Capítulo 59: Andrea.

Los condujeron hasta uno de los almacenes abandonados que pertenecían a la familia Evans.

A Nicolás lo encerraron en un oscuro rincón, atado con una soga que rodeaba su cuerpo.

La mujer, aún inconsciente, la coloqué dentro de una jaula metálica suspendida sobre un fogón improvisado.

Para asegurarme de que nada quedara oculto, coloqué una pequeña cámara dentro de la tapadera de la jaula.

Luego, me acerqué al rincón donde estaba Nicolás. Al abrir la puerta, encontré su figura recostada en el suelo, en un gesto de resignación y desconcierto.

—Tardaste mucho —pronunció, con sorpresa y acogida.

Encendí la luz, sintiendo la opresión de mi claustrofobia mientras contemplaba su rostro.

—Nicolás Evans, ¿pensabas que te permitiría ser feliz al lado de la mujer que amas? —le espeté, dejando en claro mi determinación.

Un fugaz destello de satisfacción se pintó en sus labios, lo cual solo avivó aún más las llamas ardientes que habitaban en mi interior.

—En el fondo espero que lo hagas —respondió c
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