Dominic se detuvo al lado de la cama de Aidan y tomó su mano suavemente, vacilando si era correcto tocarlo. Uno de sus dedos rezó la herida de sus labios y no pudo evitar temblar. Sus ojos se llenaron de lágrimas y solo pudo cubrirse el rostro para intentar quitarlas pero fue inútil. Su pecho estaba tan apretado que apenas si podía decir algo. Si pudiera invertir los papeles estaría mucho más tranquilo.
Julian observó como el amigo de su alfa se quedaba al lado de la cama donde su omega descansaba. La forma en que lo miraba, como sufría por él, la atmósfera entro los dos. A pesar de la situación sintió envidia. Si fuera él la que estuviera en esa cama ¿Madox estaría a su lado? Lo más seguro es que no. Él era uno más de los omegas o betas con los que é
A pesar de haber dormido por algunas horas, Dominic no había descansado nada. Cómo podría hacerlo cuando su omega estaba en esa situación y su empresa no había recesado su trabajo, llegando a un punto clave del proyecto. Su cabeza quería colapsar, pero por alguna razón no dolía como días anteriores. Algo se movía sobre él, de forma deliciosa masajeándola.Abrió los ojos lentamente encontrándose con un par de orbes familiares y se incorporó tan rápido que se tambaleó en la silla.-Aidan- pronunció su nombre exaltado, pero cuando fue a tocar su mano para tomarla, apretarla, besarla se detuvo.No se sentía con el derecho de tocarli. Él esbozo una sonr
Dominic se alegró que Julian no estuviera marcado por su amigo. Lo conocía desde hacía mucho y aun así había momentos como este que no podía leerlo. Madox era la cúspide de todo alfa, poderoso, prepotente y cruel cuando se lo proponía. Por suerte había trabajado en esos aspectos para no espantar a todos a su alrededor, pero nunca sabría su verdadera personalidad. El teléfono de él sonó hasta que fue descolgado del otro lado oyéndose del otro lado de la llamada una voz grave.-Hello Nicolás I need a favor- Madox habló en un perfecto inglés. Dominic esperó a que terminara la conversación que no pasó de muchas oraciones pero tradujo que ese tal Fernando le debía mucho y que necesitaba de su ayuda. El resto se lo mandó en un mensaje. -Ya está- dijo Madox una vez terminó –ahora hacia la estación de policía-
Dominic y Madox se dirigieron a una zona alejada de la cuidad conformada principalmente por fábricas abandonadas y vertederos de chatarra. El sol casi se estaba ocultando así que los rayos amarillentos danzaban sobre el cabello alborotado de Dominic. Ya llevaban rato parte del día y a esa altura no tenía idea de lo que el otro alfa tenía en mente. -Ya llegamos- anunció este con una sonrisa extraña en los labios. Habían estacionado frente a un almacén en las partes más profundas. Era grande y estaba rodeado de varias personas que custodiaban. Los dos se bajaron y los hombres prestaron atención a ellos pero se calmaron al detectar la presencia de Madox. -¿Ellos son? – preguntó Dominic intrigado. Todos eran hombres altos, fornidos, atractivos si se les quitaba las gafas oscuras.
Dominic enterró su cabeza entre sus manos mientras Madox estaba dentro de la pequeña tienda de 24 horas comprando algunas cosas. Nunca en su vida había perdido el control de aquella bestial manera y se sentía tan extraño más no repulsivo. Es que eso era lo era él. Un alfa. Se había reprimido tanto durante los últimos años que había explotado al haberle sido tocado a su omega.Los dedos heridos se apretaron sobre su cabello. Apenas recordaba lo que había hecho dentro del almacén. Sabía que había disfrutado golpeando al bastardo que osó tocar a su pareja pero la manera en que lo hizo era algo que en su mente no se proyectaba.Alzó la cabeza cuando el otro alfa volvió al auto y se sentó buscando algo dentro d
Julian se quedó en shock después de oír aquéllas palabras proviniendo del mismo alfa que conocía hace tiempo. O él estaba medio dormido todavía y estaba teniendo alucinaciones, o a Madox realmente le ocurría algo.Pero solo se limitó a morderse el regordete labio inferior para no decir nada que incomodara al alfa. Madox nunca había sido violento pero conocía bien el estado inestable de los alfas para saber cuándo hablar y cuando quedarse callado.Agarró la crema corporal y se trepó en la cama acercándose a él. El cuerpo del alfa era realmente grande en comparación con el suyo y no solo por su altura. Su ancha e irregular espalda por los músculos desarrollados, que descendía en una estrecha cintura, unas na
Cuatro días después, le dieron el alta a Aidan del hospital para que pudiera terminar su reposo en la casa de su alfa. Dominic esa mañana había dejado todo listo en la empresa, la presentación del producto final del proyecto para llevar a producción sería al día siguiente y quería verificar que todo estuviera en perfecto estado. Si todo salía como lo había planificado pues la semana de más arriba el nombre de su empresa estaría en varios diarios del país. Leo se encargaría de lo demás. Tener una mano derecha como él era lo mejor que podía pedir, el beta era demasiado eficiente y se quedaba corto con la frase.Aparcó el carro y después de pasar por la recepción del hospital se dirigió a la habitación de su omega. Deseaba verlo, in
-Nolan- su nombre salió de sus labios impresionado. Hacía años que no se veían.El alfa sonrió y sin pedir permiso se sentó en el asiento delante de él. Era alto, quizás no como Dominic o como Madox. Bueno, el último no era un buen ejemplo, él estaba en la cúspide así que lo descartó. Su cabello era castaño recortado aristocráticamente y peinado hacia atrás. Sus ojos eran de un color miel rodeado de espesas pestañas. Mandíbula fuerte, hombros anchos, cintura estrecha. Un buen espécimen de alfa que se había desarrollado en los últimos años que no se habían visto.Nolan levantó la mano y llamó a la dependienta a la que le pidió algo que Julian no escuchó
Madox recorrió la espalda del omega sobre su regazo y lo abrazó fuerte contra él conteniendo sus impulsos y celos. Dejó salir sus feromonas llenando toda la habitación y empapando con estas al chico dejándolo como una gelatina contra él, suave y casi sin sentido sin que este reclamara. Quería, no, necesitaba borrar aquel asqueroso olor de alfa sobre el omega, su omega. Solo de pensar que otro lo tocaba hacía que quisiera sacar sus colmillos, allí mismo.Con su nariz acarició la cabeza de Julian por largo rato hasta que este se movió suave contra su pecho y ronroneó. Un sonido peligroso y que le hizo al alfa utilizar más fuerza que la que pensaba para mantener el control.-¿Ya estás más tranquilo cachorro?- murmuró