Yo también sufro con estos dos. Yo entiendo a Ares, pero tambien entiendo el miedo de Giulia. Esperemos se arreglen pronto. Gracias por leer, recuerden comentar, reseñar y dar like.
Capitulo 38: "¿Pensabas huir con mi hijo en tu vientre?"Giulia sintió que algo se rompía dentro de su pecho.Ares había pronunciado aquellas palabras con un dolor tan crudo que ella no pudo hacer otra cosa más que mirarlo marcharse.Ahora, todo lo que tenía era el eco de su voz y el peso insoportable que dejaría su ausencia.Ares no miró hacia atrás cuando salió de la mansión.Se montó en su coche y condujo sin rumbo fijo hasta que su instinto lo llevó a su departamento de soltero. Allí, lo primero que hizo fue quitarse la chaqueta y aflojarse la corbata. Después abrió una botella de whisky y bebió hasta que el ardor del licor quemara su garganta.Sabía cómo iba a ser la vida sin ella. Era completamente consciente. Sabía que dolería y lo desgarraría. Es que Dios, se había acostumbrado tanto a su presencia, a su olor, a sus… mentiras.Negó, frustrado, y bebió directo de la botella un trago largo.Después de ese momento, los días comenzaron a pasar. Lentos y agonizantes. El silencio de
Capitulo 39: "¿En donde estaba Giulia?"Giulia despertó en el sofá de la sala. Había oscurecido ya, y lo poco que recordaba era a Ares… sosteniéndola en sus brazos.Se incorporó como un rayo, sintiendo que un dolor atravesaba su cabeza.Una de las sirvientas de la casa, que estaba allí, a su lado, la tomó del brazo.— Señora, con cuidado.— Ares… ¿en dónde está? — era lo único que le importaba en ese momento.— Se ha ido hace un par de horas. Me encargó que la cuidara.No, no pudo haberse ido. Se negaba. Dios, después de volver a verlo y sentir que la vida se le escaba sin él, estaba segura de una cosa, lo amaba con su vida y no estaba dispuesta a perderlo.— ¿Cantera?— Llegó hace un rato. Está afuera.Giulia asintió, levantándose, asegurándole a la joven que estaba bien y salió de la casa. Cantera fumaba un tabaco. Lo apagó al verla acercarse.— Señor, ¿Qué hace afuera? Está helado — dijo, quitándose su chaqueta para colocarla sobre sus hombros.— Cantera. Ares… tú… sabes en donde es
Capitulo 40: "Te amo"Amaneció y Ares no supo lo que fue conciliar el sueño. Tenía a toda su gente trabajando en dar con alguna pista.— Señor, creo que encontré algo. Es… de hace años. Un lugar, un barrio. Giulia estuvo allí para esa fecha. Quizás, si tenemos suerte, podremos encontrarla en el mismo lugar.Ares asintió. Tomaría cualquier esperanza que lo llevara hasta ella.— Arréglalo todo para que volemos esta misma tarde.— Sí, señor.Cantera salió del despacho rápidamente, y como prometió, lo tuvo todo listo para volar a Roma a eso de las dos.El trayecto en el jet privado fue casi imposible de sobrellevar. Ares no estaba tranquilo con la idea de perder a Giulia, y sobre todo, de no encontrarla.Al llegar, un auto los esperaba. Lo llevaría directamente a esa dirección.— ¿Estás seguro de que es aquí? — preguntó Ares a Cantera. Se trataba de una casa de acogida.— Sí, señor, es aquí. Estoy seguro.Ares bajó, nervioso, asustado. Temía no encontrarla, no dar con ella y con su hijo. S
Capitulo 41: "Una dulce reconciliacion" El corazón de Giulia bombeaba con una fuerza desmedida. Todo aquello parecía… irreal.— ¿Cómo me encontraste? — preguntó después de volver a la realidad.Ares tomó sus manos y sonrió.— Fue la noche más larga y desesperante de mi vida — confesó —. Y tuve que hacer uso de mi poder para saber que habías tomado un vuelo a Roma. Y entre una cosa y otra, Cantera dio con este lugar. No tenía la certeza de que podías estar aquí, pero en serio suplicaba que así fuera.Giulia exhaló. Todavía flotaba en aquella nube. Dios, Ares estaba allí. ¡Allí!— Entonces, tú y esa mujer… — bajó la mirada, de pronto avergonzada, celosa, celosa hasta más no poder.Ares tomó su barbilla y la instó a mirarlo a los ojos.— No hay nada. Te lo juro. Lo que viste… fue un error. Yo no lo provoqué. Todo confabuló para que tu vieras algo que no eras.Giulia jugó con sus dedos, y asintió.— Te creo.— Bien — exhaló él, aliviado.— Pero aun no entiendo que… haces aquí. Tú me dijis
Capitulo 42: "Una promesa" Aquel encuentro no fue común, no fue como el resto. Fue ardiente y salvaje, casi primitivo, como si hubiese pasado una década desde la última vez. Volviéndolos más ansiosos y necesitados, más hambrientos del otro.— Dios, sí, Ares, por favor… por favor — rogó sin saber todo lo que decía, pero no quería que pararía.Ares sonrió con talento. Sabía perfectamente lo que hacía y hasta donde la llevaría, pues eso no era todo. Alzó el rostro y se lamió los labios, como si buscara demostrarse que todo de ella sabía exquisito en su boca.— Mírame — le ordenó. Giulia obedeció sin dudar. Su pecho subiendo y bajando —. Coloca tu pierna sobre mi hombro. Ahora.Giulia, maravillada por lo que él le pedía, obedeció. Alzó una pierna y la colocó delicada sobre su hombro derecho.— Eres una chica buena, Giulia. Muy buena.Ella se mordió el labio inferior, fascinada.— ¿Merezco un premio por ello?— Por supuesto que lo mereces. Voy a dártelo ahora mismo — entonces volvió a su a
Capitulo 42: "Felicidad empañada"Los días en Roma fueron maravillosos. Ares y Giulia vivieron y disfrutaron cada momento compartido antes de volver a Brasil, felices. Y es que ahora que sabían que todo estaba dicho entre ellos y conocían el pasado del otro, solo restaba amarse hasta que el corazón no pudiera más.Con pasos firmes, Ares y Giulia atravesaron el vestíbulo principal, y por un breve instante, se sintieron inmersos en su propio mundo. La complicidad en sus miradas y la calidez del contacto de sus manos dibujaban en el aire una intimidad inquebrantable.Pero, de pronto, la atmósfera se tornó densa. Miradas acusatorias se posaron sobre Giulia desde cada rincón: desde el vestíbulo, en las escaleras, y hasta en los pasillos de cada planta.— ¿Qué está pasando? — preguntó Giulia, con una voz temblorosa y confundida, mientras apartaba la mirada de unos ojos inquisitivos.Ares frunció el ceño. No podía entender de inmediato la fuente de aquellas miradas, pero su instinto le dijo q
Capitulo 43: "El amor lo cura todo"Cada palabra del doctor resonaba en la mente de Giulia como un martillo. La imagen de Ares, siempre tan fuerte, tan invencible, ahora se desmoronaba en una pesadilla de impotencia y dolor.No sabía cómo iba a sentirse, tampoco como iba a… reaccionar.De repente, en medio del silencio que se había instalado en la sala de espera en ese momento, comenzaron a escucharse gritos. Enseguida, reconoció la voz de Ares. Se incorporó al ver que varias enfermeras se dirigieron a la escena. Ella las siguió, y al entrar a la habitación, su corazón se hizo demasiado pequeño.Se trataba de Ares, forcejeaba con un grupo de enfermeras para que lo soltaran, pero cada movimiento parecía empeorar su estado.La angustia se apoderó de ella. Corrió hacia él, extendiendo sus manos, y con lágrimas en los ojos le gritó:— ¡Ares, por favor, para! ¡Para, mi amor, para!Ares se detuvo un instante y, al sentir la calidez de sus manos sobre sus mejillas, sus ojos se encontraron con
Capitulo 44: "Cena, yate y una dulce propuesta" Durante las semanas siguientes, las noticias fueron llegando.Simón no resistió a la operación y murió en quirófano.Elena, al saberse descubierta, intentó huir del país, pero fue capturada antes de subirse al avión, y ahora estaba enfrentándose a una pena en prisión de casi diez años, a la que posiblemente se le sumarían más por una investigación abierta que tenía en su contra, y es que, la forma en la que la mujer siempre se había referido a la madre de Ares, alguna vez lo hizo sospechar de que… ella quizás haya tenido algo que ver en su extraña muerte.— ¿Estás seguro de que quieres abrirlo tú? — le preguntó Giulia una tarde. Habían recibido un sobre con cierta información que, podrían comprobarlo o simplemente dejar aquel asunto atrás.— ¿Puedes hacerlo tú por mí? — le pidió él a cambio. Sus ojos suplicantes, cargados de miedo.Giulia acarició su mano y asintió con una media sonrisa antes de tomar el sobre y abrirlo. Dentro, había u