Lo siento por dejar esta historia abandonada tanto tiempo, pero al fin tengo el tiempo de ponerme al dia.
Un gimoteo de Theo hizo que los hombres dirigieran sus ojos al niño. –¿Y el cachorro? –Gabriel preguntó entre dientes. Casi desearía que su luna fuera una humana. Casi. –Eso no lo sé. –El intruso mira al niño, pero puedo ver en sus ojos que hay algo que no dice.–Habla. Gabriel no estaba para verdades a medias, necesitaba toda la información. Tenía que saber a que se estaba enfrentando, quién era en realidad su compañera y el cachorro. Solo así sabría cómo defenderlos. –Cuando Lisa se fue… lo hizo con nuestra Luna Camila... y ella estaba embarazada. –Mierda. Lisa solo abrazó más a Theo desafiandolo con la mirada para que le quitara al niño.Gabriel no era inhumano como para enviar a ese niño con uno de los hombres lobos más crueles que han existido en la tierra. Pero a la vez dejar ese niño con ellos podría generar más problemas para su manada. –Es mi hijo. –Por el tono de Lisa, Gabriel sabía que no permitiría que la separaran del cachorro. Pelearía por él con garras y dientes
–Bien– Lisa repitió la palabra favorita de Gabriel. –Te diré todo. Y eso fue lo que hizo. Le contó absolutamente todo. Como había estado feliz por su mejor amiga cuando se enteró de que había encontrado a su compañero en el Alfa Marcus, como la había visto perder su sonrisa con el paso del tiempo, el embarazo, el plan para escapar.–Espera un momento. –La interrumpió Gabriel–. ¿Cómo fue que ocultabas tu olor? –Le pagué a una bruja por una posión. Así fue como podía mezclarme con los humanos y nadie podía darse cuenta que era una mujer lobo. –Entiendo. –Y con un gesto dejó que Lisa continuara con su historia.Lisa siguió con los seis años en los que había estado criando a Theo hasta que se lo topó a él en el mall.–Y eso es todo. –Lisa terminó con un suspiro. –Mmm… ¿Al fin todo?–Sí.–Todavia no me explicas porque me sigues rechazando.Lisa le dió una mirada como si le dijera: “¿es en serio?”–Con todo lo que te conté…¿de verdad crees que tengo tiempo para un compañero? –¿De verda
Paul se encontraba sentado con la cabeza entre las manos cuando escuchó sonidos, pasos. Alguien se acercaba. Solo tuvo que oler en esa dirección y se dió cuenta de que era su hermana. Lisa estaba ahí para verlo. –¿Qué haces aquí? –Quería verte. –Le respondió Lisa. –Han pasado años desde la última vez que nos vimos. –Sí. Tú te fuiste. ¿Sabes cómo quedaron nuestros padres? Estaban demasiado angustiados. Te buscamos por todas partes y nunca te encontramos. –Le reprochó. –¿Dónde estabas? –Viviendo entre humanos. –¿Por qué? –Paul solo pregunto eso pero era obvio lo que quería preguntar. ¿Por qué te fuiste? ¿Por qué nos abandonaste? ¿Por qué no nos contaste que querías hacer? ¿Por qué nunca te comunicaste con nosotros? –Tenía que cuidar a Theo. –Y ella esperaba que eso respondiera todas las preguntas que Paul no había hecho, pero que sí había pensado. Lisa podia verlas todas en su rostro. Theo era lo más importante ahora para ella, tenía que cuidarlo. –Es el hijo del Alfa. –No, es m
–No me refería… es decir… no creo que deberíamos… en este momento… quiero decir… enmmm –Lisa prefirió quedar en silencio. Gabriel solo la miraba con una sonrisa. Empezó a acercarse y ella a retroceder hasta que estaba a un lado de la puerta con toda la espalda pegada a la pared mirando a Gabriel que ya había puesto sus brazos a su alrededor encerrandola. Lisa estaba en silencio. Se había quedado muda de los nervios.–Si hubiera pensado que solo necesitaba acercarme tanto a ti para dejarte muda… lo habría hecho antes. –Susurró Gabriel en su oído.–¿Qué? Nada que ver. –Oh sí, yo sé que tengo la razón, lo huelo en ti, estás muy nerviosa y eso que aún no hago nada. –La voz de Gabriel era sexy, sensual… hacía que los nervios de Lisa crecieran, que su corazón latiera de manera frenética. –No, no, no, no, tú estás equivocado– Lisa no sabía dónde meterse. Miraba a cualquier lado menos a Gabriel, no podía mirarlo o si no su nerviosismo sería peor. –Yo… yo me tengo que ir. Trato de empujar
En los días siguientes Gabriel bajaba a las mazmorras a conversar con Paul y este poco a poco empezó a confiar en el hermano de Lisa. Pronto Paul estaba caminando por las calles de la Villa en compañía de su hermana poniéndose al día.–¿Ahora sí eres feliz hermanita? –Creo que sí. –Lisa respondió con la mirada perdida– extraño a Camila pero tengo a Theo. –¿Y el cachorro qué tal es? ¿Es un travieso, no? –Sí que lo es. –Lisa tenía una sonrisa en el rostro al hablar de su hijo.Ambos permanecieron en un silencio relajado que los tenía disfrutando de la paz del lugar. –Nuestros padres te extrañan… estoy seguro de que les gustaría verte. –Y a mí. Pero lo mejor es que me mantenga alejada. Tú eres el que está lejos de todos. A ti te tienen que extrañar.–Puede ser. –Paul se notaba incómodo, como si no quisiera hablar de eso. –¿Tienes problemas con ellos? –Indagó Lisa.–No.–¿Entonces?–Pasaron muchas cosas. –¿Con la manada? –Sí.–¿Por qué? –Lisa se sorprendió con esa respuesta.–Per
–¡Corre Camila! ¡Corre!El corazón de Lisa estaba a mil. La adrenalina corría por todo su cuerpo.“Falta tan poco…”–¡Vamos Camila! –Lisa miró hacia atrás a su mejor amiga.–¡No puedo más! –Camila se detuvo mientras abrazaba su abultado vientre.–¡Auuuu!Lisa maldijo y volvió sobre sus pasos. Estaban siendo cazadas y así como estaban las cosas las iban a encontrar y ahí no sabría que sería de ellas.Volverían a su antigua vida…no, eso no. A ella la convertirían en esclava y eso pasaría solo si es que la dejaran con vida, en cambio a Camila… ella volvería a pasar por lo mismo, siendo golpeada y violada por su propio marido, el alfa de la manada.–Vamos, vamos. –Camila negó con la cabeza.–Lisa sigue tú, yo no puedo más.–¡No! Esto lo estamos haciendo por ti. No te voy a dejar. –“A situaciones desesperadas se requieren medidas desesperadas”. Después de pensar eso le entregó la pequeña mochila con todas sus pertenencias a Camila y se transformó.Camila se subió a su lomo y empezó a corre
Seis años después –Maaamiiii –La voz que cantaba esa palabra era la de un pequeño pelinegro que se acercaba riendo a su madre – te encontré.–Mamá es pésima para jugar a las escondidas, siempre la encuentras. No es justo. –Lisa hizo un puchero mientras miraba los ojos azules que le recordaban a su mejor amiga. El pequeño Theo era lo único que tenía para recordar a su amiga. Camila había muerto en el parto.Theo se rió cuando Lisa lo tomo en brazos y corrió había la pequeña cabaña que arrendaba. Vivía cerca del bosque lo que era un beneficio para ellos, de vez en cuando tenían que dejar al lobo salir.–¿Podré ayudarte mami?–No cariño, hoy no puedes. Pero te prometo que haremos la cena juntos, ¿sí?–Sí.Lisa dejo a Theo jugando en el comedor mientras ella lo miraba desde la cocina y sacaba todos sus utensilios para empezar a trabajar.Temprano había tenido que recorrer las cafeterías para las que trabajaba entregando sus productos del día y ahora tenía que empezar con el encargo para
Gabriel sentía más confusión que dolor. ¿Por qué su caperucita había escapado toda asustada de él? ¿Acaso ella no sintió la conexión que tenían? ¿Y quién era ese niño? No era su hijo, de eso estaba seguro.Era humana, de algún modo la Diosa Luna había decidido que su compañera seria una humana. Nunca se habría esperado estar en ese tipo de situación. Él siempre había supuesto que cuando encontrara a la indicada esta seria de su misma especie, no una de los humanos.–Por eso no la encontraba nunca, no estaba entre los nuestros.Volvió sobre sus pasos y se dirigió había la cafetería donde esperaba que le pudieran dar información sobre su futura Luna.–Lo siento señor, pero esa información no se la puedo entregar.–¿Qué? –Él lo había pedido de manera muy amable, solo quería saber dónde vivía su compañera, pero esa idiota no quería decirle. Ya sentía que su temperamento estaba sufriendo. – ¿Se puede saber por qué NO? –El “no” lo había terminado gritando, ocasionando que varios de los clie