—No quería escuchar que palabras como esas salieran de tus labios, alguien como tú no debería siquiera pensar en que alguien merezca la muerte, pero supongo que es un daño colateral de la guerra—manifestó decepcionado o al menos eso me pareció. Un golpeteo llamó nuestra atención, alguien llamaba a la puerta así que Roy se levantó de su lugar y acudió a revisar de quien se trataba. —Disculpe que lo interrumpa señor—escuche la voz de Lewis, era extraño como a veces ese hombre se mostraba como un cachorro asustado frente a Roy. —¿Qué sucede?—cuestionó Roy en tono con cierto tono altivo, tal vez le había molestado ser interrumpido nuevamente por ese subordinado suyo. —Un telegrama—manifestó Lewis bajando el tono de su voz. Desde mi lugar pude ver cómo Lewis le entregaba una pequeña hoja de papel y Roy comenzaba a leerla—¿Desea que haga los preparativos para recibir a la señorita Garden? Lo vi mirarme de reojo, para después dirigirle la mirada a Lewis y negar con la cabeza. —No, yo ir
—Pronto servirán el té— dijo la señora Martha al entrar por la puerta, luego se sentó en un sofá cercano a mí y se acomodó para poder descansar su espalda, empujarme por la casa no debia ser sencillo para alguien de su edad. —Me estaba contando sobre la señora Garden...—me atreví a mencionar para averiguar que era lo que había tratado de insinuar al mencionar a la madre de la señorita Garden. —¡Ah sí!— manifestó con cierta emoción, quizás por tener algo de que hablar—la señora Garden es una mujer con mucha influencia política, no sé si lo sepas, pero su esposo es un importante general de la milicia, podría decirse que es el jefe de mi niño Roy, pero no lo conoció hasta hace un año en una fiesta. Por lo que supe, mi niño fue el hombre más popular entre las damas jóvenes, aunque también entre sus madres, estamos en guerra y las personas de esos círculos siempre buscan aumentar sus fortunas así como sus influencias y, ya que mi niño Roy era el joven más acaudalado, la señora Graden no l
A pesar de que la señora Martha se encontraba detrás de mí, no dijo nada, solo empujo mi silla hasta un lugar donde Roy amablemente había retirado la silla y posterior a eso se marchó, dejándome a merced de las mujeres a mi lado. Las damas acapararon la conversación hablando de temas de los cuales no tenía conocimiento alguno, pero sobre todo hablaban del círculo social al que todos pertenecían, claro, excepto yo. Poco después sirvieron algunos platillos exquisitos, algunos de los cuales nunca había probado y no sabía exactamente como debía comerlos, había demasiados utensilios sobre la mesa que no sabía cuál era el adecuado para comer lo que parecía ser un pastel de carne relleno con tocino, hasta que extrañamente la señorita Garden quien se encontraba frente a mí levanto un cuchillo y un tenedor a cierta altura para que lograra verlos, al identificar de cuáles se trataba, los tome y ella sonrió para después comenzar a comer. Por suerte, su madre estaba más ocupada preguntando cuáles
Se acercó a mi rostro con una expresión que reflejaba placer, pensé que tal vez esperaba verme llorar o sufrir por ese secreto el cual desde hacía mucho ya no lo era, puesto que ya había escuchado las suposiciones de las sirvientas, así que pude soportar su mirada desdeñosa sin que me afectara tanto, aunque ciertamente si me vi obligada a tragar saliva para pasarme ese nudo que se había formado en mi garganta. —¿Y eso que tiene que ver conmigo?—cuestione fingiendo demencia, no iba a admitir que en realidad sentía algo por Roy, al menos no frente a él. —Nada, mientras no te involucres de cierta forma—su mano de pronto se acercó a mi cuello y tuvo el atrevimiento de tocar mi piel con sus dedos. Su tacto fue suave, pero en mi piel noté los ásperos y rugosos que se sentían. En mi mente, logre imaginar por qué sus manos estaban así, él era un militar y debía suponer que había dedicado toda su vida a esa carrera, la cual me llevo a pensar que tal vez esas manos habían asesinado a muchas p
—¿Cómo pudiste permitir semejante estupidez?—cuestiono la señora Martha. Fue la primera vez que la escuche hablar de esa forma, realmente estaba muy enfadada y aunque yo también lo estaba, de igual forma me reprochaba haber sido víctima de Lewis.Había pasado transcurrido un día desde aquel incidente y todo el mundo hablaba de ello, las sirvientas, los cocineros, los jardineros e incluso los trabajadores del establo. A esas alturas el señor Dashwood ya debia saberlo, pero de todos modos no me importaba o mejor dicho quería que no me importara su opinión. Lewis lo había dicho, mi posición en ese sitio era tan solo de una huésped, debia entender mi lugar lo quisiera o no.—Fue insensato de mi parte lo sé—admití.—¿Qué cara podre darle al señor Dashwood cuando se entere de esto?—expreso ocultándose la cara y al menos por ese instante olvido que edad tenía y que los huesos le dolían. Su única preocupación era el que dirían de ella. Siendo mi dama de compañía no solo debia cuidarme, sino t
Querida Emma: No sabes cuanto me ha afligido tu última carta, en primer lugar por no haber estado para ti en tu cumpleaños y segundo, por haberte dejado en aquel lugar. Aunque sé que Roy Dashwood seguramente ha de estar compensando ese mal rato que tuviste que pasar, creo que es tiempo de que salgas de ese sitio.Se rumora que Roy esta a punto de comprometerse, no suelo hacer caso de ese tipo de chismes, pero aunque él sea de un rango mayor que el mío, puedo asegurar que es mi amigo y fue él quien me informo hace más o menos un año, su deseo de comprometerse con la señorita Garden. Por lo que pienso que tu presencia podría poner a Roy en problemas con cierta señorita. Por supuesto, mi amigo es un hombre intachable, sin embargo, no quiero darle motivos a Roy para reprocharnos por haber aprovechado de su amistad.Tan solo un día después de que salga esta carta, pienso salir a buscar una residencia en donde ambos podamos vivir cómodamente, por supuesto, lejos de las habladurías de la ge
—¿Podemos dar un paseo?— solicité una vez que regreso la señora Martha, quien me había contado que estaba dispuesta a gritarle a Lewis, por lo que había hecho, pero desgraciadamente él no estaba en la mansión. Había salido a recoger a la estación del tren un paquete que la señora Garden había solicitado desde su residencia.—¿Ahora?—dijo frunciendo el ceño, instintivamente miro hacia la ventana, donde se podía ver algunas copas de árboles no muy lejanos, no se movían mucho, pero era evidente que estaba haciendo un poco de viento.—Estoy cansada de estar en cama, ya me duele un poco la espalda— expresé fingiendo malestar en la espalda baja, de hecho estaba bastante cómoda, pero había estado pensando en la carta y en lo que el capitán Collins me había solicitado, explicarle a Roy el porqué de su visita.Aún no se lo había dicho a la señora Martha porque sabia que ella se postularía para llevarle la carta a Roy y quería ser yo quien se la entregara, quería ver su rostro cuando se enterar
—Bueno, supongo que son cambios que se iban a dar de cualquier forma—expreso para ya no darle importancia y así evitar enfadarse— ¿Tienes hambre? Si quieres puedo traerte un poco de fruta.—Por supuesto— expresé no muy convencida de mi respuesta, pero la señora Martha se estaba esforzando por evitar que me sintiera incómoda con mi situación, postrada en cama no podía hacer mucho más que comer o leer, quizás quería entretenerme para olvidar que el señor Dashwood estaba ocupado con las mujeres que pronto iba a formar parte de su familia, me dolía, pero lo entendía perfectamente y le agradecía a la señora Martha sus molestias.—De acuerdo, no tardaré mucho, quizás aproveche el viaje para traerte un par de libros, así puedes leer comiendo—indico quizás para emocionarme un poco, no solía hacer las dos cosas al mismo tiempo, pero la idea no sonaba nada mal—solo espero que la señora Garden no quiera tirar los libros también.Luego de asegurarme de que la señora Martha se fuera, me destape y