La consulta terminó entre una bruma, Ale solo logró prestar atención a algunas de las recomendaciones que le dio el doctor McGregor, ya del resto se encargaría Gia, porque ella no tenía cabeza ni para seguir las bromas y comentarios alegres del doctor, solo asentía y sonreía, aunque por dentro no dejaba de sentirse confundida.Salieron del consultorio y reclamaron los medicamentos y vitaminas en la farmacia. Georgia notaba que a su hermana parecía costarle asimilar la noticia y no la presionó, porque sabía que todo lo relacionado con Noah era un tema delicado.—¿Quieres que llame a Paul para que se haga cargo del Orion hoy? —propuso Gia, pero Ale negó.—No, necesito ir a trabajar y ocupar mi mente en algo que puedo controlar, porque si me quedo en el penthouse, me voy a enloquecer —admitió Ale, con firmeza.—¿Quieres que me quede contigo? —preguntó, mientras se dirigían a la camioneta.—No, Gia, no te preocupes, voy a estar bien, solo que ha sido una noticia que no esperaba y solo deb
Georgia llamó a Noah, su conversación fue corta, porque sentía que, si se extendía, podía decir algo del embarazo de su hermana y no podía fallarle de esa forma. Le informó a Noah, que la señora Charlotte ya estaba al tanto de su presencia en Aurora y que, por esa razón, había hecho una solicitud para ver a su nieto.Noah respiró profundo, sabía que este momento llegaría, pero no se sentía preparado, aunque nada podía hacer al respecto. Si del juzgado creían que Charlie debía ver a su abuela, él no podía hacer más que obedecer. Evitó tocar el tema “Alessia” y le agradeció a Gia por la información, por lo que quedó atento a una respuesta que no demoraría en llegar.—¡Charlie, debes bañarte! —exclamó, mientras dejaba su celular sobre el mesón de la cocina y caminaba hacia la habitación del pequeño.—Ay, papá… —contestó el niño, con voz perezosa, haciéndolo reír.—Si te quedaras todo el día en casa, no sería problema, pero debemos salir —le informó y Charlie le regaló una mirada entre cu
Silvia estaba feliz por su cambio de puesto, no solo, porque podía demostrar de lo que era capaz y empezar a desempeñarse en su profesión, sino que la retribución económica era mucho mejor, lo que le daba mayor estabilidad en su casa con sus padres. Era tan consciente de que debía cuidar ese puesto, que se mantenía atenta a todo lo que Alessia le pedía y lo que no.—Alessia, bebe un poco de agua —le dijo Silvia, cuando salía del baño, con su rostro un poco pálido.—Gracias… Creo que algo me cayó mal —dijo Ale, en un intento por disimular que acababa de tener uno de los tantos malestares del embarazo.Silvia apretó los labios y asintió, pero en su rostro fue evidente que no le creyó o, más bien, que tenía la certeza de que le mentía.—¿Lo sabes? —pregunto Ale después de un largo silencio en el que ambas mujeres se miraron fijo.—Solo he observado algunas cosas —admitió la chica.Ale soltó un suspiro y se pasó la mano por el rostro.—No vayas a decir nada —le pidió en tono bajo y la chic
—¡¿Qué?! —exclamó Alessandra, llevándose una mano al pecho mientras sus ojos se llenaban de lágrimas—. ¿Pero en qué momento? ¿Cómo? ¿Cuándo lo supiste?—Bueno, creo que el "cómo" todos lo sabemos —bromeó Paul en un intento por aligerar el ambiente.Algunas risas tímidas sonaron en la mesa, pero Alessia apenas pudo forzar una sonrisa. Su madre la miraba como si aún intentara procesar la noticia, mientras que su padre, Nicolas, mantenía el rostro serio, sin decir una palabra.—Papá, ¿no dirás nada? —preguntó Alessia con cautela.Nicolás asintió, exhaló con profundidad y, tras un par de segundos de silencio, dijo:—Es que no esperaba esta noticia, hija..., pero estoy muy feliz.La calidez de sus palabras logró quebrar la tensión del momento. Alessia sintió un nudo en la garganta y, cuando su padre la rodeó con los brazos, se permitió hundirse en ese abrazo. Su madre no tardó en unirse y, de pronto, los tres se fundieron en su burbuja de emoción.—Dios mío… —murmuró Alessandra, besando la
Noah colgó el teléfono y exhaló con fuerza. Georgia también sonaba frustrada durante la llamada, pues la abuela de Charlie y sus abogados no paraban de dilatar el proceso. Las cosas no avanzaban, su regreso a Las Vegas se veía difuso y la incertidumbre aumentaba con cada día que pasaba. A Charlie lo había llevado con su abuela, más veces de las que esperó tener que hacerlo.—¿Malas noticias? —preguntó la señora Gretel, al tiempo que dejó un pocillo de café sobre la mesa.Noah agradeció con un asentimiento de cabeza y se sentó.—La abogada tampoco tiene muchos avances, ella asegura que el caso es nuestro, pero hasta que no pasemos a la siguiente etapa, todo seguirá de la misma forma —explicó y frotó su frente con sus dedos índice y pulgar.—Siento eso… —contestó la mujer y se removió en la silla, tomó un sorbo de su café y clavó sus ojos en Noah—. ¿Qué ha pasado con Alessia? —interrogó.Gretel y Noah durante ese tiempo, habían entablado una muy bonita amistad, de hecho, la mujer en muc
Ale salió del baño de su oficina, limpió sus labios con cuidado y fue directo a tomarse un vaso de agua. Todavía no lograba acostumbrarse a los malestares del embarazo, los cuales no solo la atormentaban en las mañanas, sino a cualquier hora del día. Acababa de almorzar y no retuvo la comida ni veinte minutos, cuando ya tuvo que correr al baño. Suspiró y se dirigió a llamar a Silvia, para que le pidiera algo ligero al restaurante del hotel, tal vez un caldo o un sándwich sin salsa alguna. Mientras esperaba a que llegaran con su pedido, agarró su celular y buscó las fotos que Noah había subido de estado. Charlie se veía contento, aunque algo en su mirada se sentía distinto, pero Noah... él no sonreía, aunque no dejaba de abrazar a su pequeño. Un nudo se le formó en la garganta a Ale, los extrañaba demasiado y estaba muy segura de que, si en ese momento le tomaban una foto, su rostro sería el mismo de Noah. Él no había contestado su mensaje y eso la mantuvo inquieta por horas. «Ta
El último mes había sido una cosa de locos, Grace se había concentrado de lleno en su boda, porque desistió de insistirle a su amiga que hablara y se sincerara con Noah. Tampoco era que él ayudara mucho, pues estaba tan concentrado en el poco avance conseguido en el proceso de custodia, que casi no había tenido tiempo de hablar con Alessia. Además, ella no tuvo el mejor mes, los malestares del embarazo se incrementaron, no había día en el que lograra escapar invicta de las náuseas y los alimentos que toleraba se redujeron a la mitad, pero todo el tiempo tuvo la mejor intención de ayudarle con todo lo de la boda y eso jamás dejaría de agradecérselo. La poca esperanza que tenía de ver llegar a su amiga, de la mano de Noah, había muerto en la mañana, cuando se hizo a la idea de que su cuñado entraría a la iglesia al lado de Ale y sería su acompañante. Grace respiró profundo y concentró su mirada en el espejo, que dejaba ver los avances que tenía la estilista con su cabello. En la ha
Alessia no dejaba de mover sus piernas de forma errática e intermitente, mientras sus ojos no paraban de escrutar al médico frente a ella, solo que, las facciones estoicas del hombre no le daban ninguna luz sobre el resultado en sus manos. —¿Y, bueno? —se atrevió a preguntar. El médico levantó la mirada y le regaló una sonrisa incómoda, pero que intentó hacer pasar por una tranquila y relajada. —¿Estoy embarazada? Se instaló un silencio entre los dos, que la puso más nerviosa de lo que estaba. Se negaba a dejar avanzar sus pensamientos, solo quería que el médico le contestara. Cuando el hombre negó, ella dejó escapar el aire que estaba reteniendo en sus pulmones. —Lo lamento, señorita Rogers, el tratamiento no ha funcionado —confesó el médico. Alessia se limitó a asentir, pero no dijo ninguna palabra, pues las lágrimas amenazaron con abandonar sus ojos y no deseaba que nadie la viera triste y derrotada. Ella había sido una mujer exitosa a lo largo de su vida, desde hace doce añ