Capítulo 61 – En las garras del infiernoIsabela caminaba por la mansión con una sensación extraña en el pecho. Aunque Gabriel le aseguraba que Ricci ya no era un problema, algo en su interior no la dejaba tranquila. Una sombra oscura parecía acecharla en cada rincón.Gabriel había salido a una reunión de negocios, y la mansión estaba más silenciosa de lo normal. Sus pasos resonaban en los pasillos cuando sintió un escalofrío recorrerle la espalda.Algo estaba mal.Intentó darse la vuelta, pero antes de poder reaccionar, una mano fuerte la cubrió la boca y un brazo la sujetó con brutalidad.-¿Me extrañaste, preciosa? -susurró una voz oscura en su oído.Ricci.El miedo la paralizó. Intentó forcejear, pero varios hombres la rodearon, sujetándola con fuerza.-Tú y Montenegro jugaron conmigo, zorra -escupió Ricci con rabia-. Me robaron lo que era mío, pero ahora me voy a cobrar con creces.Un golpe en la cabeza la dejó aturdida. Su mundo se volvió oscuro.---Cuando despertó, supo que est
Capítulo 62 – Justicia para IsabelaEl estruendo de la puerta al abrirse hizo que Ricci soltara el cigarro de inmediato. El ambiente se volvió tenso, denso, cargado de peligro. Gabriel Montenegro había llegado, pero esta vez no estaba solo.Detrás de él, varios agentes de la policía irrumpieron en la habitación con sus armas en alto, y el sonido de las órdenes resonó con fuerza en el aire.-¡MANOS ARRIBA, RICCI! -gritó uno de los oficiales, la voz llena de autoridad.Ricci no pudo evitar mostrar una mueca de odio, un rictus de furia que denotaba lo que sentía al verse atrapado. Su mano se deslizó lentamente hacia la pistola en su cinturón, buscando la forma de salvarse. Pero Gabriel actuó más rápido, con una furia contenida, lanzándose hacia él con una velocidad mortal.Con un solo movimiento, Gabriel le propinó un puñetazo en la mandíbula, haciendo que el mafioso cayera de espaldas con un gruñido de dolor. La escena era brutal, pero también liberadora. Gabriel lo había encontrado, y
Capítulo 63 – El fin de RicciLa prisión de máxima seguridad era un infierno en la Tierra. Sombría, violenta, despiadada. Aquí, los débiles no sobrevivían, y los traidores pagaban con sangre. Ricci lo sabía.Desde el momento en que los barrotes se cerraron detrás de él, sintió que el aire se volvía más pesado. Sus enemigos estaban por todas partes, acechando en las sombras, esperando a que cometiera el más mínimo error para hacerle pagar por sus traiciones. No había lugar para la redención en ese infierno.Y uno de esos enemigos lo estaba esperando.En una celda oscura y pestilente, un hombre de rostro endurecido por los años de prisión lo observaba con una sonrisa macabra, que parecía saber que su momento había llegado.-Mira quién está aquí... -murmuró con burla, dejando que la voz se impregnara de desdén-. El gran Ricci.Ricci endureció la mandíbula, sintiendo un nudo en su estómago al reconocer al hombre. Su rostro, marcado por el tiempo y el dolor, no dejaba lugar a dudas.-Salv
Capítulo 64 – Una nueva vidaEl amanecer se filtraba suavemente por las cortinas de la mansión Montenegro. Los primeros rayos de sol iluminaban la habitación, bañando todo con una luz cálida y acogedora. El peligro había pasado. Ricci estaba muerto. La pesadilla había terminado. Sin embargo, en el interior de Isabela, las sombras aún persistían.Se despertó sobresaltada, con la respiración agitada y el corazón latiendo desbocado. La pesadilla la había arrastrado de nuevo al abismo de su miedo. Aún sentía el ardor de la quemadura en su vientre, la huella de un sufrimiento que no lograba disiparse. Aún escuchaba la voz de Ricci, resonando en su mente como un eco perturbador, susurrándole al oído, amenazándola.Pero entonces, al girar la cabeza, lo vio a él.Gabriel.Estaba a su lado, observándola con el ceño fruncido, atento a cada uno de sus movimientos. El dolor que se reflejaba en su rostro la hizo sentirse vulnerable, pero al mismo tiempo, le transmitió la seguridad de que ya no est
Capítulo 65 – Reconstruyendo los pedazosEl sol de la mañana iluminaba la habitación con su cálido resplandor, pero Isabela aún sentía el frío en su piel. La marca de la quemadura en su vientre era un recordatorio de lo que había vivido, de la crueldad de Ricci y de cómo su cuerpo aún temblaba al recordar sus manos acercándose.Gabriel estaba sentado en la orilla de la cama, observándola con atención. La conocía demasiado bien para ignorar sus silencios.-Bella... -su voz era un susurro profundo, cargado de preocupación-. ¿Cómo te sientes hoy?Ella respiró hondo, pasando una mano por su cabello.-No lo sé, Gabriel. Es como si una parte de mí estuviera aquí, pero la otra... sigue atrapada en ese lugar.Gabriel apretó la mandíbula. Odiaba que ella tuviera que sentir eso. Odiaba no haber llegado antes.-Voy a hacer que lo olvides -murmuró con determinación-. Lo que sea que necesites... dime cómo puedo ayudarte.Ella lo miró, con los ojos llenos de emociones.-Solo necesito tiempo.Gabrie
Capítulo 66 – Aprendiendo a vivir de nuevoLos días pasaban lentamente para Isabela. Cada noche seguía despertando con sobresaltos, cada ruido fuerte la hacía estremecer. Pero había algo diferente ahora. Gabriel estaba a su lado, dándole el espacio que necesitaba sin alejarse demasiado.Esa mañana, cuando bajó a desayunar, lo encontró sentado en la mesa, con un periódico en una mano y una taza de café en la otra. Su mirada se iluminó al verla.-Buenos días, Bella.Ella se forzó a sonreír.-Buenos días.Él notó su esfuerzo. Sabía que cada paso que daba hacia la normalidad requería de toda su valentía. Isabela era fuerte. Siempre lo había sido.-¿Tienes hambre? -preguntó, señalando el desayuno servido sobre la mesa.Ella asintió y se sentó frente a él. Tomar un desayuno juntos solía ser una rutina, pero después de lo que pasó, cualquier gesto cotidiano se sentía diferente.Tomó una tostada y la mordió lentamente. Gabriel la miraba con discreción, asegurándose de que no se sintiera incóm
Capítulo 67 – RedescubriéndoseEl sonido del mar era una melodía constante, relajante, casi hipnótica. Isabela cerró los ojos y dejó que la brisa cálida acariciara su piel. El sol acariciaba suavemente su rostro, mientras las olas rompían con suavidad contra la orilla. Allí, en la playa, lejos de todo lo que había pasado, sentía que podía respirar un poco más fácil. Por fin estaba en un lugar donde el tiempo parecía detenerse, donde la paz parecía al alcance de la mano.Gabriel la observaba con atención, respetando su espacio. No la presionaba, no intentaba llenar el silencio con palabras innecesarias. Solo estaba allí, a su lado, brindándole el respiro que tanto necesitaba. Sabía que, por más que lo intentara, no podía apresurar su sanación. Solo debía esperar y estar a su lado.Después de unos minutos, ella giró el rostro hacia él. Sus ojos, normalmente cargados de dolor, parecían reflejar una ligera calma.-No recuerdo la última vez que me sentí así... tranquila -dijo con una voz s
Capítulo 68 – Entre sombras y cariciasLa noche había caído sobre la casa en la playa. El sonido de las olas rompiendo contra la orilla era el único testigo del momento que compartían. Gabriel e Isabela estaban en la terraza, con una copa de vino en la mano, disfrutando del silencio y de la cercanía sin presiones. El suave vaivén del mar y el aroma salino llenaban el aire, creando una atmósfera de calma que contrastaba con las turbulentas emociones que aún latían en ellos.Isabela, con la vista perdida en el horizonte oscuro, rompió el silencio. Su voz fue suave, pero cargada de pensamientos no expresados.-No puedo evitar preguntarme qué habría sido de nosotros si todo hubiera sido diferente.Gabriel, observándola con seriedad, la escuchó en silencio por un momento antes de responder.-¿Diferente cómo?Ella giró su rostro hacia él, sus ojos reflejando una mezcla de vulnerabilidad y reflexión.-Si no nos hubieran obligado a casarnos. Si no hubieras sido tan dominante y yo no hubiera t