★ EvaDespués de haber pasado la noche con Nicolás, regresé a mi ciudad sintiendo un nudo de emociones en mi interior.Ya no tenía ninguna razón para quedarme, ya no tenía nada más que hacer. Mientras miraba por la ventana del avión, sentí una profunda melancolía invadirme al recordar la noche que compartí con él, así como las decisiones difíciles que tuve que tomar.Sigo sin poder evitar pensar en cómo se llevaron a cabo las cosas.Nicolás me pidió que lo matara, pero en ese momento no tuve el coraje suficiente para hacerlo. A pesar de todas las cosas terribles que había hecho, no podía simplemente quitarle la vida.En lugar de eso, lo que vino a mi mente de manera insistente fue el rostro de mi pequeña Loreline.Mi hija siempre había anhelado tener a su padre a su lado, y si algo le sucediera a Nicolás, ella sufriría terriblemente.Sería yo, en cierta forma, igual o peor que él cuando me quitó a mi familia, porque le estaría haciendo lo mismo a Loreline. No puedo permitir que mi hij
★ EvaAl fin, lista, salí de mi habitación. El sol brillaba a través de las cortinas, iluminando el pasillo mientras caminaba en busca de mi hija.Imaginaba su sonrisa radiante, pero al llegar a su habitación, no estaba. Fruncí el ceño, preguntándome dónde podría estar. Decidí buscarla en la sala, pero tampoco estaba allí. Mi corazón comenzó a latir más rápido y un sentimiento de preocupación se apoderó de mí.Sin pensarlo dos veces, salí al patio trasero. El aire fresco me envolvió mientras mis ojos buscaban desesperadamente a mi pequeña.Fue entonces cuando los encontré. Sentados juntos en un rincón del patio, vi a mi hija, Deysi, y a Nicolás.Ambos reían a carcajadas, una imagen que nunca había imaginado ver. Siempre había visto a Nicolás como alguien frío y distante, pero en ese momento, parecía diferente. Su sonrisa era genuina, transmitía felicidad.Loreline se inclinó hacia Nicolás y le susurró algo al oído, lo que provocó una carcajada aún más fuerte por parte de ambos.Me ace
★ Eva¿Cómo es que por un momento llegué a creer queNicolás había cambiado? Estaba muy molesta.Sentía una mezcla de decepción y rabia que me abrazaba con fuerza.—Eva. —Escuché la suave voz de Adam tratando de consolarme.—Él siempre terminará haciéndome daño —pronuncié en voz baja, dejando escapar un suspiro cargado de frustración.—Eva, Nicolás es un idiota.—Lo es.Subí al auto de Adam, necesitaba alejarme de toda la negatividad que Nicolás traía consigo.—¿Mamá, dónde está papá? —preguntó curiosa.—Él no...—No terminé de hablar cuando la puerta del lado de Line se abrió y Nicolás se sentó a su lado.Mis puños se apretaron con fuerza, luchando contra mi furia. ¿Cómo podía ser tan descarado?—Siiii, ya vámonos. —mencionó Line con gran alegría, ajena al conflicto interno que me consumía.Adam tomó mi mano, tratando de transmitirme tranquilidad y apoyo.Aquel gesto cálido me reconfortó por un momento, hasta que me soltó para poder concentrarse en la conducción.Observé el reflejo de
★ EvaMe senté bruscamente en la cama, llevando mis manos a mi rostro mientras un suspiro escapaba de mis labios.La habitación estaba en silencio, aparte de mi respiración agitada.Sentía un nudo en el estómago, una mezcla de confusión y tristeza.—Nicolás... —pronuncié su nombre en un susurro apenas audible.Busqué con la mirada a mi alrededor, pero el otro lado de la cama estaba vacío, sin ninguna señal de su presencia. Me recosté nuevamente, sintiéndome abrumada por la ausencia que inundaba la habitación.Sin embargo, sus recuerdos permanecían vivos en mi mente y su fragancia aún impregnaba el aire que respiraba.«¿Por qué su olor está aquí? Me reproché internamente. Eva, Nicolás no puede hacerte esto de nuevo» me repetí, tratando de encontrar fuerzas para seguir adelante.Finalmente, me decidí a enfrentar un nuevo día. Me levanté de la cama, dispuesta a no permitir que mi mente juegue conmigo.Caminé con paso firme hacia el baño, consciente de que necesitaba este momento de tranq
Al final, Loreline se puso los moños para que los dos la lleváramos a la escuela.No tuve más opción que acompañarla, pues había una importante reunión de padres de familia y en ningún momento iba a dejar a Loreline sola con Nicolás. Ajusté el cinturón de seguridad y me senté al lado de mi hija en el auto.Nicolás me miró fijamente, pero decidí ignorarlo. ¿Acaso esperaba que me subiera al lado de él como copiloto?Suspiré profundamente mientras pensaba en todo lo que estaba sucediendo a mi alrededor. Afortunadamente, Loreline empezó a cantar alegremente en el asiento, llenando el ambiente con su risa contagiosa. Siempre me encantaba ver a mi pequeña tan feliz.Mientras tanto, me di cuenta de que había olvidado que soy una CEO y comencé a responder algunos mensajes de la compañía, tratando de encontrar un equilibrio entre mi vida personal y profesional.Loreline entabló una conversación animada con su padre y no quise interrumpirlos.Finalmente, llegamos a la escuela. Nicolás se apresu
En mi opinión, creo que acabo de darle un voto de confianza a Nicolás.Hoy me sorprendió con un mensaje en el que se ofrecía a recoger a Loreline en el colegio. Mientras tanto, yo me encargaría de gestionar mis pendientes en la oficina y revisaba las aprobaciones de los proyectos de beneficencia que Nicolás había firmado.Todo parecía estar en orden, así que le pedí a mi asistente que se encargara de organizar una reunión para poner todo en práctica.A medida que avanzaba la tarde, casi llegando a las 6 de la tarde, la puerta de mi oficina se abrió. Era Rachel, quien entró cargando varias bolsas en sus manos.—Madre, creí que seguías de vacaciones —comenté con una sonrisa mientras me ponía de pie.—Mi niña, regresamos antes de lo esperado. Damián tenía trabajo y el FBI lo necesitaba para analizar a algunos de los agentes, ya sabes, cosas técnicas —me explicó.—No te quedes ahí parada, pasa y siéntate —le indiqué señalando una de las sillas.—Gracias, mi niña —respondió ella mientras s
—Bueno, ella necesita comprender que no todo en la vida es perfecto y que también hay maldad en el mundo. A veces, los príncipes azules no son capaces de rescatarlas —respondió él, acompañado de una sonrisa.Asentí en silencio, comprendiendo la perspectiva única de Nicolás. Él prefería ser el villano, aquel que podría destruirlo todo por proteger a su hija.—Bueno en ese caso me quedo con el villano que sería capaz de destruir el mundo entero por mi.—Eva, eres malévola —bromeó—Y tú eres un idiota —respondí, entre risas.Caminé lentamente hacia la habitación de Loreline, sumida en mis propios pensamientos.Al llegar, me acerqué a su cama y le di un tierno beso de buenas noches en la frente. Luego, me dirigí a mi propia habitación, con paso cansado pero decidido. El día había sido agotador y estaba ansiosa por descansar.Una vez en mi habitación, me apresuré a quitarme la ropa y dejé que el agua caliente cayera sobre mi cuerpo cansado en la ducha. Después de unos minutos, me envolví e
Negué con tristeza.—Ya sabes que no puedo hacerlo, Nicolás —le recordé.Acepté la realidad de nuestras circunstancias, aunque doliera en lo más profundo de mi ser.—Bien, descansa, Eva —dijo resignado.Intercambiamos unas últimas palabras antes de separarnos en las sombras de la noche. Sentí el vacío y la soledad en mi habitación, como si me faltara algo. Aun así, el agotamiento logró apoderarse de mí, y me sumergí en un sueño reparador.Desperté más tarde y me sorprendí al ver a Nicolás a mi lado, durmiendo plácidamente.Lo llamé suavemente, despertándolo con delicadeza.—¿Qué haces aquí? —pregunté curiosa.Él me confesó con voz suave y preocupada.—No puedo dormir si no estás a mi lado. Temo que desaparezcas y no quiero perderte de nuevo—. Sus ojos reflejaban una sincera vulnerabilidad mientras susurraba estas palabras.No pude evitar sentirme irritada.—Deja de decir esas cosas—. Pero su mirada triste me hizo replantear mi actitud.—¿Te molesta que lo haga? —me preguntó, buscando