Capítulo 1040
En el camino de regreso, Pedro conducía el auto mientras Estrella se sentaba en el asiento del copiloto. Tania y Dolores, por otro lado, se acomodaban en el asiento trasero.

—Dolores, si alguien vuelve a molestarte, solo díselo a tu madrina. Ella se encargará de ellos, ¿entendido? —Mientras hablaba, Estrella sacaba una toallita húmeda para limpiar la suciedad del rostro de Dolores.

—Mhm, lo tengo claro —Dolores asintió seriamente.

—Dolores, ¿qué te parece si a partir de mañana tu padrino te enseña algunas artes marciales? —dijo Pedro esto muy en serio—. Si alguien se atreve a molestarte, puedes golpearlo, ¡y si quieres golpear a alguien, también puedes hacerlo!

—¿Qué estás diciendo? —Estrella rodó los ojos—. Las artes marciales son muy duras, no quiero que Dolores se canse demasiado. Además, ¿acaso no es mejor para una niña aprender música, ajedrez, literatura o pintura?

—Tener más habilidades no te hará daño. Aprender algunos movimientos de defensa personal no está mal, puede ser útil
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