casar! Miré mi dedo donde tenía puesto el anillo que me había entregado Alex, parecía todo tan real que una parte de mí deseó que lo fuera. Los insistentes golpes a mi puerta hicieron que me bajara de la cama y acudiera a abrirla. Allí de pie estaban Érica y Maura, me miraban con una amplia sonrisa en los labios.—¡Es la hora! —dijo Érica sin apartar esa sonrisa de los labios.—Pensé que era dentro de tres horas. — las contesté evitando mostrar algún interés, pusieron los ojos en blan
Me encontraba frente al espejo, con la presencia de Maura y Érica a cada costado de mí; llevaba ya puesto el vestido de boda, reconozco lo impresionante que era.—Eres la novia más bella que se ha podido conocer. —habló Maura orgullosa.—¿Cuántas novias conoces? —le pregunté y me dio un empujoncito, me reí.—No te pases. —se separó de mí para alcanzar el ramo de flores mientras Érica me colocaba el velo.—Estás impresionante. —me dedicó una de sus adorables sonrisas.Yo estaba nerviosa, ya los invitados estaban fuera e
Observamos cómo llevaban a Alex en una camilla a la sala de urgencias, los seguíamos preocupas.—No pueden entrar, —nos interrumpió una enfermera impidiendo que avanzáramos —les informaremos sobre cualquier cosa.Nos quedamos allí de pie mirando cómo lo alejaban de nosotras. Eric e Iván nos habían dejado cuando llegamos al hospital, habían ido a hacer las declaraciones pertinentes, pero con el aspecto que tenía Eric estaba más que claro que iba a hacer mucho más que eso. Recordé lo que había hecho Iván; había sido muy valiente por cómo se enfrentó a la situación, aunque hubiera sido después de que le dispararan a Alex, nunca me esperé que pudiera apreciarlo por algo. Yo no había parado de llo
Estaba feliz, Alex se había despertado lo que significaba que estaba bien y quería vernos. Me desprendí de la cama a toda prisa, me metí al baño para cepillarme los dientes y me puse unos vaqueros con un jersey y unas sandalias, el día estaba algo húmedo y hacía frio. Metí mi móvil en mi bolsita y me fui a por Hazel, estaba despierto.—Buenos días Hazel- me acerqué a él dejándole ver lo feliz que estaba—¿adivina quién quiere vernos?—¿Papá? —preguntó ilusionado?—Exacto. —le contesté y en su rostro que antes estaba triste se fue formando una sonrisa llena de alegría y me abrazó.&mdas
Alexander LaurentMe habían disparado, no me lo esperaba y mucho menos del padre de Celeste, los creía capaces de todo, pero de aquello nunca me habría pasado por la cabeza; estaba claro cuánto odio tenían hacia mí, siempre intenté que tratáramos la situación de otra manera, pero había sido inútil.Aquí estaba, en un hospital, me habían operado y me estaba recuperando, Hazel no tendría que quedarse con ellos, no tendría que perderme como perdió a su madre y a pesar de todo seguía intentando hacerles ver a sus abuelos que yo no había tenido nada que ver con lo que le pasó a su hija, yo la amaba demasiado y habría hecho lo que fuera por que no le sucediera lo que le pasó, pero no tuve la oportunidad, y aquí me encontraba, en un hospi
—¡Tarta de vainilla! —exclamó Hazel mientras abría los ojos y confirmaba que tenía razón —Acerté —nos reímos y volvió a introducir otro trozo de tarta en la boca.—Me has dejado claro que eres un experto en sabores.Estábamos en la cafetería junto al hospital, fuera, al aire libre para sentir mejor la brisa, era otro nuevo día y esperábamos a que llegara la hora de visitas, llevábamos dos días sin ver a Alex, Hazel había insistido en que teníamos que venir y estar de nuevo con su padre que hasta ahora no sabíamos cuándo lo darían de alta pero no importaba tanto, lo peor había pasado ya y eso era lo más importante; yo también estaba ansiosa por volver a verlo.
Yo iba sentada en el asiento de atrás del auto con Hazel y Alex, Elena iba en el asiento del copiloto, mientras Maura e Iván nos seguían con su coche, nos estábamos dirigiendo a la corporación de Alex, regresaba a la empresa algo que no me parecía para nada bien.Aquella mañana cuando entramos en la sala Alex estaba ya cambiado, se había despojado de todo lo relacionado con el hospital y estaba firmando los documentos del alta que liberaban al hospital de cualquier incidente relacionado a su operación, porque no debería abandonarlo todavía y Elena estaba con él apoyándolo. Me molestó su decisión porque me preocupaba que su inadecuada salida del hospital pudiera traer consecuencias algo que a él le importaba menos, su trabajo era lo siempre lo primero. Yo no podía convencerlo de nada, no era asunto mío y durante toda la trayectoria no le d
Me arreglé y me puse un vestido rosa con parte de la espalda al descubierto, usé unos tacones que hacían juego con el vestido y me alisé el pelo. Llamaron a mi puerta, me acerqué y ante mi vista estaban Érica y Hazel, estaba arreglaba. Me agaché a darle un besito en la mejilla.—Estás precioso— le dije sincera.—Gracias, tú también estás guapa.—Cierto—le apoyó Érica.—Igualmente, gracias—me puse en pie. — ¿Crees que estarás bien con Sam y la tía Érica? — él asintió.—Lo pasaremos genial, tú intenta disfrutar de lo que sea que es