[CAPÍTULO CUARENTA Y UNO]

Durante las siguientes semanas procuré que todo pareciera normal tanto en mi lugar de trabajo como con la gente con me rodeaba. Me compré unas vitaminas para el embarazo y siempre me los tomaba. De vez en cuando buscando por internet un lugar en el que podía mudarme cuando mi vientre empezara a notarse. Nadie podía enterarse de que estaba embarazada, ni siquiera mi familia. Ya se enterarían cuando lo decidiera. Pero por ahora, todo iba a ser un secreto.

Estaba saliendo de la agencia para dirigirme a mi casa, pero justo cuando iba llegando me pareció ver a Maya salir del patio de mi casa y tomarse un taxi. No tenía sentido si sabía que yo estaba en la agencia, a menos que no fuera allí por mí. Miré la hora en el reloj de mi auto y justo se estaba acabando la hora de su descanso, de seguro estaba regresando al tra

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