Resignado, Franco acomodó el aparato sobre el escritorio, alineándolo junto a unos documentos. Miró a la rubia que tomó asiento frente a él y dejó la botella sobre el mismo antes de acercarse y fruncir el ceño, como cuando tenía algo importante que decir.—No quiero que contrates a Abril.—Lo siento, pero es una decisión tomada. —Algo hizo Elías y no quería limpiar su desastre, ya no.—Puede ser un peligro para ti. Mira, Franco, no me importa que le estés haciendo un favor por la fotógrafa, pero...—Livia. —La corrigió ya sin deseos de escucharla.—Escúchame. Por favor... Patricia entró con los documentos y lo miró como solo ellos sabían comunicarse. Él negó imperceptiblemente, pero la vio reprochándole con la mirada el que se quedara a solas con la modelo y desperdiciara la salida que le ofrecía, pero no podía negar que Bárbara había despertado su curiosidad. —Estoy escuchando —dijo él alzando ambas manos para que continuara. —¿Conoces a Alejandro Castro? —Franco se tensó, ese er
Pasaba de la medianoche cuando escuchó el ulular que tanto esperaba. Miró a Goran que sonreía en su dirección justo cuando ella estuvo a punto de caer del sofá al notar la envergadura alar de uno de ellos, era enorme. Según el guardaespaldas, las tres llamadas profundas correspondían al macho y la aguda que le siguió, la respuesta de la hembra. Ambos dispuestos a cazar en esa noche estrellada y algo que no había visto desde hacía mucho debido a las luces de la ciudad.—Debí revisar mi equipo temprano —dijo lamentándose por no haber podido tomarle un video o una fotografía a un momento como ese.—Tranquila, vienen casi todas las noches en esta época del año. Los búhos aprovechan esta área para cazar peces, ratas o erizos. Livia miró el perfil del esloveno con detenimiento. Era un hombre demasiado joven para mostrarse tan reservado, pero cuando estaba con ella lucía cómodo y un poco más relajado y se preguntó si esa era la razón por la cual Franco sentía celos de él. No era ninguna ing
Cuando ya estuvo duchada y cómoda bajo el grueso edredón, Livia pensó que se dormiría de inmediato, pero como siempre le sucedía cuando tenía demasiadas actividades durante el día, su cabeza empezó a jugar con ella y le hizo ver que todo el tiempo transcurrido en MB, parecía lanzado a la basura a pesar de todos los sacrificios. Tuvo que aprender bajo la marcha muchos conceptos del campo de los que no tenía ni idea, pero Elías se había portado como un santo al explicarle con mucha paciencia el estilo que tendría todo y las modelos, ellas habían sido muy comprensivas con su nula experiencia en el área, por lo que ahora se sentía avergonzada por dar tanto trabajo en lugar de agilizarlo, para al final ni siquiera presentarse al evento.Habían pasado tantas cosas en su vida, que lo que tanto le apasionaba sufrió el más duro revés y todo quedó en un sueño absurdo, como tanto le repitieron sus padres por años y eso le dolía. Tenía cierta reputación entre sus colegas, pero eso no era sufic
Una sola llamada había echado abajo años de trabajo. Una sola frase desató la guerra entre los grupos más peligrosos de la ciudad, pero una mujer fue el verdadero motivo para que todo se fuera al infierno. Franco bebió de un trago el contenido de su vaso de whisky y sonrió hacia la cámara justo antes de que esta inmortalizara el éxito de esa noche, en una fotografía que le daría la vuelta al mundo. Ocultó sus manos temblorosas al posarlas en las diminutas cinturas de sus modelos estrellas: Jessica y Tatiana, quienes se comportaron como unas profesionales, pese a haberlo visto a punto de vomitar hacía unos minutos. Sonrieron a su lado y posaron como solo ellas sabían hacer, luciendo los atuendos exclusivos de uno de los diseñadores de MB. Bárbara daba entrevistas y lo miraba de soslayo de vez en cuando para confirmar que se recompuso del todo, tal y como se lo prometió antes de salir ante la prensa. Elías trataba de alejarse de Abril por todos los medios y aunque aceptó su propues
La vida que llevas desde tu infancia define cada actitud, acción y reacción cuando eres adulto. Tus experiencias dictan cada una de ellas y las emociones o falta de ellas que te mueven a realizarlas, son tan tuyas que no pierdes tiempo en procesarlas. No es necesario hacerlo, porque lidias con las consecuencias a diario. La lluvia provocó que su cuerpo tiritara de manera involuntaria y se dio cuenta de que el dolor también era relativo. Se podía sufrir por muchas cosas y algunas te hacían sentir casi a punto de morir, pero después de un tiempo, parecían haber desaparecido sus vestigios, logrando con ello una nueva definición de resistencia. Se dio una ducha a pesar del malestar, permitió que le volvieran a inyectar con docilidad y asumió que lo acontecido horas atrás y su situación actual debía dejarlas atrás para poder conciliar el sueño. Su disposición por hacer a un lado lo que quedaba en su interior estaba firmemente ligado a la convicción de que nada duraba para siempre. Sin e
La tensión en la casa era palpable en cada uno de los rostros de sus habitantes. Todos preguntaban con frecuencia si Marco ganaría la batalla que libraba contra la muerte y el médico, cada día que pasaba, se mostraba más nervioso por sus escuetas respuestas que solo le brindaba con propiedad a Franco. Lo que la hacía sentir bajo las miradas acusadoras de todos ellos cuando el tema se trataba frente a ella. Un beso en el hombro mientras tomaba un jugo de manzana la hizo saltar sobre su lugar, derramando parte de su contenido sobre su ropa. Estaba absorta mirando hacia la cabaña donde tenían a Darío y de la que no le permitían salir.—¿Quieres verlo? —Franco saltó sobre su pie sano para no apoyar el herido y buscó una camiseta, entre las que estaban apiladas sobre una mesa, cerca de la ventana de la pequeña habitación. Acababa de ser vendado y medicado después de salir del baño y solo llevaba puesto un pantalón de chándal gris oscuro. —Tengo que verlo. No me han permitido hablar con
Livia se tomó su tiempo, aun a sabiendas que Franco le había dado media hora. No estaba segura de hacerlo por rebeldía, pero sí de que si eso enviaba un mensaje a los demás, se sentiría por bien servida. Revisó sus documentos en su bolso y se vio por última vez al espejo. Ya había recuperado un poco el peso que había perdido y sus ojeras no eran tan prominentes como hace unas semanas. Le satisfizo la apariencia que tenía con solo aplicarse un leve brillo en los labios, los que aun mantenía un poco inflamados por los besos de Franco, así que solo se preocupó en la línea de ojos para acentuar sus ojos azules. Iba vestida con sus botas preferidas de tacón medio, una chaqueta de cuero cubriendo su blusa semitransparente en púrpura, que mostraba sus senos como una invitación y su pantalón de mezclilla negro, ceñido a sus piernas. Todo le quedaba levemente apretado, pero se veía bien y eso bastaba. Bajó los peldaños sin devolver las miradas de varias personas que no reconoció y sin tocar
Saberla lejos era lo mejor, estaba seguro, pero el vacío en su pecho no se iba y las imágenes con su sonrisa, sus reacciones al enfadarse o sus lágrimas, seguían martillando su cabeza sin darle tregua. A veces escuchaba reír a alguna chica de la empresa de cierta manera y volteaba, esperanzado por verla a sus espaldas, regresando a su lado. Estaba tan mal que hasta soñaba con ella y despertaba sudoroso con demasiada frecuencia, teniendo que recurrir a más masturbaciones que en toda su adolescencia. Las fotografías que se tomaron en la finca, eran su arsenal oculto después de que Marco se uniera a Goran para hacer desaparecer cuanto objeto le hubiese pertenecido a ella. Quería olvidarse de la absurda lucha en la que se enfrascaron los tres al intentar quitarle el perfume de la pelinegra de las manos y este, acabó esparcido sobre el suelo de madera, impregnándolo todo y haciéndolo llorar. Pasaron semanas en las cuales luchó por agotarse tanto como le fue posible, para así caer rendido