— ¿Por qué lo preguntas?— dijo Sara haciendo qué no entendía. — Si no te conociera, pero mi muchachita esa mirada traviesa no pasa desapercibida para mí— dijo Carol sonriendo. — Te prometo que te cuento más tarde, tengo un examen a primera hora y estoy atrasada— dijo evadiendo cualquier intento de que su abuela siquiera sospechara. Salió pronto de la mansión de su padre rumbo a la universidad, también Renzo le había dicho a Julie que estaría fuera la mañana, necesitaba ir y solventar un asunto primordial para él. — ¿A dónde vas?— preguntó su madrastra con astucia.— Deseo hablar con el padre de Sara— dijo él sin ocultar lo que haría. — Eso me parece muy interesante, no tengo el privilegio de conocer al señor Tomás Williams en persona— dijo ella— solo se que es una leyenda en finanzas, se levantó de la nada y formó lo que ahora tiene. — Eso no lo sabía— dijo Renzo. — Hijo mío, nunca estuviste interesado en nada de los negocios, por eso no estás al frente querido— dijo Julie con
Tomás pensó que tendría que tomar medidas drásticas con el señor Davies, no le gustaba ver llorar a su niña de esa manera, necesitaba ser más inteligente con su hija. — No me gusta que tengamos enfrentamientos hija— dijo cariñoso Tomás— hablemos como dos adultos. — Está bien, aún no has respondido— dijo Sara— que sucede con el apellido Davies. — Hace muchos años atrás, mi padre cuando era bastante jóven tenía un gran amigo, Jack Davies, tenían grandes sueños y entre los dos crearon una empresa de exportación e importación de insumos— dijo Tomás. — Te escucho papá— dijo Sara. — En el transcurso del crecimiento de la empresa empezaron los roces entre ellos, a causa de una mujer, ésto provocó enemistad y separación de bienes— dijo Tomás— Jack Davies se encargó desde esa separación de arruinar la vida de mi padre al punto de llevarlo a la muerte. — ¡Por Dios!— dijo Sara— ¿Lo asesinó? — No, a tu abuelo le dió un infarto fulminante— dijo Tomás— Jack Davies lo llevó a la ruina económi
En la mañana se despertó con los ánimos muy altos, llegó al comedor y al ver a su madre y su hija saludó con entusiasmo. — ¡Buenos días! ¿Cómo estás mamá, Sara? — ¡Uy, como que tuviste sueños muy gratos anoche! — exclamó su madre sonriente. —¡ ¡Si mamá, dormí maravillosamente bien!— respondió Tomás. Carol lo vió con una sonrisa pícara y dijo:— Creo que necesitas dar algunas explicaciones, me parece que ése ánimo se debe a un perfume de mujer. — Mamá, no empieces con tus suspicacias— dijo Tomás— No son suspicacias hijo, son años de experiencia— dijo Carol. Sara solo escuchaba sin decir nada. — Anoche decidí hacerles caso y salí hasta un antro nocturno y lo pase diferente— confesó Tomás. — ¡Eso es lo más acertado que has hecho en años mi querido hijo!— dijo Carol con emoción. — Me alegra mucho papá que busques la manera de ampliar tu círculo social— dijo Sara. — Si tengo que reconocer que fue una genial idea— dijo él. — Eso es bueno hijo, la verdad, no se como todo este ti
— Estaré esperando con ansias— dijo Tomás. Se despidieron con un beso en la mejilla, Julie tenía una extraña emoción en su pecho, Tomás estaba lleno de expectativas con ésta mujer que acababa de conocer, se dio el lujo de soñar y planear un futuro con ella. Esa tarde llegó a casa temprano, su madre al verlo llegar se sorprendió, apenas eran las cinco de la tarde cuando lo vió entrar. — Sucede algo hijo— preguntó extrañada. — Nada, tengo una cita ésta noche y quise tener tiempo de descanso— dijo Tomás— también quería comentarte que estoy pensando seriamente en rehacer mi vida, casarme nuevamente. — ¿En serio? ¡Esa si que es una tremenda noticia Tomás, ya tienes mucho tiempo solo, ya era hora hijo!— dijo Carol sinceramente emocionada con la noticia. — Si, quizás en unos meses me decida— dijo Tomás Williams con voz pausada. — ¿Y quién es la afortunada?— preguntó su madre— has sido bien discreto. — No, no la conoces— dijo Tomás con voz misteriosa— ya la conocerás, apenas estamos
— ¡Oh sí mi amor, serás mía, eres tan divina!— susurraba Tomás. Con su lengua empezó a saborear los pezones de ella, quien arqueaba su cuerpo con placer, las manos de Tomás descendieron hasta su pubis, describiendo con sus dedos caminos de erotismo que arrancaban gemidos de la garganta de Julie. Los dedos de él acariciaban los pliegues de la pequeña flor que se abría para recibir placer, se movía con destreza con sus dedos, logrando que ella humedeciera el camino que pronto lo recibiría abiertamente. Tomás usó también su lengua para imprimir más placer a ella quien lanzaba pequeños gritos guturales que aumentaban él deseo en el; después de estar unos instantes disfrutando del exquisito néctar que de aquella flor fluía, levantó la cabeza, para observar el placer dibujado en el rostro de Julie. — ¿Deseas que te penetre mi amor? — preguntó Tomás con la voz ronca por el deseo. — Con todo el deseo de mi cuerpo cariño— dijo JulieTomás se movió y se colocó encima de ella quien abrió su
Pasaron varios días desde que Sara y Renzo habían tenido su primera salida nocturna, aún seguían compartiendo cada mediodía después de las clases de ella; también Tomás había seguido un romance intenso con Julie. Se habían visto por lo menos tres veces en esa semana y por supuesto se sentían cada vez más estrechos los lazos de afecto entre ambos.Tomas decidió que ya era tiempo de hablarle a su familia de su romance y de algunas decisiones que debería tomar dentro de poco para dejar su soltería para empezar una relación formal y casarse de nuevo.Estaba bastante nervioso esa tarde cuando salió de la oficina, ya había decidido después de la cena darles la buena noticia, al llegar del trabajo después de cenar les pidió pasar al salón para tener una conversación.Las dos mujeres se vieron, tenía mucho tiempo que Tomás no las reunía para hablar de algo serio; ¿que podría ser tan importante? Se estaban haciendo estas preguntas cuando escucharon la voz de Thomas. — Las reuní ésta noche p
— Renzo, estoy esperando que me aclares lo que quiso decir tu ex novia— escogió Sara. — Amor, ella solo está respirando por la herida, como terminé con ella porque le dije no amarla, está tratando de separarnos con sus intrigas— dijo Renzo. —¿Venías con ella hasta éste departamento?— preguntó Sara. —Amor, ¿eso qué tiene que ver? — dijo Renzo— es mi casa, no la de ella. — No voy a estar contigo allí, donde te acostabas con ella— dijo Sara con resolución. — Cielo, no puedo creer que estés celosa de esa mujer, no significa nada para mi— dijo él. — Fue tu mujer en ese lugar y yo no deseo estar allí,— dijo ella— ¡llévame a casa! — Hagamos algo mejor vamos a otro lugar— dijo Renzo— no voy a dejar que esa arpía arruine nuestra salida. Sara iba con el entrecejo arrugado por sentirse contrariada, Renzo tenía ganas de matar a Julie si de verdad había usado esa frase para justificar su ruptura con Agatha. Unos minutos después estaban en la mansión de los Davies, entraron y subieron dire
Ella decidió no hacer nada, jamás por su mente pasó enamorarse de nadie, pero ahora al darse cuenta que él podría dejar de verla, tan sólo por enterarse de quién era ella, su corazón dió un vuelco de angustias.Aún no podía entender cómo había llegado tan lejos con alguien que ni siquiera sabía su apellido, desde que se habían conocido había sido tan agradable conversar con él, cualquier actividad era demasiada placentera con un hombre como Tomás Williams.Tomás Williams iba ensimismado, no deseaba pensar, no entendía qué estaba pasando entre ellos, él hasta hace unos momentos deseaba vivir con ésta mujer por el resto de su vida, pero era una Davies. Tenía una propuesta ese día para ella de parte de él, estaba dispuesto a besar el camino que pisaba Julie, pero ahora todo lo que sentía por ella estaba oscuro, sabía que podían enojarse ahora que ya sabían quien era quien.Julie también tenía pensamientos catastróficos en estos momentos; había soñado con un día caminar libremente de la