Capitulo 35

 Mis pensamientos se perdían en los recuerdos amargos cuando, de repente, una presencia cálida y reconfortante interrumpió mis pensamientos. Isabela apareció silenciosamente y con suavidad, rodeó mi cintura con sus brazos. La sensación de sus brazos envolviéndome era como un refugio, un abrazo tierno que disolvía la pesadez de los recuerdos dolorosos.

Podía sentir la ternura en su gesto, como si sus brazos fueran un escudo protector contra el peso del pasado. Aunque su piel es fría se sentía la calidez de su abrazo y actuaba como un bálsamo emocional, disipando la tristeza que me envolvía. Cada contacto transmitía consuelo, como si sus manos estuvieran tejidas con la intención de sanar las heridas invisibles que habitaban en mis recuerdos.

Mientras sus brazos rodeaban mi cintura, me daba cuenta de que no estaba sola. Isabela estaba allí, siendo mi apoyo en medio de la tormenta de memorias sombrías. El abrazo se volvía un lazo entre el p

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