Capítulo 0088
—Pero mamá no regresaba. Pensé en llamarte, pero el tío decía que era tu cumpleaños y que deberías disfrutar y relajarte con tus amigas.

—Felicia ha sido buena, esperando con el tío a que volvieras.

Ximena abrazó a Felicia y, con una sonrisa tímida, miró a Lisandro: —¿No me habías regalado Onagra? ¿Por qué ahora también rosas?

Lisandro, con una expresión juguetona, contestó: —¿Acaso no te gustan?

—¡Claro que sí! Solo me sorprende que me dieras dos ramos diferentes.

—Quería darte un detalle
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