Capítulo 0099
En ese instante, la mente de Ximena quedó en blanco, solo sabía que una figura se había abalanzado sobre ella, protegiéndola firmemente.

—Ximena, ¿Ximena? ¿Estás bien? ¡Ximena!

Una voz familiar sonaba desde arriba.

Ximena iba recuperando la conciencia: —¿Lisandro? ¡Lisandro! ¿Cómo estás?

En el último momento, Lisandro había protegido a Ximena con su cuerpo.

Ximena estaba ilesa, pero sentía un líquido cálido en su cara; al tocarlo, descubría que era sangre.

—¡Lisandro, Lisandro! ¿Dónde está
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