Ay diosssss, Giulia se nos fue hasta Roma. La ciudad para enamorarse jiji. Gracias por leer, mis chicas, recuerden comentar, reseñar y dar like porque estamos en los capitulos finales.
Capitulo 40: "Te amo"Amaneció y Ares no supo lo que fue conciliar el sueño. Tenía a toda su gente trabajando en dar con alguna pista.— Señor, creo que encontré algo. Es… de hace años. Un lugar, un barrio. Giulia estuvo allí para esa fecha. Quizás, si tenemos suerte, podremos encontrarla en el mismo lugar.Ares asintió. Tomaría cualquier esperanza que lo llevara hasta ella.— Arréglalo todo para que volemos esta misma tarde.— Sí, señor.Cantera salió del despacho rápidamente, y como prometió, lo tuvo todo listo para volar a Roma a eso de las dos.El trayecto en el jet privado fue casi imposible de sobrellevar. Ares no estaba tranquilo con la idea de perder a Giulia, y sobre todo, de no encontrarla.Al llegar, un auto los esperaba. Lo llevaría directamente a esa dirección.— ¿Estás seguro de que es aquí? — preguntó Ares a Cantera. Se trataba de una casa de acogida.— Sí, señor, es aquí. Estoy seguro.Ares bajó, nervioso, asustado. Temía no encontrarla, no dar con ella y con su hijo. S
Capitulo 41: "Una dulce reconciliacion" El corazón de Giulia bombeaba con una fuerza desmedida. Todo aquello parecía… irreal.— ¿Cómo me encontraste? — preguntó después de volver a la realidad.Ares tomó sus manos y sonrió.— Fue la noche más larga y desesperante de mi vida — confesó —. Y tuve que hacer uso de mi poder para saber que habías tomado un vuelo a Roma. Y entre una cosa y otra, Cantera dio con este lugar. No tenía la certeza de que podías estar aquí, pero en serio suplicaba que así fuera.Giulia exhaló. Todavía flotaba en aquella nube. Dios, Ares estaba allí. ¡Allí!— Entonces, tú y esa mujer… — bajó la mirada, de pronto avergonzada, celosa, celosa hasta más no poder.Ares tomó su barbilla y la instó a mirarlo a los ojos.— No hay nada. Te lo juro. Lo que viste… fue un error. Yo no lo provoqué. Todo confabuló para que tu vieras algo que no eras.Giulia jugó con sus dedos, y asintió.— Te creo.— Bien — exhaló él, aliviado.— Pero aun no entiendo que… haces aquí. Tú me dijis
Capitulo 42: "Una promesa" Aquel encuentro no fue común, no fue como el resto. Fue ardiente y salvaje, casi primitivo, como si hubiese pasado una década desde la última vez. Volviéndolos más ansiosos y necesitados, más hambrientos del otro.— Dios, sí, Ares, por favor… por favor — rogó sin saber todo lo que decía, pero no quería que pararía.Ares sonrió con talento. Sabía perfectamente lo que hacía y hasta donde la llevaría, pues eso no era todo. Alzó el rostro y se lamió los labios, como si buscara demostrarse que todo de ella sabía exquisito en su boca.— Mírame — le ordenó. Giulia obedeció sin dudar. Su pecho subiendo y bajando —. Coloca tu pierna sobre mi hombro. Ahora.Giulia, maravillada por lo que él le pedía, obedeció. Alzó una pierna y la colocó delicada sobre su hombro derecho.— Eres una chica buena, Giulia. Muy buena.Ella se mordió el labio inferior, fascinada.— ¿Merezco un premio por ello?— Por supuesto que lo mereces. Voy a dártelo ahora mismo — entonces volvió a su a
Capitulo 42: "Felicidad empañada"Los días en Roma fueron maravillosos. Ares y Giulia vivieron y disfrutaron cada momento compartido antes de volver a Brasil, felices. Y es que ahora que sabían que todo estaba dicho entre ellos y conocían el pasado del otro, solo restaba amarse hasta que el corazón no pudiera más.Con pasos firmes, Ares y Giulia atravesaron el vestíbulo principal, y por un breve instante, se sintieron inmersos en su propio mundo. La complicidad en sus miradas y la calidez del contacto de sus manos dibujaban en el aire una intimidad inquebrantable.Pero, de pronto, la atmósfera se tornó densa. Miradas acusatorias se posaron sobre Giulia desde cada rincón: desde el vestíbulo, en las escaleras, y hasta en los pasillos de cada planta.— ¿Qué está pasando? — preguntó Giulia, con una voz temblorosa y confundida, mientras apartaba la mirada de unos ojos inquisitivos.Ares frunció el ceño. No podía entender de inmediato la fuente de aquellas miradas, pero su instinto le dijo q
Capitulo 43: "El amor lo cura todo"Cada palabra del doctor resonaba en la mente de Giulia como un martillo. La imagen de Ares, siempre tan fuerte, tan invencible, ahora se desmoronaba en una pesadilla de impotencia y dolor.No sabía cómo iba a sentirse, tampoco como iba a… reaccionar.De repente, en medio del silencio que se había instalado en la sala de espera en ese momento, comenzaron a escucharse gritos. Enseguida, reconoció la voz de Ares. Se incorporó al ver que varias enfermeras se dirigieron a la escena. Ella las siguió, y al entrar a la habitación, su corazón se hizo demasiado pequeño.Se trataba de Ares, forcejeaba con un grupo de enfermeras para que lo soltaran, pero cada movimiento parecía empeorar su estado.La angustia se apoderó de ella. Corrió hacia él, extendiendo sus manos, y con lágrimas en los ojos le gritó:— ¡Ares, por favor, para! ¡Para, mi amor, para!Ares se detuvo un instante y, al sentir la calidez de sus manos sobre sus mejillas, sus ojos se encontraron con
Capitulo 44: "Cena, yate y una dulce propuesta" Durante las semanas siguientes, las noticias fueron llegando.Simón no resistió a la operación y murió en quirófano.Elena, al saberse descubierta, intentó huir del país, pero fue capturada antes de subirse al avión, y ahora estaba enfrentándose a una pena en prisión de casi diez años, a la que posiblemente se le sumarían más por una investigación abierta que tenía en su contra, y es que, la forma en la que la mujer siempre se había referido a la madre de Ares, alguna vez lo hizo sospechar de que… ella quizás haya tenido algo que ver en su extraña muerte.— ¿Estás seguro de que quieres abrirlo tú? — le preguntó Giulia una tarde. Habían recibido un sobre con cierta información que, podrían comprobarlo o simplemente dejar aquel asunto atrás.— ¿Puedes hacerlo tú por mí? — le pidió él a cambio. Sus ojos suplicantes, cargados de miedo.Giulia acarició su mano y asintió con una media sonrisa antes de tomar el sobre y abrirlo. Dentro, había u
— ¿Ca…sarme? — preguntó Gala después de la lectura del testamento. Acababa de enterrar a sus padres y hermana mayor hace menos de veinticuatro horas y no había dormido lo suficiente, así que por la falta de lucidez, le fue fácil suponer que había escuchado mal.El hombre detrás del escritorio, con la mirada todo el tiempo gacha, repitió la cláusula para que no quedaran dudas, pero Gala negó, desconcertada.No, era una locura.¿Por qué razón sus padres la obligarían a casarse? No tenía sentido.— … y de no cumplir con dicho mandamiento, todo pasará a manos de su tía paterna, Beatriz de Lima.Gala giró la cabeza y miró a su tía con el ceño fruncido. Fue una sonrisa siniestra lo que la hizo volver la vista al hombre, y con voz dudosa, respondió.— De acuerdo, lo haré. ¿Cómo contacto a este hombre con el que… debo casarme?— No se preocupe, solo deberá presentarse en el registro civil a una hora estipulada. La señora de Lima la guiará en todo.— No necesito de ella.— Su padre así lo esti
La ceremonia se llevó a cabo de forma rápida y casi fría, y aunque Gala todo el tiempo mantuvo una sonrisa y su dulce optimismo, no sería hasta después de dar el “sí, quiero”, cuando descubriría su nueva realidad. Cruda y devastadora.Por supuesto, antes de firmar su destino, Gala tuvo preguntas, como de dónde se conocían él y sus padres, pero, ninguna de ellas fue respondida, a excepción de un “no tengo tiempo para tus preguntas. Continuamos o lo dejamos aquí. Tú tienes más que perder” de su parte. Por lo que Gala se vio en la obligación de asentir y unir su vida en matrimonio al hombre que estaría por conocer.— ¿Tienes tu equipaje contigo? — fue lo primero que le preguntó Ramsés a Gala luego de haberse convertido en marido y mujer. Ni siquiera hubo beso, lo que abochornó ante a todos a la pobre Gala.Con voz dulce, ella respondió:— No, no sabía que…— ¿Que qué? ¿Qué después de convertirte en la esposa de alguien te irías a vivir con él? — se burló Ramsés de forma cínica, y la cort