Después de revisar toda la frontera, el Alfa se refugió en la colina de la luna, ese lugar sagrado donde se comunican con los espíritus. Contempló el lago congelado, cuya superficie cristalina reflejaba el cielo encapotado. "Mi madre luna", pensó con nostalgia, "no se deja ver hoy". La nieve caía incesante, como un velo blanco que la ocultaba de su vista. Mat se agitaba en su interior, ansioso por regresar, por separarse y refugiarse en el cuarto secreto, ese espacio místico donde sus esencias podían dividirse.Se dirigió a la casa, sintiendo el crujir de la nieve bajo sus pies. Justo cuando se concentró para pronunciar el antiguo conjuro de separación, una energía familiar pero urgente atravesó su ser: alguien estaba invocando al Alfa Supremo. La transformación fue instantánea, aunque las señales llegaban distorsionadas, como susurros en la tormenta. Sali&oacut
Sintió a su lobo desesperarse en su interior. Lo que acababa de decir los demoraría más de lo que Mat estaba dispuesto a esperar. Pero tenían que ir preparados; los vampiros y demonios no eran enemigos débiles. Debían mantener la cabeza fría para poder salvar a su Luna.— Jacking, ¡de solo pensar que algo pudiera pasarle a nuestra Luna me destroza! ¡Convoca a todos y partamos, por favor! —rogó Mat con impaciencia.— ¡Comparto tu terror, Mat! ¡Pero la protegeremos! ¡Acabaremos con cualquiera que intente dañar a nuestra Luna! —aseguró con una firmeza que hizo que su lobo se tranquilizara un poco—. ¡Amet, Horacio, Bennu! ¡Su presencia es requerida con urgencia!Ingresó a su despacho, donde los encontró aún vestidos con sus elegantes trajes de boda, sus rostros reflejando una profunda preocupaci&oacu
Los convirtió en invisibles y se acercaron al castillo. Podía sentir la presencia de una bruja muy poderosa. — ¡Jacking, es Isfet! ¡Es ella, puedo reconocer su esencia mezclada con otras! —exclamó Mat al acercarse. — ¿Estás seguro, Mat? —preguntó queriendo asegurarse, pues él no conocía su esencia.— ¡Sí, Jacking, es ella, la que anda detrás de nuestra Luna! ¡Pero tú y yo no podremos derrotarla, necesitamos a Teka! —le dijo Mat.— ¡Muy bien, acabaremos con sus marionetas! ¡Y luego trazaremos un plan para ir contra ella! —decidió Jacking confiando en su lobo. Jacking dio la orden de ataque y, en poco tiempo, acabaron con todos ellos. La diosa del caos Isfet desapareció en cuanto comenzó la lucha. No tardaron ni diez minutos. El Alfa Supremo l
El Alfa guardó silencio durante unos momentos mientras analizaba todo lo que le habían explicado. La insistencia de su lobo en su mente le llevó a preguntarle a la bruja si podía Mat quedarse acompañando a su Luna.— No sabemos si eso sería lo más prudente —dijo Teka pensativa—. Hay que esperar a que despierte. Creo que lo mejor sería darle espacio para estar a solas con su familia. Después veremos.— Pienso lo mismo —intervino Ahá—. Al menos, Jacking, lograste rescatarlos antes de que la diosa-bruja Isfet se apoderara del cuerpo de Isis.— Así es, Jacking —concluyó Teka—. Con el poder que posee tu Luna, ¡Isfet nos habría destruido! Quién lo hubiera imaginado, la reencarnación de la diosa Isis.Jacking permaneció en silencio mientras escuchaba a su lobo Mat gemir tristemente en su interior, anh
Bennu y Horacio tomaron a sus respectivas mitades, mientras le pedían disculpas en voz baja a Amet, quien se acercó a Antonieta, la abrazó y la besó con pasión, haciéndola olvidar lo sucedido. Ella era humana y debería explicarle cuanto antes su verdadera naturaleza para ver si realmente lo aceptaba. Mientras pensaba, bailaban abrazados sintiendo sus corazones agitados.—Amet, ¿puedo preguntarte algo? —susurró Antonieta sin levantar la cabeza del pecho del lobo.—Lo que quieras, amor —contestó Amet, estrechándola más fuerte, temeroso de que lo rechazara.—Por casualidad, hace ocho años más o menos, ¿estabas en París? —Antonieta levantó la cabeza para mirarlo a los ojos.Amet asintió sin comprender el motivo de la pregunta, pero no la interrumpió, deseoso de saber a dónde quería
La noche avanza y, poco a poco, todas las parejas se retiran. Netfis observa cómo su esposo se aleja en busca de una bebida que ella le acaba de pedir. Ve a un grupo de lobas, con unas cuantas copas de más, mirando a su mitad de una manera lasciva. Les gruñe con la fuerza de un Alfa. Bennu se gira, asustado, temiendo que su mitad se descontrole y pierda el control de sus poderes. Regresa rápidamente a ella, la levanta y la estrecha fuertemente contra su pecho. Le muerde el lóbulo de la oreja, provocando que ella suelte un gemido y lo abrace por la cintura, acercándose aún más a él. La siente restregarse contra su cuerpo. — ¡Nuestra mitad está caliente, Bennu! ¡Ya hemos esperado demasiado! ¡Vamos a hacer el amor como salvajes! —dice Ben en su mente.— Ben, hoy estoy completamente de acuerdo contigo. ¡Vamos a cogernos a nuestra mitad salvajemente
Bennu sonríe para sus adentros al sentirla ansiosa. La besa apasionadamente, baja a sus senos chupándolos con fuerza. Sin dejar de jugar con su miembro en la entrada de la vagina, ella gime y se arquea, levanta su cadera, y sus ojos brillan de furia; una lágrima baja por su mejilla. Pero él le repite: — ¡Pídelo, nena! ¡Solo tienes que pedírmelo y yo te daré todo lo que quieras! La ve mirarlo con rabia, mordiéndose los labios. Él introduce la punta de su miembro en ella, pero la saca al momento. ¡Ella lo muerde violentamente y gime de placer! — Amor, por favor, hazme tuya, por favor. Amor, no me tortures más —lo dice suavemente, como una súplica, no como la vez anterior que fue una orden—, mientras lo mira a los ojos, loca de deseo. Él sonríe, la besa con furia y, poco a poco, se va introducien
Jacking abandona las cuevas con sentimientos encontrados. Jamás hubiera imaginado que su Luna, su adorada Luna, fuera una loba. Aunque su corazón le ruega quedarse junto a ella, sabe que debe marcharse. Teka y Aha tienen razón: la fobia que ella siente hacia los lobos es inmensa, y ahora que se ha transformado en uno, necesita que sus padres la guíen y le enseñen todo lo necesario. Después de todo, hasta ahora solo había conocido su lado humano. Mientras se dirige a casa, conversa animadamente con su lobo interior, que comparte su alegría.—¡No puedo creer que Isis sea una loba, tan linda e inocente! —exclama Jacking emocionado mientras habla con su lobo—. ¡Debemos protegerla, Mat! No puede salir de aquí. Ahora entiendo por qué Isfet quiere apoderarse de ella.—Lo sé —responde Mat—. Los brujos que se infiltraron en nuestra manada debieron informarle